La columna del poeta Lungo García

Por: Lungo García

Hemos hablado de lo satisfactorio espiritualmente de quienes pueden expresarse a través de la declamación. Es gratificante ver, saber, palpar que se ha llegado al corazón y sentimiento de quien es depositario de ese mensaje por parte de la palabra.

Para lograr ese cometido, es sumamente importante la actitud del declamador, la forma, intensidad y emotividad que le dé a la obra elegida. En primer lugar debe hacer suyo al poema, es decir analizarlo profundamente y comprender que es lo que se quiere decir y transmitir, luego ir conformando, armando el mensaje, línea por línea, estrofa por estrofa y modulando la voz para llegar a darle el tono mas conveniente y la intensidad necesaria. Decía también de la importancia de ensayar frente a un espejo y corregir la postura del cuerpo, los gestos faciales y los ademanes de las manos, entre los mas importantes.

Nadie larga nada afuera si no tiene nada adentro, con esto quiero volver a lo que dije en otra nota: Es fundamental contar con la sensibilidad suficiente para emocionarse uno mismo y, por extensión, emocionar al que lo escuche, ya sea  una persona o un auditorio numeroso. Claro que, aparte de la calidad interpretativa, se tienen que dar las condiciones favorables para la declamación, por ejemplo el silencio y atención del público.

Es muy complicado lograr la concentración necesaria para el declamador en un ambiente ruidoso, con murmullos o gente conversando, que interfiere en el mensaje y no le permite al que Sí quiere escuchar, poder disfrutar plenamente de lo que se ofrece desde el escenario. Por lo general, se supone que quienes asisten a estos eventos tienen cierta cultura y gustan de la poesía, pero llegado el momento siguen conversando y no prestan atención, menoscabando el trabajo de quien está frente al micrófono. Porque también de eso se trata: es un trabajo que se presenta a la consideración del público, independientemente del placer espiritual de quien lo hace y dice.

Si el cometido se ha cumplido cabalmente y se llegó al corazón y sentimiento de quien escucha, se le otorgará de premio el aplauso. Es por eso que siempre digo que existen dos moneditas que apreciamos mucho quienes andamos en esos menesteres y con las que no podemos pagar la boleta de la luz, ni el teléfono ni el gas. Estas moneditas son EL SILENCIO Y EL APLUSO, por lo tanto siempre insisto que sigan abriendo, generosos, el monedero de su corazón entregando ese premio a quienes dan lo mejor de sus sentimientos para entretenerlos y hacerles pasar un grato momento.

Dice una estrofa del “Martín Fierro”, obra insigne de la literatura argentina, “Cantando me he de morir / cantando me han de enterrar / cantando habré de llegar / al pié del Eterno Padre / dende el vientre de mi madre / vine a este mundo a cantar,,,”  Quiero decir con esto, y traspolando las palabras “cantar” por “declamar”, que asi lo siento y me identifico totalmente con ello, pues desde niño sentí que ese era mi camino, mi meta. Llegar, solamente con la magia de la palabra, al corazón y el sentimiento de quien es depositario de ese mensaje hecho poema.

Otra estrofa de la obra mencionada dice: “Recuerden si son cantores / el cantar con sentimiento / ni tiemplen el instrumento / por solo el gusto de hablar / acostúmbrense a cantar / en cosas de fundamento”… Y es en cosas de fundamento que incluyo mayormente en mi repertorio, las que hablan de las injusticias de que sufre el pueblo, los que viven esperando un futuro que jamás empieza, de los que no tienen voz y son ninguneados permanente. Pero también incluimos obras que hablan del amor en todas sus facetas, con encuentros y desencuentros, de sus alegrías y penas.

En definitiva, quise mostrar un panorama del declamador y las satisfacciones e inconvenientes que se presentan en este modo expresivo. Espero, de todo corazón, que haya sido de su agrado.

Con esto me despido hasta la próxima nota, no sin antes recomendarles que  escuchen mi participación en el Txoro Matutino los martes a las 08:45 y los viernes a las 07:30 hs.

Contacto: cel. 777 19 11 581

COMPARTIR