Arturo, ¡quítame el estrés!: Dr. Iván Martínez Duncker 10/07/19

Detrás de la ciencia

“Estoy estresado” es una forma común de expresar sufrimiento psicológico. El estrés laboral lo definimos como las respuestas emocionales o físicas dañinas que ocurren cuando los requerimientos del trabajo no empatan con las capacidades, recursos o necesidades del trabajador. Estas respuestas pueden generar problemas graves de salud e incluso la muerte. Dado que pasamos alrededor de 1/3 de nuestra vida adulta en el trabajo, el estudio de este tema tiene un gran impacto social.

El concepto del estrés laboral lleva un poco más de 100 años desarrollándose y empezó a tomar forma el siglo pasado con los trabajos experimentales de Walter Cannon y Hans Selye.

Cannon estableció la relación entre las emociones (dolor, hambre, rabia, temor) y la función de nuestros órganos, contribuyendo a entender como algunos estímulos nocivos, intensos y en tiempos cortos (ej. se te aparece un oso), aumentan los niveles sanguíneos de una molécula llamada adrenalina, influyendo en la respuesta de “luchar” o “correr” ante dicho estímulo.

Posteriormente, Selye fue el primero en utilizar el término de estrés para definir la respuesta que tenemos a los agentes nocivos (estresores) y demostró los efectos negativos que tienen los estresores crónicos sobre la salud, revelando la participación en ello de otra molécula biológica: el cortisol.

Muchas otras contribuciones, particularmente estudios realizados en soldados de la 1ª y 2ª guerra mundial, permitieron reconocer que los estresores laborales pueden afectar la salud mental y física.

Hoy, les compartiremos la entrevista con el Dr. Arturo Juárez García, Profesor-Investigador de la UAEM y uno de los científicos más renombrados del país en materia de estrés laboral. Arturo, ¿quién eres y qué te trajo a la ciencia?  Soy alguien que se preocupa por contribuir a mi alrededor lo más que puedo. Me gusta el cine y la comida mexicana. Además de mi familia, siento mucho cariño por mis compañeros de trabajo y mis alumnos. Disfruto enseñar y compartir conocimiento. Creo en la bondad del ser humano y en la importancia del respeto al derecho ajeno. Soy amante de la armonía social y la eficiencia sana, mi filosofía es: lo “afectivo” es lo “efectivo”, y si se lograra impregnar en la sociedad, muchas cosas serían mejores en México.

De mi historia de vida puedo decirte que crecí en el Estado de México, bajo el cobijo de una madre soltera sin estudios, pero de gran entereza para enfrentar la vida y velar por los suyos. Trabajando con mi madre en el comercio informal para salir adelante, mis hermanos y yo aprendimos el valor de la responsabilidad, el trabajo duro y la disciplina.

Aun así, mi madre nunca me dejó faltar a la escuela y me apoyó hasta donde pudo para no dejarla. Durante mis estudios de prepa, conocí los ambientes laborales en las empresas, y quedé fascinado por la vida corporativa, lo que me llevó a estudiar la Licenciatura en Psicología en la UNAM, recibiendo un reconocimiento público del Rector por mi promedio de 10 en la carrera, lo que para mí era una señal de que ese era mi camino.

Hice mi tesis sobre factores psicosociales del trabajo y descubrí un enfoque más humano sobre el rol del psicólogo en las organizaciones, al mismo tiempo que confirmé la necesidad de ahondar más en este campo.

Muy relevante fue la experiencia de aprender a investigar, lo que me motivó a estudiar el posgrado. Así, terminé el Doctorado en Psicología en la UNAM (afortunadamente mi madre pudo verlo), y tuve la oportunidad de hacer estancias en la Universidad de California en el campus de Los Ángeles e Irvine con los científicos más reconocidos en el tema.

¿Cómo estás contribuyendo a enfrentar el estrés laboral? La investigación en el tema de la salud ocupacional y el bienestar organizacional no es un capricho o para “consentir paternalmente” a los empleados, sino que responde a la necesidad de descubrir factores laborales que influyen en la salud y la productividad de los trabajadores, con la intención de disminuir sus impactos negativos en la salud pública y en la competitividad de las empresas en este país.

