A un año de la gran insurrección ciudadana: Carlos Caltenco 04/07/19

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¡G u a y a b a z o s!

El día 1 de julio de 2018 México inició una nueva etapa de su historia. El presidente electo en esa jornada electoral, que además se colocó por mucho, -más de 10 millones de votos de diferencia-, como el presidente más votado en toda la historia del país, convocó a un evento para rendir un informe a los mexicanos, a un año de esa gesta cívica.

Andrés Manuel hizo una síntesis en números, no “otros datos” como dicen sus detractores, sino que, como lo que reconocen ellos mismos, presento cifras reales de la economía.

Reducción de la inflación en un punto porcentual que paso de 5.4% a 4.3%. Apreciación del peso mexicano cercana al 5%, incremento del 7% en la inversión extranjera directa, Incremento del 4.5 % de la recaudación fiscal.

Incremento en el volumen de intercambio comercial con el extranjero y una balanza comercial positiva para México.

La bolsa Mexicana de Valores creció casi 5% en esta nueva administración y 10 empresas de las 30 más importantes tuvieron crecimiento de más del 10%. La parte más crítica del arranque del proceso de la Cuarta Transformación ya concluyó.

Seguramente el segundo semestre del año arrojará indicadores mucho más claros que harán evidente los resultados que tanto aterran a los sectores que se oponen a la 4T. Habrá crecimiento económico, con mayor orden institucional, con una mejor redistribución de la riqueza y con una mejora significativa en PEMEX, recaudación de impuestos y eficiencia gubernamental.

Y es que esto tirará por los suelos el argumento que sostuvo al modelo neoliberal como el único posible y viable, eje programático del PAN y de los neoliberales en el PRI.

Además, otorgará un espacio fiscal mayor para el gobierno de Andrés Manuel, lo que permitirá hacer crecer la inversión social y la productiva, lo que colocará al país en una ruta de crecimiento sostenido. Esta tendencia además se hará desmantelando las fuentes de financiamiento ilegal que gozó desde el año 2000, la estructura electoral del PAN.

Sin dinero a desviarse de guarderías infantiles con matrículas escolares infladas, de falsos pobres que recibían dinero de prospera, sin contratos exclusivos en CFE y PEMEX, sin la posibilidad de aviadores por puesto público recibido, el PAN se encontrará en una encrucijada que bien pondrá en riesgo su vida como propuesta política. De ahí su resistencia que raya en el ridículo, por ejemplo, el de exhibirse en marchas anti AMLO, igual de fantasmas que los beneficiarios de sus programas “sociales”.

Lo mismo sucede con la comentocracia de los medios, quienes han visto reducir el presupuesto que impunemente gozaban con contratos de pseudo servicios periodísticos a cambio de echar loas al gobierno en turno que, por cierto, ahora se les revierten haciendo evidente su incongruencia. Esa misma comentocracia calló cuando sacaron del aire a Carmen Aristegui, para quien no hubo ninguna solidaridad y en su lugar un silencio que debió llamarlos a la reflexión.

Hoy, que sus intereses son afectados, defienden la libertad de expresión en los medios públicos censurando al mismo tiempo, los programas que producen dichos medios. ¡Vaya absurdo! Mucho falta para que se consume a profundidad la 4T, pero los ejes fundamentales van bien. Hay muchos temas pendientes por supuesto.

La inseguridad que, con el despliegue iniciado apenas el domingo pasado de la naciente Guardia Nacional, esperemos que se reduzca significativamente. La salud, mejorar la logística de abasto de medicamentos e insumos.

La infraestructura que deberá cuidar tanto al medio ambiente como su ejercicio pulcro. Y por supuesto, los temas crónicos pendientes, reducción de la pobreza, educación de calidad y crecimiento económico sostenido.

Por lo pronto nuestro presidente ya logró sumar a muchos sectores. Estuvieron presentes en su acto, Emilio Azcárraga y Carlos Slim. Incluso llegó el Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, quien a pregunta expresa de los reporteros señaló que la 4T va y que él forma parte de ella. Por el bien de Morelos, que así sea.

Por Carlos Caltenco