¿Crecer? ¿Punto de Equilibrio? ¿Buen Fin?

Por: Jorge Mátar

Estoy asustado, preocupado y ocupado al enterarme que varios Economistas de instituciones financieras recortaron sus expectativas de crecimiento de la economía de México a 0.1 por ciento desde 0.3 por ciento para 2019, de acuerdo con la encuesta quincenal financiera, por otro lado, y para ocuparnos y visualizar proyectos rentables a largo plazo, la minería y la construcción hace que la actividad industrial acumule una caída del 1.7% hasta septiembre, la señal, busquemos las actividades primarias.

El rango de estimaciones de los participantes del sondeo para el Producto Interno Bruto (PIB) en 2019 va de -0.1 a 0.5 por ciento, con 5 de 22 instituciones esperando un crecimiento de 0 por ciento o menos para todo el año.

Pero en este 2019, el principal reto que enfrentan las actividades comerciales al menudeo es la desaceleración económica que al día de hoy e históricamente, están contraídas a pesar de que la inflación es baja y la confianza del consumidor se mantiene en niveles superiores a los previos al Buen Fin del 2018, las expectativas de lo que en esta ocasión ocurrirá con el fin de semana más barato del año no son buenas y posiblemente están lejos de superar los resultados del año pasado.

El Indicador de Confianza del Consumidor en octubre del año pasado estaba en 42.4 puntos, menos que los 43.9 puntos de octubre de este año, pero a esas alturas del 2018, previo a la toma de posesión de López Obrador, este indicador se dirigía hacia lo que sería su máximo histórico de 48.5 puntos de febrero. Sin embargo, los malos resultados económicos de la 4T han marcado una tendencia a la baja en el nivel de confianza de los consumidores y, por si fuera poco, a una expectativa de reducción de gastos inmediatos y a que los empresarios en general, tomemos con reserva a la hora de reinvertir utilidades, porque los datos disponibles nos hablan de consumidores que no compran, ventas que están estancadas al igual que el resto de la economía y, por el contrario, y para sorpresa de muchos, un verdadero y tangible repunte en el ahorro voluntario, si, ver para creer, porque hay una sensación de precaución muy de instinto entre los consumidores que prefieren tomarse con calma sus decisiones de compra a la espera de ver si este estancamiento apuntará hacia una recuperación o una mayor perdida y deterioro, hoy, los comerciantes creen y confían que el Buen Fin de este año les permitirá superar las ventas nominales del año pasado, hay una amplia oferta de crédito para que lo puedan conseguir. Pero tampoco se antoja que esa carrera comercial de final del año sea ese punto de inflexión para el sector terciario. Por lo pronto, comercios y bancos se van a pelear a un muy pequeño mercado que estará “cazando” las mejores oportunidades posibles, aquellos que de verdad “necesiten” adquirir un bien o servicio que, en la mayoría de los casos, terminarán pagando 18 o 24 meses después, ¿Qué sigue?

Los comercios establecidos cada día pierden un poco o mucho de terreno frente al comercio en línea, hay nuevos competidores, algunos pequeños y medianos proveedores. Otros son grandes cadenas de comercio virtual, pero todos con el mismo efecto de hacer perder a los establecimientos tradicionales piso de ventas y empleos y si a esto agregamos que cada día hay mejores y más experimentados compradores, la revolución digital ya nos alcanzó y tenemos que potencializar nuestra experiencia con una capacidad constante de calidad y contenido, generar valor a nuestra empresa por medio de una oferta de nuestros productos y servicios tangible, inmediata y comprometida.

¡Que así sea!

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