DETRÁS DE LA CIENCIA – Rebeca: científica, empresaria y parlamentaria

Por: Iván Duncker

La Doctora en Ciencias Paola Rebeca Arteaga López, no sólo dirige una empresa de base tecnológica sino que además está crendo mejores condiciones laborales en la ciencia, particularmente para las mujeres, tanto desde su escaño en el primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México como desde otros espacios de la sociedad civil organizada.

Su trabajo ha sido clave para organizar el 1er Foro Latinoamericano de Trabajadores Científicos que se llevará a cabo el próximo 27 de agosto en la Cámara de Diputados. En este evento se pretende generar una iniciativa de ley a favor de los derechos laborales de los científicos (ej. garantizar nuevas plazas y contrataciones), así como lograr que el gobierno mexicano ratifique y suscriba la Recomendación sobre la Ciencia y los Investigadores Científicos, emitida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

¿Cómo llegaste a ser científica? Mis padres me sembraron la idea de dedicarme a la ciencia; mi madre es psicóloga y mi padre es ingeniero químico metalúrgico. Mi padre me regalaba juegos de química, tuve mi primer microscopio semi-profesional a los 9 años, él me enseñó a utilizarlo y cuidar la naturaleza; mi madre me regalaba botiquines y maletines médicos de juguete, ella me enseñó la importancia de la salud. Esto influyó para que estudiara la Licenciatura en Biología y luego el Posgrado en Ciencias Biomédicas en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante mis estudios me orienté hacia la farmacobiología, la nanotecnología y las neurociencias, con la finalidad de desarrollar tecnología enfocada a la salud. Me puse como objetivo a largo plazo el tener mi propia empresa de desarrollos tecnológicos, pero antes de lograrlo fui investigador adjunto, investigador titular y después ejecutiva en investigación y desarrollo (I+D) en una empresa privada de base tecnológica. Hoy ya tengo mi empresa que se llama BionanoBWT y estamos trabajando para colocar en el mercado uno de nuestros primeros desarrollos farmacéuticos, pero también ayudamos a otras empresas a incorporar la I+D para mejorar sus productos y hacerlos más competitivos.

¿Tiempo libre? ¿Algún sueño? Cuando no estoy sumergida en mi empresa o en la organización, soy una mujer normal que va al súper, cuido de mi hija y de mis 4 perros y cada vez que puedo voy a comer con mi familia y a pasear. Me gusta mucho estar en mi casa, ver películas y de vez en cuando ir al cine. También me gusta tomar café con mis amigos y de vez en cuando unas chelas. Mi vida personal es lo más sencilla posible. ¿Qué sueño? Sueño con mudarme a Puerto Vallarta y desde ahí hacer negocios, me gusta el mar.

¿Científica y política? ¿Eso cómo sucedió? Lo más cercana que estuve de la política fue cuando era niña y acompañaba a mi padre a los mítines y asambleas del Partido Socialista Unido de México (PSUM), pero nada más. Nunca me interesó involucrarme en la política, sin embargo, lo que me acercó fue el activismo en pro de los derechos de los trabajadores científicos, el cual comenzó cuando trabajé como Profesor-Investigador en la Universidad de la Sierra Sur, una universidad semi-rural en Oaxaca. En ese trabajo aprendí la importancia de trabajar con la comunidad y me di cuenta de la mucha falta que hace el desarrollo científico y tecnológico para mejorar las condiciones sociales, pero al mismo tiempo entendí que hacer ciencia en una universidad estatal es hacerlo en condiciones precarias y con tus derechos laborales y la libre ejecución del quehacer científico obstaculizado por las propias autoridades.

Fue muy importante el trabajo organizado que tuvimos los científicos que trabajábamos ahí y que padecimos la violación de nuestros derechos laborales. El defendernos nos llevó hasta el Congreso Estatal y logramos que el rector llegara al recinto legislativo a comparecer sobre las demandas que levantamos en contra de su administración; ese evento fue el parteaguas para lograr, a través de distintas formas de organización, tanto espacios como vínculos y apoyo en el ámbito legislativo y político nacional. Actualmente, la forma de organización más amplia es la Federación Latinoamericana de Trabajadores Científicos.

