«2 de Octubre» la columna de Nad Carranco

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Por: Nad Carranco

Querid@s txoreros hoy les voy a pedir que hagan un ejercicio de imaginación conmigo. Imagínense 50 años viviendo en un estado de guerra, que en tu familia (nuclear o extensa) hay por lo menos una persona desaparecida, secuestrada, asesinada. Que tu hijo de 10 años fue llevado por la fuerza a la guerrilla. Imagina que te quitaron tu casa y tu pueblo entero tuvo que irse a otro lugar con lo que alcanzaban agarrar con sus manos. Imagina que desde que naciste no conoces otra realidad que disparos constantes, allanamientos de tu casa o la de tus vecinos o familiares. Imagina que sabes quién hace todo eso, sabes quién es responsable pero no hay forma de que paren.

Ahora imagina que después de vivir 50 años así, el gobierno te dice que eso puede parar. Que la guerra puede parar, pero hay ciertas condiciones. Para llegar a La Paz, para saber la verdad, para llegar a la reparación del daño, para que te devuelvan tu tierra, para saber dónde están tus hij@s, debes ceder algo.

Que quien desapareció o mató o secuestró a tu familia, o todo eso junto, te va a decir que pasó con ella, en dónde están, qué les hicieron y además te va a pagar los daños que te causó si tú aceptas un acuerdo. Y ese acuerdo es que tal vez no vaya a la cárcel o que su pena será mucho menor de la que en una situación común le darían. Además dejaría de hacer eso ya de forma definitiva, nadie volverá a sufrir lo que tú sufriste a manos de ell@s. En otras palabras ell@s dejan de hacer la guerra, si tú dices que sí a ese acuerdo.

Ahora imagínate que tú dices sí, porque para ti es más importante saber qué pasó, no porque no desees justicia, sino porque hay diferentes formas de hacer justicia, no todo es cárcel, y hay que tomar decisiones extraordinarias ante situaciones extraordinarias (a esto se le llama justicia transicional), pero en tu país no todas las personas piensan igual, hay otras que prefieren ver a quién les hizo daño en la cárcel, también quieren reparación del daño, y estoy segura que también quieren paz pero para ell@s el costo es muy alto. El acuerdo no les gusta así como está y dicen no al acuerdo.

Incluso hay quienes no sufrieron lo mismo que tú pero les parece injusto y dicen que no y entonces como no se ponen de acuerdo lo someten a votación en un plebiscito, el gobierno le pregunta a la ciudadanía qué quiere.

Y entonces la mayoría de los que votan dicen que no a lo que tú decías que sí y te arrancan la oportunidad de saber la verdad, de otra opción de justicia y de dar inicio a una paz anhelada por más de medio siglo. ¿Ya te lo imaginaste? ¿Qué sentirías? Creo que solo Colombia lo puede saber.

La guerra de las FARC ha dejado 6.9 millones de personas desplazadas, 27 mil secuestros, 45mil desaparecid@s, 220 mil homicidios la mayoría de civiles, además del despojo de tierras y el reclutamiento forzado de niños y niñas es el saldo de la guerra de las FARC.

No es tan sencillo como aquí lo describo.

No es mi intención juzgar el voto de nadie, mucho menos juzgar a la sociedad colombiana, ¿con qué cara siendo mexicana?

Pero muchas personas como yo, sabemos que Colombia ha construido desde diferentes espacios procesos en busca de paz, de reconciliación y de perdón. Ha puesto en el centro de la política pública a las víctimas. Ha servido de ejemplo a países como el nuestro para la creación de la ley de víctimas e incluso ha ayudado a visibilizar el derecho a la memoria, a la reparación integrar y el derecho a la verdad que en México es tan reciente.

Quienes trabajamos por el respeto de los derechos humanos y en especial de las víctimas, sabíamos que este plebiscito en Colombia sería un parteaguas en América Latina. Creo que a pesar de la polarización y del trabajo que hizo el ex presidente Álvaro Uribe, muchas pensábamos que ganaría el SI, pero no. 

¿Por qué les hablo hoy de esto? Por qué en México no estamos ni tantito cerca de alcanzar los niveles de reconstrucción que tiene Colombia y siendo un país ejemplo podríamos tomarlo como una experiencia exitosa.

Hoy después de 52 años y un proceso de justicia transicional, Colombia le apuesta a un proceso extraordinario que requiere de un análisis más profundo que el que yo he hecho aquí.

México a 48 años del 2 de octubre de 1968, ni siquiera explora el significado de justicia transicional, por lo que la paz no está ni tantito cerca. Por eso cuando escucho que México se colombianizó me queda claro que sólo se refieren a la delincuencia organizada, corrupción y violencia

Seguro en Colombia hay fallas y mucho por hacer, pero está en un camino que ha ayudado en la construcción de paz, por eso  debería ser un ejemplo para México si queremos saber la verdad histórica.

México debe aprender que la paz la construimos tod@s, si el gobierno o la sociedad están ausentes, seguiremos así otros 48 años.

Por eso, la votación de ayer era mi esperanza, mi utopía. Por eso me rompió el corazón, por eso lloré cuando supe que dijeron NO a la paz, no porque yo sea colombiana, sino porque sé que se puede y tal vez un día México se atreva.

Con cariño y esperanza para Camila, Heidi, Juan Carlos, Pastora y tod@s l@s colombian@s que me han cambiado la vida.

http://www.acuerdodepaz.gov.co/el-acuerdo-de-paz

Twitter: @nadcarranco