¡Autoconocimiento! elemento clave para el placer

LAS NOTAS DE AFRODITA

En el ámbito de la sexualidad no hay mejor maestro que el propio cuerpo. Para que las personas puedan disfrutar de las sensaciones que el cuerpo experimenta, es necesario primero que nada “conocerlo”, desafortunadamente, la mayoría de las ocasiones, no se le da esta importancia y se espera que llegue “alguien” y descubra los secretos de tu cuerpo y te haga sentir placer.

La realidad es que nadie, mejor que uno mismo, puede saber lo que le agrada o desagrada respecto a su corporalidad y a las sensaciones que el cuerpo percibe, entonces, para lograrlo, es necesario tener acercamiento a todo el cuerpo en general y conocer cada espacio del mismo, su forma, tamaño, textura, sensaciones, etc. Además, también deben incluirse los genitales y no verlos de forma aislada y es aquí, donde para algunas personas, resulta complicado, por diferentes circunstancias, entre ellas la carga negativa que suelen tener y el poco conocimiento de los mismos, desde edades tempranas.

Es razonable que exista desconocimiento, debido a que el contacto con el cuerpo en la cotidianidad se da principalmente al momento de realizar la higiene del mismo, lo cual, por lo regular, se realiza en unos cuantos minutos y aunque permite descubrir algún tipo de sensaciones, no lleva la finalidad de la exploración de sensaciones placenteras, quedando solo como una actividad de limpieza, y estas sensaciones se van postergando hasta el momento que cada individuo tenga oportunidad de experimentarlas.

Suele decirse que para los hombres es más fácil conocerse, que se siente más cómodos con su corporalidad y que la localización de sus genitales les permite tener más contacto con ellos. Hasta cierto punto hay algo de cierto en esto, pero el que tengan más fácil acceso, no significa que podrán conocerlos mejor. Para todos lleva un proceso que inicia desde la infancia, se continua en la adolescencia y se reafirma en la juventud y la vida adulta. Y aunque se sabe que los genitales son una zona erógena por naturaleza, el resto el cuerpo también es una fuente de placer.

Desde el psicoerotismo masculino, Fina Sanz; sexóloga española, menciona que los hombres experimentan más la genitalidad que la globalidad, es decir, que el hombre se erotiza más, por el contacto con sus genitales (genitalidad) que por el de otras partes de su cuerpo. La globalidad está relacionada con las sensaciones placenteras que se experimentan en todo el cuerpo y suele ser que el hombre, o no las ha descubierto o no las incluyen en el repertorio de caricias placenteras.

Para que los hombres puedan conocer las sensaciones placenteras de su cuerpo, es preciso que cuando perciban caricias en cualquier parte de este, se den la oportunidad de disfrutarlas y así el cerebro, que es el responsable de percibir la sensación, registrar y etiquetar, las asimilara como placenteras, propiciando que se incrementen las zonas de placer.

Respecto a las mujeres, tienen más desarrollada la globalidad, debido a que desde edades tempranas hay más contacto con el cuerpo en la cotidianidad, tanto en el momento del aseo personal como durante el ritual de colocarse crema, aceites, perfumes, etc. sobre el mismo, permitiendo que vaya descubriendo diferentes sensaciones corporales, las que posteriormente pueden tornarse, eróticamente placenteras.

La genitalidad femenina presenta varios obstáculos, uno de ellos, es la falta de conocimiento de esta zona intima desde la infancia, aunque entre mujeres se enseña a realizar el aseo de esta área, la mayoría de las veces de manera verbal, solo se llega hasta ahí; al aseo. Se desconoce cómo es su forma, tamaño, olores, sensaciones, etc. datos tan necesarios para la mujer, sobre todo para su salud genital. Por otra parte, los genitales están cargados de información negativa, por ejemplo, se piensa que son delicados, feos, pequeños, sucios, mal olientes, entre otras características, de tal manera que las mujeres al desconocerlos, creen que esa información es real y permanecen con esa idea, limitando sus posibilidades de darles atención y de experimentar sensaciones placenteras.

Las mujeres pueden ir trabajando en el reconocimiento de su genitalidad mediante la colocación de un espejo, en su intimidad, cuando estén listas y quieran hacerlo, sin presión y con atención para que la vivencia les permita identificar las características de su vulva y posteriormente las sensaciones, sin culpa y poniendo atención a todos los detalles, y conforme avancen aumentara la posibilidad de disfrutar de su erotismo individual o en pareja.

Sería ideal que, desde edades tempranas, todas las personas pudieran tener educación sobre el cuidado y responsabilidad que se tiene sobre el cuerpo, incluyendo los genitales y que estos últimos, fueran vistos como parte de un todo y no como una región que genere vergüenza, culpa o morbo, porque esto a la larga puede producir limitaciones para experimentar placer.

Y como nunca es tarde para empezar a disfrutar, les hago la invitación a que conozcan y/o reconozcan sus zonas corporales generadoras de placer, ya sea de manera personal o en pareja, no importa la edad que tenga. Recuerden que el placer sexual, es un derecho que vale la pena ejercer.

Dra. Adriana G. Lopez García. Médica Sexóloga, Terapeuta sexual y de pareja