El resplandor del alma en Patios de la estación: Tito Quiroz 12/07/19

La música

Era un día temprano en Baja California, en el pueblo de Vicente Guerrero a unas tres horas de Ensenada, para nosotros era común empezar a escuchar la transición de los grillos a los gallos y el olor a café; Recuerdo aquella mañana como si fuera ayer; Decidí escaparme del orfanato, yo dormía en un cuarto grande con muchas literas, con otros 8 niños más. Juvencio uno de los niños por maltrato y quemaduras me dijo que en el “motel 10” había una maestra de violín que tal vez podría darme clases de música.

Yo en ese momento estaba decidido en hacer todo por llegar hasta esa puerta, recuerdo salir más temprano que todos, agacharme por la cerca para que nadie viera. Solo en mi mente estaba llegar a esta puerta en donde se colgaba el número 10, toqué con ahínco y al escuchar que alguien venía al llamado mi corazón empezaba a palpitar cada vez más.

Abrió la puerta Nancy Benning una señora de 62 años de cabello blanca de nacionalidad alemana, la mire a los ojos y supuse que ella era quien me podría enseñar a tocar violín, así que me dispuse y le dije: “Me gustaría aprender a tocar la cucaracha”.

Ella me miró y me pregunto mi edad, a lo que le respondí: tengo 7 años, inmediatamente me dijo con tono americano, “Owww yo no poder darte clases hasta que tu tener 10 añous”. A lo cual mi respuesta fue el llanto y al ver que no paraba de llorar el pequeño Tito, ella decidió regresar con un violín y me dijo: “Este es un regalo de Dios, amor y misericordia, para ti… Bienvenido”.

Para mi esta mañana la cual recuerdo con tanto detalle cambio mi vida a través del bello corazón de Nancy quien me dio el regalo de la música, fue un regalo de amor, mi violín que hasta el día de hoy conservo fue lo que me ayudo a salir adelante paso a paso como si fuera de nota a nota.

Como si fuera un sueño me convertí en el premio nacional a la juventud por ayudar a la plena reinserción de jóvenes en los centros tutelares de Ensenada, lo cual me hizo convertirme en conferencista.

He viajado por todo México durante los últimos cuatro años. Y así fue como llegué a Cuernavaca Morelos; Hoy me encuentro en patios de la estación a diez pasos de una pobreza que duele hasta el alma y pensamiento saber que haya personas en tal marginación, pero la realidad del México que duele a dos cuadras de residencia oficial y uno de los restaurantes más conocidos de Cuernavaca.

Y es así es como hoy quiero empezar a relatar nuestra historia de lo que me trajo a Cuernavaca, Morelos. Para dedicarme a niños de escasos recursos y servir en un lugar en donde nadie quería entrar.

Yo soy Benning hijo de incontables madres de patios de la estación, la voz del pueblo que clama por una oportunidad, la música es la puerta para nuevos horizontes a todos sus niños para cantar, tocar y seguir luchando por un México con futuro en el presente que vivimos hoy.

Por Tito Quiroz

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