“El problema de la UAEM, no es casualidad” la columna de Gerardo Valencia

Por: Gerardo Valencia

Más de tres lustros dedicándome a la docencia, cada uno de mis alumnos me ha nutrido para tratar de ser mejor profesor y permitirme el transito al grado de maestro. Cada día les aprehendo sobremanera y también me percato de que cada día conozco menos, porque soy un eterno aprendiz. En el trabajo de compartir un espacio para tratar de realizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, estamos en constante formación; dignificando nuestro Ser materializado en la relación individual y yuxtapuesta de alumno y maestro, necesaria para entender cualquier proceso de formación académica. Relación que desde lo normativo-lo que “debiera ser”- tendría que estar ajeno a intereses materiales y mercantiles, conservando en la medida de lo posible su naturaleza: la búsqueda de la VERDAD y, en lo sucesivo, responder a los problemas inmediatos de la realidad concreta que le rodea. La infraestructura y lo administrativo, en la operación; son complementos que deberían fortalecer la esencia de dicho proceso, de no permitir que intereses de cualquier índole manchen su pureza. Sin embargo, en la práctica hoy día lo que predomina es lo positivo – “lo que es”- es decir; una educación en todos sus niveles enfocada estratégicamente a la resolución de los problemas que el MERCADO y sus mal entendidas leyes demanden.

Desde hace más de tres décadas que se orquesto esta estrategia y que a través de la modificación de la norma constitucional se fue instaurando, tanto en la estructura económica como en la superestructura (lo jurídico, político e ideológico). Los resultados pueden ser considerados como catastróficos en la medida en que ha alejado a los actores que participan en las Relaciones Sociales de Producción (RSP), de principios y valores morales básicos, los ha convertido en voraces competidores sin ética, y donde lo que importa es el resultado y no los medios, la indiferencia, intolerancia, la falta de respeto a sí mismo y hacia el prójimo es constante, debido a que lo preponderante es el carácter individual y egoísta.

Sea polarizado las clases sociales y acentuado el proceso de concentración y centralización de la riqueza, el capital financiero en correlación positiva con el comercial, por lo menos en nuestro país y por ende en el estado de Morelos, es más importante que la parte real del aparato productivo, el capital externo es el motor de crecimiento económico en detrimento de la industria nacional y de todo el mercado interno.

Lo más trascendentes es que esta problemática no se discute a conciencia en LOS SALONES DE CLASE, de acuerdo a los respectivos niveles de educación, está ausente porque los planes y programas de estudio están en función de lo que el MERCADO LABORAL necesita. Las instituciones educativas, sobre todo las del nivel superior, tienen una confusión sobre la oferta y demanda de trabajo, y solo “preparan” mano de obra sesgada hacia la primera, saturándola y con ello propiciando la baja remuneración, para lo que es llamado, bajo esta lógica mercantil, “factor productivo”. No se trabaja por la búsqueda de la verdad y el amor por la sabiduría brilla por su ausencia, debido a que los senderos para caminar hacia ellas, como la investigación e innovación, están bloqueados por la mayoría de las universidades, porque no son útiles para el modelo educativo que por el momento impera. En algunas instituciones tanto públicas como privadas, por política y tácitamente no está permitido que su comunidad pueda dudar, cuestionar, criticar, ejercitar la imaginación y la creatividad, PARA PROPONER cambios que mejoren la calidad de vida, no solo en lo educativo, sino en la generalidad de nuestra cotidianidad. El exceso del pragmatismo es la directriz, el SABER HACER es el que domina la relación entre el SABER SER y el SABER. La mayoría cree que, tomando un modelo pedagógico, “dentro de toda la miscelánea educativa” que actualmente existe en el mercado, como el aprendizaje basado en problemas, competencias, etc., y sus respectivos instrumentos y mediciones, con ello se está cumpliendo con la formación profesional de lo más preciado que tiene una sociedad, su JUVENTUD.

La dinámica de practicar en las aulas este tipo de modelos, ha llevado a que los jóvenes cada vez estén más ajenos del conocimiento de sus derechos fundamentales y a la lucha por ellos, en la medida en que cumplan con sus responsabilidades. No todos, pero un gran porcentaje buscan la unidad y agrupación, por conveniencia económica y sin fundamento filosófico que propicie identidad, reconocimiento y visión local, estatal y nacional incluyente progresista y esencialmente filantrópica. Entre otros aspectos, no los deja ver el estado fallido en el que nos encontramos y las arbitrariedades que la autoridad pública desde lo municipal, estatal y federal, ajenas al interés público; día con día está cometiendo.

Por lo tanto, el problema de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), no es una casualidad, es parte de UN TODO, es histórico y complejo. Con factores internos y externos que deben de investigarse desde lo normativo y positivo por el bien común. Quienes estamos inmersos en este nivel de educación debemos apoyar en pro de no violentar derechos humanos fundamentales y no dejar que siga permeando los intereses propios al modelo tanto económico como educativo, que desde hace más de treinta años ha permanecido en la administración pública estatal y federal.

Es una oportunidad para disminuir la diferencia por el prójimo, de sumar por la LIBERTAD de la palabra, credo y acción, así como el derecho y obligación de cada individuo a pensar y cuestionar y concluir por si mismo, por la IGUALDAD de derechos, genero, obligaciones y oportunidades de los seres humanos fundamentados en las leyes universales y en nuestra constitución, por la FRATERNIDAD entre los que participamos en las RSP a fin de alcanzar la tan anhelada paz en el estado y en el país en general, tan necesaria para emprender cualquier proyecto personal y colectivo, así como para alcanzar el bienestar y bien vivir para la mayoría de la sociedad morelense en particular.

La EDUCACIÓN es un camino para potencializar las oportunidades, no debe ser presa de intereses económicos del MERCADO ni medio para alcanzar objetivos políticos que permitan ejercer el PODER, que otorga la mayoría de la sociedad; para tomar decisiones unilaterales que atenta contra los derechos de la mayoría, en la medida en que irradian más aspectos dictatoriales que democráticos.

No aceptemos el pensamiento Joseph de Maistre (1753-1821), quien sostuvo que cada pueblo o nación tiene el gobierno que merece. Somos una sociedad con capacidad de trasformar a través de las ideas y su materialización, nuestra realidad para el bien común, solo debemos buscar en la razón y en la fe, de manera conciliatoria, las posibles respuestas conscientes de que no somos más que lo mismo, DONDE LO QUE MORE EN NUESTROS INTERESES COLECTIVOS SEA LA LIBERTAD, IGUALDAD Y LA FRATERNIDAD, porque ya no es sostenible un ESTADO al servicio del MERCADO y tampoco una SOCIEDAD que tienda a lo anárquico.

Mi reconocimiento para cada trabajador administrativo y docente de la UAEM, un abrazo fraterno.

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