Al tiempo – Y dónde está la izquierda? …

Al mismo tiempo en que el péndulo democrático hace virar el cono sur a la izquierda tras el triunfo de Alberto Fernández en Argentina, la revuelta civil en chile y la liberación de Lula en Brasil, México vive el primer año de un gobierno emanado de la izquierda en un clima enrarecido y polarizado.

Tal y como lo advertimos en una columna anterior el péndulo democrático cambia de dirección en América latina tras los resultados funestos de gobiernos emanados de partidos de derecha y ultraderecha y el castigo en las urnas de los electores decepcionados.

Pero en europa ocurre lo contrario, en especial en la costa mediterránea en la cuna de la democracia en donde las elecciones griegas han dado la mayoría absoluta al candidato de derechas, de la llamada Nueva Democracia –es curiosa la tendencia de los políticos que se precian de transformar y renovar sus partidos a introducir la palabra nueva en los montajes antiguos-, que no es más que la derecha de siempre, al estilo del PP europeo y español.

Fueron elecciones cerradas pero bastaron cuatro puntos para desalojar del poder a la formación más izquierdista que ganó las anteriores elecciones casi por aclamación, ante el entusiasmo de la mayoría del pueblo griego.

Esta es una experiencia que debe hacer reflexionar a los nuevos gobiernos progresistas que emergen en América latina.

Pero porque un triunfo avasallador como el que obtuvo Syriza , un partido político griego de izquierda, fracasó en 4 años y desvío al país a la derecha ?

La experiencia de estos casi cuatro años de gobierno de Tsipras es un ejemplo de lo que está sucediendo con el populismo en todo el mundo y que desgraciadamente, también ha acontecido en España, véase lo sucedido en el Ayuntamiento de Madrid.

Entonces no es lo mismo un gobierno populista que uno de izquierda, y menos una dictadura disfrazada de gobierno socialista o de izquierda, ayer Elena Poniatowska fue víctima de ataques en redes sociales por haberse atrevido a criticar a Evo Morales, olvidan sus críticos que ” Elenita ” ( trendtopik el sábado pasado ) es una escritora con tendencias de izquierda y seguramente con convicciones democráticas.

La lección para la izquierda europea y latinoamericana de lo acontecido en esos cuatro años en Grecia es muy valiosa, es necesario recapacitar y generar autocrítica por el bien de todos.

Tsipras, siguiendo la misma estrategia de todos los demagogos –y la palabra, cómo no! es griega!- que a lo largo de la historia han encandilado a sus seguidores, desde los tiempos del arranque de la democracia –otra palabra griega-, le prometió a su martirizado pueblo una revolución: lo liberaría de las cadenas que la Unión Europea había anudado sobre él para hundirlo en la miseria y la ignominia, no se pagaría la ingente deuda que la derecha había acumulado en los últimos años para beneficiarse de sus negocios, se acabaría la miseria de millones de personas que comían basura y vivían en la calle, los viejos recuperarían las pensiones que les habían robado, los jóvenes estudiarían nuevamente, se utilizaría el dracma en vez de estar atados a la carga imposible del euro y volverían a ser libres, ricos y felices, recordando los tiempos heroicos en que ese pequeño país compuesto de un trozo continental y un grupo de islas , fue el inventor de los mejores sistemas políticos, del teatro, de la filosofía, de la ciencia, de las matemáticas, de la física, el creador de la civilización occidental y no dijo que acabaría con la violencia contra la mujer y lograría la igualdad entre los sexos, porque ese tema no le importaba nada, la prueba es que en el primer gobierno que formó no había ninguna mujer.

Las promesas encandilaron a la maltratada ciudadanía griega que siguió y votó a Tsipras entusiasmada. Y que incluso aceptó en un referéndum las propuestas rupturistas que le planteó su mandatario. Lo que a continuación aconteció ya lo hemos visto y ese pueblo lo ha sufrido.

Ni Grecia salió de la UE ni abandonó el euro ni ha dejado de pagar la deuda ni eliminó los recortes que había practicado el anterior gobierno en salud , educación, pensiones y siguió hundida en la miseria.

Una oportunidad perdida y condena tanto al sufrido pueblo griego como a los partidos de izquierda a la desesperanza y la decepción.

Entre tanto gana la derecha más radical, y llega al poder un gobierno que estoy seguro no brindará el cambio tan anhelado, esto puede repetirse en otros lados como España, Argentina y nuestro querido Mexico.

Pero aquí estamos a tiempo para evitar que se repita la tragedia griega, es tiempo de que la izquierda mexicana haga un impasse para reflexionar, debe hacerse una autocrítica sincera y no hipócrita, dejarse de triunfalismos y buscar el rumbo que le vuelva a enraizar en las clases trabajadoras y las mujeres que deben ser sus votantes naturales, con un análisis materialista de la situación actual y dejarse de fantasías delirantes sobre transformaciones políticas y económicas imposibles en estos momentos, que enardecen durante breves periodos de tiempo a algunos sectores del pueblo, para dejarlos después caer en la decepción y la melancolía.

Si en verdad este gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador es de izquierda debe reinvindicarse y asumirse cómo un gobierno que proponga un modelo de desarrollo que responda a los intereses y necesidades de las mayorías y por ende, ir en contra de un sistema que favorezca el egoísmo de una minoría y a los intereses ajenos ya sean extranjeros o transnacionales.

Hacer una política que no confunda ni separe los fines y los medios, que no se guíe por resultados inmediatos e insustanciales , ni pierda de vista los valores y principios qué le dan sentido en busca de dádivas y prebendas individuales o grupales.

En suma hacer una política congruente con sus ideales, que sea incorruptible y se sostenga sobre un profundo contenido moral.

Resulta patético que cuando los socialdemócratas o los populistas defraudan a sus votantes estos se decantan inmediatamente por la derecha, que es aún peor.

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