DETRÁS DE LA CIENCIA – Jaime y las plantas medicinales

Dr. Iván Martínez Duncker

Desde 1943 el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) decidió impulsar la investigación científica como un complemento de la asistencia médica, teniendo un papel clave para ello el Dr. Ignacio Morones Prieto y el Dr. Bernardo Sepúlveda. Esta visión se consolidó en 1946 con la creación del Departamento de Investigación Científica del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS.

En esta coyuntura histórica se decide incorporar el estudio de la medicina tradicional mexicana o indígena para vincularlo al desarrollo científico de México. La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas define a la medicina tradicional indígena mexicana como “el conjunto de sistemas de atención a la salud que tiene sus raíces en profundos conocimientos sobre la salud y la enfermedad que los diferentes pueblos indígenas y rurales de nuestro país han acumulado a través de su historia, fundamentados en una interpretación del mundo, de la salud y enfermedad de origen prehispánico, que ha incorporado elementos provenientes de otras medicinas, como la medicina antigua española, la medicina africana y en menor medida por la interacción de la propia medicina occidental”.

En 1975, por invitación presidencial, el Dr. Xavier Lozoya Legorreta, uno de los científicos más destacados en el estudio de la Medicina Tradicional Mexicana y las plantas medicinales, funda en la Ciudad de México, el Instituto Mexicano para el Estudio de las Plantas Medicinales (IMEPLAN) con el objetivo de incorporar el uso, científicamente sustentado, de las plantas de la Medicina Tradicional Mexicana a la medicina moderna de México. Es importante mencionar que el IMEPLAN fundó un herbario medicinal, actualmente conocido como Herbario Medicinal del IMSS, con un acervo de más de 120,000 especímenes.

En 1980, el IMEPLAN fue incorporado al IMSS como la Unidad de Investigación en Medicina Tradicional y Herbolaria. A consecuencia del terremoto de 1985, las actividades se trasladan al poblado de Xochitepec, convirtiéndose en 1994 en el Centro de Investigación Biomédica del Sur (CIBIS).

A continuación, les comparto la entrevista que realizamos al Dr. Jaime Tortoriello García, un destacado científico del CIBIS con más de 100 publicaciones científicas en el área de plantas medicinales. Jaime no solo desarrolló su trabajo como investigador en el CIBIS sino que además fue su director por casi 25 años, logrando posicionar al CIBIS como uno de los más importantes en el estudio científico de plantas medicinales. Hoy, la dirección de este centro está en manos del Dr. Alejandro Zamilpa Álvarez, con quien esperamos platicar muy pronto.

¿Qué te llevó a ser médico y después dedicarte a la investigación científica? Siempre me sentí atraído por el conocimiento médico y sentía además una inquietud especial por descubrir los aspectos íntimos del mágico funcionamiento del cuerpo humano. Tuve la grandiosa oportunidad de incorporarme en una de las mejores facultades de medicina, la que se encuentra en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, de la cual me siento orgulloso. Posteriormente, en el noveno semestre, cursando el internado de pregrado, la rotación de servicios me colocó (inesperadamente) durante un mes en el consultorio 17, del HGR 1 del IMSS con el Dr. Álvaro Vázquez, quien me sorprendió gratamente ya que dentro de su práctica profesional incluía prescripciones con plantas medicinales. Lo más interesante fue ver que los pacientes establecían una mejor comunicación y apego al tratamiento cuando se les incluía esta opción terapéutica.

¿Cuáles han sido tus líneas de investigación y principales contribuciones?

Toda mi vida profesional ha estado dedicada a la investigación de las plantas medicinales mexicanas. Un recurso muy valioso de todos los mexicanos y que tiene la facultad de contribuir al descubrimiento de medicamentos nuevos, basados en moléculas diferentes y que pudieran expresar mecanismos de acción novedosos. Particularmente me he dedicado a la farmacología de las plantas medicinales, pero sin apartar demasiado la fitoquímica y, sobre todo, el contacto con los pacientes a través de la investigación clínica de fitomedicamentos. El trabajo realizado me ha dejado muchas satisfacciones, pero la más importante ha sido el contribuir al desarrollo de nuevos medicamentos éticos, eficaces y seguros de usar, que hoy en día se han comparado con los medicamentos de mayor consumo en el mundo.

