Cruz Azul a la final del Guard1anes 2021 en busca de la novena

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La Máquina está encarrilada, parece no tener freno rumbo a la anhelada novena que se le ha negado desde hace 23 años. Cruz Azul se metió a la Final del Giard1anes 2021 dejando fuera al Pachuca en Semifinales, tras derrotarlo 1-0 en el juego de Vuelta en el Estadio Azteca y así esperar al vencedor de la serie entre Puebla y Santos que está a favor de los laguneros.

Los celestes arribaron a este juego cargados de esperanza, se encomendaron a todos sus santos; sí, los mismos que por mucho tiempo quizás los abandonaron pero que ahora sí traen bien puesta la camiseta del equipo y por eso toda la nación azul sueña con que este año sí sea el bueno.

El equipo de Juan Reynoso fue el mejor, dominó, intentó y de no ser por la mala puntería en el primer tiempo el marcador hubiera sido más abultado. Todo eso le fue poniendo gramos de nerviosismo al partido, y es que a pesar del protagonismo los aires de los fantasmas parecían rondar el coloso de Santa Úrsula.

Para el segundo tiempo con un Pachuca volcado al frente, Cruz Azul no desesperó y en un contragolpe Santiago Giménez dio un primer aviso y al 52’, con un cabezazo letal, el Chaquito mandó guardar el esférico y entonces sí, la afición estalló en júbilo; la Final estaba cerca.

Todo juego de Liguilla de la Máquina debe tener también su toque de dramatismo, pero fue entonces que apareció Chuy Corona, con sus 40 años, con toda su experiencia para convertirse en el héroe de este pase a una nueva Final, gracias a una tremenda atajada abajo del arco.

Los últimos 20 minutos fueron para los Tuzos, Pezzolano mandó todo su arsenal ofensivo para buscar ese gol que hiciera caer a Cruz Azul en ese verbo que tanto lastima a la afición y que se ha repetido durante los últimos 23 años, pero esta vez ese fantasma se tomó el día y dejó a la Máquina respirar en paz.

Una vez más, Cruz Azul está en la antesala de la novena, la misma que la ha estado esperando pero que tanto se les ha negado, pero este equipo de Reynoso parece ser distinto al de otros; su afición lo siente, los jugadores también, pero la pelota será la que decida si lo es o no.