Australia pagará un millón de vacunas COVID para otro país

En un acto sin precedentes, el gobierno australiano entregará un millón de vacunas a Papúa Nueva Guinea, que enfrenta crisis severa de coronavirus

43

¿No querrá algún país apiadarse de México? En un hecho sin precedentes y que habla de la grandeza de una nación, Australia ha decidido entregar un millón de dosis de la vacuna que ha comprado para suministrárselas a Papúa Nueva Guinea, que registra un nuevo brote de COVID-19.

El primer ministro, Scott Morrison, declaró que quiere utilizar las dosis que Australia ha pedido y pagado para ayudar a Papúa Nueva Guinea, una isla al norte de Australia, para luchar contra el coronavirus.

«Hacemos una demanda formal a AstraZeneca y a las autoridades europeas para tener acceso a un millón de dosis de nuestro pedido a AstraZeneca, no para Australia sino para Papúa Nueva Guinea, un país en desarrollo que necesita con desesperación estas vacunas», dijo Morrison a la prensa en Canberra.

«Hemos firmado un contrato para estas dosis, las hemos pagado. Y queremos que lleguen estas vacunas aquí para poder ayudar a nuestro vecino más cercano, Papúa Nueva Guinea», agregó.

La acción australiana se produce después de que Italia bloqueara a principios de marzo una entrega de vacunas AstraZeneca producidas en suelo europeo que estaba destinada a Australia. Roma justificó esta medida por la «penuria persistente de vacunas y los retrasos de suministro de AstraZeneca» en la UE y en Italia.

Situación del COVID en Papúa Nueva Guinea

Siendo uno de los países más pobres del Pacífico, el territorio vecino de Australia registró oficialmente más de mil nuevos casos de coronavirus desde el 1 de marzo, el doble del total de infectados desde que el virus llegó al país hace un año, pero la lentitud del proceso de tests hace temer que el virus se esté propagando mucho más rápidamente entre la población.

Vacuna de AstraZeneca y sus problemas

La vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca ha estado sujeta a polémicas por presuntamente causar graves efectos secundarios en forma de trombos, asociados a la muerte de algunas personas que fueron inoculadas en Europa, región en la que países como Italia, España y Alemania han suspendido su aplicación.