Sabemos que la exposición a ciertos estresores crónicos en el trabajo aumenta entre un 60% y 87% la probabilidad de enfermar o morir por enfermedades cardio-metabólicas, y hasta un 80% de padecer enfermedades mentales o músculo esqueléticas. Si a eso agregas que estos problemas de salud determinan el 70% del ausentismo laboral y que se pierde más del 50% de la productividad y de jornadas laborales de los empleados, la cosa también se pone interesante para los empresarios.

En el Centro de Investigación Transdisciplinar en Psicología de la UAEM donde laboro, investigamos a través de varios enfoques disciplinares que van más allá de la psicología, los factores psicosociales del trabajo ligados a la salud mental, los estilos de vida y las enfermedades en trabajadores, así como sus posibles mecanismos, para lo que aplicamos cuestionarios, hacemos entrevistas y medimos biomarcadores.

Nuestras poblaciones laborales han sido enfermeras, médicos, profesores, investigadores, obreros de empresas de manufactura, administrativos de empresas privadas y públicas, choferes de rutas y trabajadores informales en general.

¿Es necesario hacer investigación para mejorar el ambiente laboral? Definitivamente. Consideren que el 90% de las empresas formales en México son micro o pequeñas empresas, muchas creciendo por sentido común, donde los liderazgos fueron “líricos” y las culturas y formas de trabajo se han dado por casualidad, sin una gestión apropiada.

Por otro lado, los grandes corporativos globales instalados en la región, han creado normas y procedimientos laborales que repercuten en las interacciones sociales de la empresa, pero importados desde sus oficinas centrales en un país lejano y bajo modelos creados en culturas ajenas a la nuestra, lo que genera problemas diver-sosytensionesinnecesariasenlaorganizaciónylostra-bajadores en general.

La única manera de entender las dinámicas psicosociales labora – les y sus efectos en el bienestar, salud y productividad de los trabajadores mexicanos es investigándola, lo que permitirá desarrollar modelos de gestión propios, adecuados a nuestro contexto y eficaces en términos de la calidad de vida de los empleados y de la competitividad organizacional.

Por otro lado, contemplemos que el sector informal representa aproximadamente el 60% del mercado laboral actual y las dinámicas psicosociales y su efecto en el bienestar son prácticamente desconocidas. Al respecto, hemos iniciado una serie de estudios en este sector, lo que ayudará a conocer los impactos y proponer programas y medidas adecuadas.

Te adelanto resultados: fíjate que el estrés laboral es mucho menor en este sector comparado con el empleo formal, y la gente reporta más recursos psicosociales positivos en su trabajo, por ejemplo, apoyo social, compañerismo y entusiasmo por su trabajo, a tal grado que más del 70% optaría por no buscar un empleo formal si pudiera.

¿Qué significa esto? Que mientras los modelos socioeconómicos actuales siguen explicando la economía informal por falta de empleos y oportunidades, en realidad, aunque hubiera suficientes empleos, la gente no los tomaría, pues son trabajos de una calidad psicosocial pobre, y precariamente motivadores para la gente, sobre todo para las nuevas generaciones guiadas por motivaciones intrínsecas e inmediatas. Esto nos dice que se necesitan no sólo más trabajos, sino también más trabajos “decentes”.

¿Qué hace falta para que tu investigación tenga mayor impacto en Morelos? Además del problema de la falta de financiamiento, es necesario fomentar un auténtico interés de los tomadores de decisiones.

En México no existe una encuesta nacional de salud ocupacional y lamentablemente llevo más de 5 años intentando, sin suerte, aterrizar convenios de colaboración entre la UAEM y entidades gubernamentales en este tema.

El desinterés de los gobernantes, los cambios de funcionarios y la burocracia son los peores enemigos. Así, estimados lectores, reducir el estrés laboral es clave para cuidar nuestra salud, una tarea conjunta del patrón y de todos los trabajadores.

Transitemos pronto a una cultura laboral donde se dejen de usar estresores para promover la productividad de los trabajadores, esto no solo es erróneo, sino que además atenta contra el derecho humano a la salud.

Por último, les recomiendo informarse sobre cómo se aplicará en sus trabajos la norma NOM-035- STPS-2018 sobre factores de riesgo psicosocial en el trabajo – identificación, análisis y prevención, aprobada a finales del año pasado y en cuya elaboración participó Arturo como experto.

Por Dr. Iván Martínez Duncker 

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