«Congreso Mexicano: motor del cambio» la columna de Javier Bolaños

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Por: Javier Bolaños Aguilar

El próximo 1° de febrero inicia sesiones el Congreso de México. Diputados y Senadores arrancamos el periodo de invierno en medio de los nuevos retos que nos plantea la relación política, económica y diplomática con los Estados Unidos. Es cierto que a raíz de las agresiones administrativas, políticas y verbales del Presidente americano, ha surgido en el ánimo nacional un sentimiento de unidad en torno a México y sus instituciones, que los legisladores estamos obligados a oír y a traducir en acciones que contribuyan al desarrollo y bienestar de los mexicanos.

Las diversas y generosas expresiones internacionales en favor de México, emitidas por Alcaldes de la Unión Americana, líderes mundiales y representantes del ámbito cultural y artístico, así como la voz que surge de las redes sociales, son imperativos categóricos para construir una agenda legislativa en común.

No podemos enfrentar con éxito los retos del exterior, si al interior los pendientes materia de seguridad y corrupción carecen de respuesta. Los grupos parlamentarios pueden aportar a México la aprobación del mando mixto policial y la ley de seguridad interior para regular el trabajo del ejército en las calles.

La seguridad pública se mantiene como uno de los principales reclamos de los mexicanos, que necesitan paz y tranquilidad para producir y vivir con felicidad. Quienes asumimos la política como vocación de servicio nos sentimos inconformes con la percepción social de corrupción que marca al servicio público.

No sin razón hay molestia. Los productos legislativos de este periodo deben poner al sistema nacional anticorrupción en marcha, con todos los nombramientos que por falta de acuerdos siguen pendientes. Necesitaremos apretar el paso para ejecutar cambios asertivos en materia económica.

Desde mi punto de vista el gobierno, las empresas productivas del estado y el sector privado debemos modificar la política exterior para diversificar los mercados, con el fin de compensar los retos de la economía cerrada a la que aspira el nuevo gobierno americano.

Para dinamizar el sector productivo de México hay que revisar el esquema tributario. Menos carga y más facilidades para cumplir con las obligaciones fiscales.

Insistimos en dos temas: Lograr la deducibilidad al cien por ciento en las prestaciones laborales y de las colegiaturas, así como en otras medidas que actúen como un catalizador del mercado interno. Los siguientes tres meses de este año pueden convertir al Congreso Mexicano en el motor del cambio que nuestro país requiere. * Presidente de la Cámara de Diputados.