Incapaces en peligro, una reflexión sobre casos determinados: Nalleli Ascencio

Hablando de derecho

Hay múltiples legislaciones de carácter local, nacional e internacional, que contienen un cúmulo de derechos para niñas, niños, adolescentes, incapaces, adultos mayores, y en general para la población de cada nación.

Sin embargo, en ocasiones aun esos cuerpos normativos son insuficientes para que las sociedades reflejen cambios positivos.

He sostenido en clases que, cuando hablamos de un incapaz, sea niño, adulto mayor, o cualquier persona que no puede valerse por sí misma, aunque cuente con múltiples derechos, requiere principalmente que alguien se interese por él o ella, es decir, ¿De qué sirven los derechos de los niños, si un adulto no les orienta o guía en lo que deben hacer? ¿Qué hace el adulto mayor que ya no puede ni caminar? o ¿El señor que está en la calle y no ha ingerido alimento en todo el día? Por citar algunos ejemplos.

Al leer dos notas periodísticas la semana pasada, es que quise hacer la presente reflexión. Una hace referencia a que en España, particularmente en Marbella, una niña de once años, en una clase hizo un dibujo, en el que se mostraba ella con muchos golpes en el cuerpo, y agarrando un cuchillo, alrededor de dibujo había palabras y frases como: “volaré” “sangre” “moretón” “con la correa” “quiero morir, quiero morir” etc.,

Por fortuna, la maestra que vio ese dibujo, se interesó en la niña, pensó que no era muy normal ese tipo de dibujos y que seguramente algo le sucedía, por lo que se lo hizo saber a las autoridades de la escuela, y éstas hicieron los trámites correspondientes para que se realizaran las investigaciones; resultó que la niña era víctima de violencia familiar, que quien más la lastimaba era su madre, la primera que debía protegerla.

La madre fue sometida a un procedimiento incluso penal, y se le ha sancionado, mientras que, a la niña, se le brindó de inmediato la atención médica y psicológica que requería.

Lo que de este caso se resalta, es precisamente lo que se ha mencionado al inicio, “hubo alguien que se interesara en el bienestar de la niña” la maestra logró un cambio en la vida de esa niña, la rescató del sufrimiento en que se encontraba, ¿Qué podía hacer la niña sola, a pesar de existir tantos tratados internaciones que la protegen? Por otro lado, con una temática distinta, pero vale la pena evidenciarlo, es que: el Presidente Municipal de Cuauhtémoc, Chihuahua, hizo un experimento social, se disfrazó de indigente y se colocó en silla de ruedas, y acudió a pedir ayuda a diversas oficinas de gobierno, dice que fue discriminado, rechazado e ignorado.

Ante ello, acudió a su propio despacho para saber cómo actuarían ahí, y desafortunadamente el resultado no fue como hubiera querido, reconoció que el trato fue igual, ignorado y discriminado, y que ni agua le ofrecieron. Frustrado ante ello, de pronto se quitó el disfraz, y tras el asombro de sus empleados anunció que tomaría medidas drásticas.

¿Cuántos casos así existen en España, en México, en Morelos, y en gran parte del mundo? Podríamos seguir señalando ejemplos, lo trascendente es estar conscientes que hay muchas personas que requieren ser ayudadas, quizá ser salvadas, y a veces una simple acción puede cambiar su destino, incluso, evitar que mueran.

Se requiere que los derechos contenidos en las múltiples leyes, se vayan materializando, se efectivicen, ya que, de lo contrario, se quedan en simples cuestiones teóricas que en nada benefician a la sociedad.

Recordemos incluso que existen figuras jurídicas como: interés superior del menor, delitos de violencia familiar, omisión de cuidado, entre otras, y que la obligación de velar por los incapaces, no es exclusiva de un Juez, sino que, de toda autoridad, aunado a que tanto maestros y demás personas que conozcan de un caso en el que se esté presentando violencia hacia un incapaz, tendría que actuar y participar en la defensa de sus derechos.

Por supuesto, se sabe y es una realidad que por la época que se vive, incluso se opta por no inmiscuirse en asuntos de otras personas, a veces por miedo; sin embargo, ante esta realidad, las autoridades que tienen contacto con menores o con adultos mayores, tendrían que contar con técnicas o métodos que les permitan indagar sobre la calidad de vida que están teniendo, y de detectar alguna irregularidad, tendrían que iniciar los procedimientos ante autoridades civiles o penales, puesto que todas esas acciones se reflejarán en beneficio de la sociedad.

En este sentido, el cuidado de un incapaz, no queda en un asunto de normas jurídicas que tutelen sus derechos, es un asunto de reflexión, madurez y conciencia por parte de quienes tienen el deber de hacerse cargo de una persona que por sus condiciones no puede cuidarse y valerse por sí misma, situación que desafortunadamente, resulta ser un problema no solo en Morelos, México, sino en gran parte del mundo.

Por Nalleli Ascencio

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