¿Y los Empresarios? ¡Bien gracias!

A Texcoco nada se le puede hacer y al aeropuerto de Santa Lucía no le podemos entrar, pero nos piden que confiemos y compremos la confianza en México de la mano de la 4T, ¿Otra cosita más?

La cancelación del aeropuerto de Texcoco acabó, no sólo con una obra avanzada en un 40%, sino con la confianza empresarial que no puede tener certezas de la falta inequívoca de racionalidad de las decisiones del gobierno federal y la construcción de Santa Lucía está suspendida por el poder judicial, sin mencionar que tiene la oposición absoluta de la autoridad ambiental.

El ejemplo más claro de esa divergencia en la percepción de las cosas se puede ver en los pronósticos económicos. Los analistas que consulta el Banco de México no prevén un crecimiento durante este sexenio más allá de 2% en promedio, pero el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en 4% en promedio y 6% de cierre triunfal de su sexenio, ningún indicador hasta ahora, nos ofrece lo contrario, es decir, que se cumpla el pronóstico solo basado en una buena voluntad.

A pesar de la certeza que tenemos muchos empresarios de que las cosas no van bien y a pesar de la plena convicción que hay entre los sectores productivos de la necesidad de acciones gubernamentales para cambiar (o al menos) tomarnos en cuenta y dar un cambio en el rumbo de la trayectoria económica, hasta ahora, cualquier argumento es desechado por la 4T (Y afines).

No debemos los organismos empresariales asumirnos como opositores, pero tampoco como aplaudidores, de los gobiernos, ya que nuestra responsabilidad está con nuestros afiliados y, por lo tanto, la voz que debemos alzar es la que represente los intereses de ellos, tenemos que actuar de otra manera ante la expectativa de nulo crecimiento y planes mal enfocados, las políticas públicas deben de generarse desde la misma sociedad y apoyada y avalada desde el congreso, hoy más que nunca necesitamos tener y alzar la voz ante las malas referencias que tienen desde la federación.

La voz empresarial de desacuerdo con las políticas aplicadas, con los resultados obtenidos, no se puede apagar ante los temores de represalias, aunque parezca increíble, el muchas veces ser institucional, respetuoso y con ánimo de participar y generar confianza con el gobierno, se malentiende y se distorsiona el mensaje de fondo, hoy debemos de generar agendas propias que podamos empalmar con las diferentes secretarías y lograr consensos y acuerdos, el problema no es la forma ni el fondo, es la forma de entender y consolidar ideas que tengan como resultado final, un beneficio tangible en términos económicos pero también sociales, debemos de creer en el productor local, debemos de apoyar el consumo interno, tenemos que generar más y mejores empleos, es decir, mejor remunerados pero para eso necesitamos tener las condiciones para lograrlo, si nos enfocamos en ser mejores personas y empresarios, seguramente iniciaremos un camino que nos llevará a tener una mejor sociedad, con negocios prósperos y con éxito constante.

Hoy, no por el miedo de ser incluidos en la lista mañanera de las descalificaciones a los conservadores, mafiosos del poder y neoliberales del viejo régimen, deben dejar de señalar lo que afecte sus legítimos intereses como hombres y mujeres de negocios, es una ofensa, igual o peor que referirse a los empresarios de esa forma o a los jóvenes en busca de oportunidades como “Ninis”, busquemos las oportunidades en un mar que está lleno de insensibilidad, coraje y odio, las necesidades primarias de nuestro país y estado deben de ser la de promover a los MyPIMES mediante la capacidad constante y valiosa, el recurso humano mejor remunerado es el que se prepara de manera constante y eso a los empresarios, nos genera valor y una mejor productividad que se transforma en resultados positivos y por la tanto, en una mejor expectativa para nuestros verdaderos responsables de que muchas de las empresas, generen utilidad.

Por lo pronto, la voz crítica de los empresarios debemos exigir lo que desde la empresa vemos muy claramente: Una incertidumbre que parece desaceleración, pero más bien tiene señales de recesión

¡Que así no sea!

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