Eres la presidenta de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del primer Parlamento de Mujeres del Congreso de la CDMX y secretaria de su mesa directiva ¿Qué has hecho ahí? El Parlamento es un ejercicio de participación ciudadana que nos ha dado la oportunidad a un grupo diverso de mujeres de aprender y ejecutar tareas legislativas. Llegué al parlamento vía una convocatoria abierta que hizo la Comisión de Igualdad de Género del Congreso de la CDMX, presidida por la Diputada Paula Soto. Participé en calidad de ciudadana, enviando una carta de motivos en donde expuse la brecha de género en cuestiones laborales entre los hombres científicos y las mujeres científicas, evidenciando la realidad de que nuestro país contrata menos mujeres como investigadoras científicas.

En México, apenas empieza la lucha de la mujer científica para ganar espacios y derechos, estamos en una sociedad patriarcal que domina nuestro sector. Necesitamos más mujeres en los espacios de toma de decisiones y evaluaciones. Es necesaria una perspectiva de género en las instituciones que administran la labor científica, porque no la hay, tan solo en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología no hay una Unidad de Género.

El simple hecho de ser mujer implica un techo de cristal automático en tu vida laboral y desarrollo profesional, pero en la ciencia se magnifica, basta con ver el número de mujeres con nivel 3 (el más alto) del Sistema Nacional de Investigadores o en puestos directivos o como CEO de empresas tecnológicas. En mi vida laboral me he enfrentado al estigma de la maternidad, de la vida complicada que tus jefes consideran que tienes por decidir casarte y no tener el 100% del tiempo para hacer investigación, lo mismo pasa cuando te divorcias y parte del proceso te complica y te quita tiempo y concentración en tus proyectos. Todo se reduce a tu productividad y dejas de lado tus derechos como mujer.

Por todo lo anterior, propuse una iniciativa de ley que fue impulsada desde la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Parlamento de Mujeres, la cual tiene como intención lograr la paridad en la ciencia, queremos un 50/50 en la contratación de mujeres como investigadoras científicas. Además, se propuso a iniciativa de la Dra. Jeli Camacho Becerra,  un protocolo de atención contra la violencia hacia las mujeres en el ámbito científico. Todo esto ha sido posible gracias al apoyo y participación de las integrantes de la Comisión, quienes son ejemplo de liderazgo, así como de responsabilidad social hacia nuestra comunidad y las mujeres científicas.

El 24 de Julio de 2019 en la sesión plenaria del Parlamento de Mujeres se aprobó con 46 votos el dictamen para reformar el art. 8 de la Constitución Política de la Ciudad de México, en busca de garantizar la paridad de género a científicas contratadas en institutos de educación superior, centros de investigación y todo espacio en el que hagan investigación.

¿Qué consejo les das a las próximas mujeres científicas? No dejen de prepararse, comiencen a exigir espacios laborales y que a diferencia de lo que pasó con nuestra generación, en nosotras pueden encontrar mujeres científicas muy preparadas y con perspectiva de género que estamos dispuestas a apoyar, exigir y defender sus derechos porque son los mismos que los nuestros. Nosotras no hablamos desde nuestro privilegio, porque además de no tenerlo, hablamos desde nuestra realidad y del conocimiento que tenemos de las necesidades de las mujeres científicas.

¿Qué opinión te merece las confrontaciones entre grupos de poder para definir las políticas científicas en México? Esas discusiones entre grupos están muy lejos del quehacer científico como tal, debemos de entender a la ciencia como un derecho humano que está muy por encima de las necesidades particulares de unos cuantos, la ciencia es un bien común que debemos de proteger e incentivar para su crecimiento. Cuando hay discusiones con un fondo de poder, estas dejan de tener sentido y de tomarse en serio. Debemos dejar que discutan entre ellos, porque definitivamente no pertenecemos a sus grupos. Tenemos que continuar haciendo nuestro trabajo, el de siempre, porque nosotros no peleamos la pérdida de privilegios y tampoco queremos tenerlos, lo que sí hemos pedido es lo justo, o sea piso parejo para todos los científicos.

Sugerencias o comentarios: cienciamorelos@gmail.com (@dunckerUAEM)

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