¿La Medicina Tradicional Mexicana se contrapone a la ciencia o es una sinergia?

En México tenemos la ventaja de poseer un amplio conocimiento médico tradicional. El uso de las plantas medicinales es parte de nuestra vida. Algunas contribuciones científicas han destacado la importancia de las plantas medicinales en la atención de la salud, incluso han estimado que, hasta un 80 % de la población mundial hace uso de las plantas como recursos médicos. Las plantas medicinales nos ofrecen una enorme oportunidad a los mexicanos para contribuir a la salud, para ofrecer una alternativa de producción al campo, para generar empresas farmacéuticas mexicanas y ofrecer oportunidades de trabajo.

Además de tu actividad científica, ¿cómo te la pasas el resto del tiempo?

El trabajo, cuando lo realizas con pasión, se convierte en uno de los mayores placeres de la vida. Incluso la familia se llega a involucrar y también lo disfruta. Pero, aun así, es importante no descuidar otros aspectos y dedicar tiempo suficiente a la convivencia con la familia y con los amigos, al esparcimiento y la diversión. Esto es especialmente recomendable a los científicos, ya que solemos recluirnos en el laboratorio o en los espacios de trabajo. Es importante manejar una disciplina, y trabajar sin distracción durante el tiempo establecido para este fin y respetar el tiempo libre. Evitar en el trabajo pláticas de carácter social y evitar en el tiempo libre las tareas laborales. No faltan los científicos que pasan sus vacaciones en el laboratorio y, honestamente, eso no contribuye a su productividad y sí afecta su vida familiar y social.

¿Cómo favorecer que los conocimientos generados por los científicos puedan ser implementados con mayor rapidez para el beneficio de la población?

Es muy simple, los diferentes sectores deben dar un voto de confianza al científico. Generalmente las actividades que se realizan en investigación están orientadas al mejoramiento y al crecimiento económico y productivo. El científico tiene una manera muy honesta de trabajar en beneficio de los demás.  Es necesario fomentar una comunicación privilegiada entre el gobierno, los investigadores y el sector productivo. Si es posible, generar iniciativas de investigación que se encuentren vinculadas desde su concepción y no pretender la vinculación una vez generado el prototipo.

Hay médicos que no conocen la Medicina Tradicional Mexicana o se oponen a su uso, ¿qué opinión tienes al respecto?

Lamentablemente así nos han enseñado a los médicos. Cuando cursamos por las escuelas de medicina nos hacen pensar que el conocimiento ortodoxo de la medicina es el único poseedor de la verdad. Si la medicina occidental no cuenta con un recurso curativo para una enfermedad, simplemente la señala como incurable. Si la medicina no cuenta con el recurso, simplemente éste no existe. Sin embargo, cada día hay una mayor apertura a otras opciones (ojo, no digo otras alternativas) y recursos para la salud. Hoy en día, muchos médicos buscan como enriquecer su conocimiento e incorporar recursos novedosos para brindar una mejor atención a los pacientes. El fenómeno ha dado la vuelta y son los propios médicos quienes buscan en una mejor alimentación y en los recursos naturales una forma de contribuir a la salud.

Estimados lectores, los invito a que exijamos a nuestras autoridades sanitarias e instituciones educativas para que la riqueza de la medicina tradicional mexicana sea más accesible, haciendo uso de la ciencia para lograr su aplicación ética y segura en la atención de múltiples enfermedades. Tendremos para ello que confrontar los paradigmas y la ignorancia que se han opuesto a ello y que han afectado particularmente a las poblaciones rurales y más marginadas de nuestro país.

Sugerencias o comentarios: cienciamorelos@gmail.com (@dunckerUAEM)

 

 

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