Ingobernabilidad

Por: Paco Santillán

Sé que a las personas cercanas al poder les molestan las opiniones que hablan sobre la descomposición que vive Morelos. Para donde uno voltea existen profundas grietas en el andamiaje social, político y económico. Si alguien no está de acuerdo, simplemente le preguntaría ¿dígame usted que camina en nuestro estado?… Dígame un sector, área, actividad u organización que esté saliendo adelante.

Muchos de los más aferrados defensores del Gobernador (o aquellos a los que les caigo mal) siempre salen con el mismo contraargumento: ¿y tú qué hiciste? (trabajar hasta el cansancio todos los días, aunque, ciertamente, no todo lo podía solucionar) ¿tú no tienes derecho de hablar? (todos tenemos derecho a hacerlo) ¿tú estuviste con Graco? (Así es, un año y trabajé muy duro por Morelos)… ¡como si yo fuera el problema! La pretensión de los defensores de Cuauhtémoc es, ante la falta de resultados y el desastre que tienen, descalificar a la persona que emite un comentario. Así de ridículo el tema, así de grave la situación.

Si analizamos los poderes de gobierno en Morelos: en el Legislativo hay un desastre donde todos se caen mal y no son capaces de construir un acuerdo. Se instaló el período y el tema fue el reproche por ver quien ocuparía la Presidencia de la Mesa Directiva… ¿eso les importará a los ciudadanos? La LIV Legislatura arrancó con bombo y platillo: menos diputados, más mujeres, más unidad… a la vuelta de la esquina están demostrando que menos diputados no era lo mejor porque es más “caro” el valor que se auto brindan los legisladores. Tampoco ha respondido a las expectativas que se tenían derivado de la amplia mayoría femenina y, de unidad, mejor ni hablamos. Es sabido que entre ellos se llevan muy rudo. Resultado: parálisis legislativa casi total.

En el Poder Judicial también hay un grave conflicto de gobernabilidad. El Tribunal está partido en dos grupos. La impartición de justicia, cierto es, no ha cambiado: sigue siendo lenta, corrupta e ineficaz… pero algunas sentencias van saliendo. Eso sí, todos los temas administrativos están parados y la Presidenta está notoriamente desgastada frente a la ya casi, mayoría, de Magistrados que no están de acuerdo en su continuidad.

El Ejecutivo morelense sería el eje central de cualquier novela shakesperiana moderna. El Gobernador no gobierna, no está y cuando aparece es para pelear. Los Vice Gobernadores (creo que ya nomas hay 2) se pelean al interior del gabinete por todo asunto que se les pueda ocurrir. Al parecer existen dos grupos notoriamente uniformados e identificados: el equipo Sanz que gozó del cariño y confianza de Cuauhtémoc durante mucho tiempo, pero que, dicen, empieza a sufrir un desgaste considerable. El otro equipo es el de Ulises, hermano del Gobernador, equipo que empieza a ascender en la toma de decisiones y al que parece se empiezan a sumar los nuevos cuadros (casi ninguno morelense) para asumir el control del Ejecutivo. ¿Por qué está pasando esto? ¿Por qué la división en el gabinete? Tengo indicios de algunas razones… pero sólo hay una causa: el Gobernador no quiere gobernar y, por ende, todos pelean el enorme poder que esto significa.

Morelos vive desde hace años momentos muy difíciles. Muchos son nuestros problemas históricos: inseguridad, falta de desarrollo, poca generación de empleos, falta de infraestructura, abandono del campo, mala escolaridad, etc.

El problema es que hoy, además, vivimos crisis serias de gobernabilidad en todos los órdenes de gobierno. Y esto hace más grave los problemas que como sociedad ya tenemos. La crisis de gobernabilidad que vivimos está siendo caldo de cultivo pleno para la delincuencia y eso explica lo que estamos viviendo en estos días. Señores gobernantes: si no arreglan sus problemas y se ponen a trabajar de la mano, menos resolveremos los problemas históricos que atraviesa nuestro Morelos.

 

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