Maximizar nuestra marca, el reto inmediato

Por: Jorge Mátar

La rapidez o lentitud con la que cambia el mundo que nos rodea afectan nuestra percepción del tiempo en sí. Entre más rápido parece que nos precipitamos hacia el futuro y más lejano parecen estar de nosotros eventos apenas sucedidos el día de ayer, trabajamos en una época en que una revolución arrolladora y tecnológica está cambiando el panorama comercial, hoy en día las compañías en todos los segmentos están listas para lanzarse en una nueva dirección y estrategia y están ansiosas por lograr el éxito en el menor tiempo posible con las mejores utilidades posibles, esto significa para muchos, el sacrificar la intermediación de negociación con la producción de los productos.

Para los empresarios, el activo más importante es nuestro cliente, el gran valor en la información obtenida mediante la interacción directa con ellos, es fundamental y deberá ser el resultado de una publicidad y promoción de nuestros productos y servicios previamente diseñada en base a un análisis de mercado cuantificable y tangible.

Siempre resultará difícil cambiar una forma de hacer las cosas que siempre nos haya dado resultado, pero la necesidad de cambio ahora se ha intensificado debido al extraordinario ritmo de crecimiento en la revolución tecnológica y a la gran necesidad de innovar en las empresas del sector primario, tan necesario como obligatorio.

Las marcas son mucho más que nombres y símbolos. Representan las percepciones y sentimientos que tienen los consumidores hacia un producto y su desempeño (todo lo que el producto o servicio significa para los consumidores). Las marcas existen en las mentes de los consumidores. El valor real de una marca sólida es su poder para atraer la preferencia y lealtad del consumidor. Las marcas varían en cuanto a la cantidad de poder y valor que tienen en el mercado. Una marca poderosa tiene un valor capital alto y al mismo tiempo, muchos “enemigos” que quieren estar en su lugar.

El valor capital de la marca es el efecto positivo en la respuesta del cliente al conocer la marca del producto o servicio. Una medida del valor capital de la marca es el grado en que los clientes están dispuestos a pagar más dinero por la marca, no siempre la percepción está ligada a la realidad del producto o servicio.

Una marca poderosa es importante, ya que representa un conjunto rentable de clientes leales y que son los responsables de maximizar y generar un alto valor que permita llevarla a uno de los objetivos primordiales, El Posicionamiento en un mercado objetivo que hoy en día, representará la verdadera “carta de presentación” a la hora de priorizar los criterios de valor de nuestra marca en un segmento de interés.

Hoy, alcanzar la recordación de marca en un segmento especifico es complicado, la globalización en los diferentes segmentos de productos y servicios nos hace ser más creativos, más flexibles, pero sobre todo más analíticos a la hora de diseñar nuestra estrategia de negocio, hagamos de nuestra marca un activo rentable, perdurable y que cubra las expectativas de un mercado objetivo específico y eso lo podremos lograr, cuando juntemos el talento con la voluntad de nuestro equipo de trabajo.

¡Que así sea!

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