«Congelada» la ejecución de un morelense en California

Fue condenado a muerte por presuntamente cometer homicidio

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El gobierno del estado de California, en los Estados Unidos, decidió suspender la ejecución de 731 reclusos condenados a muerte.

Entre las personas privadas de su libertad, está un morelense, Victor Manuel Miranda Guerrero, quien fue absuelto de manera temporal, apuntó Pablo Antonio Castro Zavala, presidente de la Confederación Internacional de Morelenses y Migrantes Mexicanos.

Incluso, el morelense será trasladado a un reclusorio de menor seguridad en los próximos días, indicó Castro Zavala, gracias a las gestiones de varias organizaciones promigrantes.

Victor Manuel Miranda Guerrero es acusado de cometer un homicidio de una mujer de nacionalidad estadounidense, del cual el morelense se declara inocente.

ay varias inconsistencias en la declaración de una testigo del caso, según dijo Castro Zavala.

El Gobernador de California, Gavin Newsom, miembro del Partido Demócrata, decretó que no habrá ejecuciones de personas sentenciadas en su gobierno. Tampoco redadas ni deportaciones de migrantes.

 

CASO EDGAR TAMAYO

El morelense Édgar Tamayo Arias fue ejecutado con inyección letal en la prisión de Huntsville, Texas, en enero de 2014.

El mexicano Edgar Tamayo Arias nació en Miacatlán, Morelos, tenía 46 años tras haber pasado 20 años encarcelado.

Tamayo llegó a EU a los 18 años. Estuvo un tiempo en California y en 1993 se trasladó a Texas. Fue detenido junto con su amigo Jesús Mendoza, el 31 de enero de 1994 al salir de una fiesta. Los metieron a una patrulla por un supuesto robo, el policía hizo una escala y cuando regresaba al vehículo recibió tres disparos.

El arma con el que fue asesinado el policía apareció en la parte trasera de la patrulla, pero no tenía huellas dactilares de Tamayo ni de su acompañante. Le realizaron la prueba de “Harrison” para localizar residuos de explosivos y el resultado fue negativo.

Sin embargo, Tamayo aceptó haber matado al policía por no dejarlo hablar con su esposa. Al no dominar el inglés, no pudo comprender y contestar correctamente los cuestionamientos que le hacían, tampoco recibió asesoría consular, a la que por ley tiene derecho.

 

Sus defensores afirman que Edgar padecía discapacidad mental debido a un accidente. Estudió derecho en la cárcel.