Cyrus Chestnut: exponiendo los cimientos del jazz

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Cuando Cyrus Chestnut salió al escenario, todavía llevaba su pequeña cámara fotográfica colgada al cuello. Era el 17 de mayo, el marcado para la tercera fecha del ciclo New York Jazz All Stars 2015. Chestnut estaba ahí para impartir una clase magistral y un concierto en el Teatro Ocampo, pero su sencillez y su innata capacidad de asombro hicieron que, por primera vez en suelo mexicano, al salir de entre las cortinas que separan el backstage de la tarima, su aspecto no fuera el de un maestro del jazz, sino el de un turista fascinado.

Y la sencillez fue, precisamente, la idea central que fundó y nutrió los consejos prácticos, la teoría, las dinámicas y los ejemplos que compartió con sus estudiantes morelenses durante la clase. Después de sentarse a probar la afinación del piano, se puso de nuevo en pie y pidió a los asistentes, esparcidos por toda la planta baja, que se acercaran al frente.

“Ok, ok… Alright, alrightBuenas tardes —dijo Cyrus Chestnut, presentándose frente a su audiencia—. Espero que estén bien. Gracias por darme la oportunidad de pasar unos minutos con ustedes. Debo decir que al llegar a su ciudad, sentí como si hubiera llegado a casa. Parece haber un espíritu bastante cálido aquí.” Enseguida propuso que fueran los asistentes quienes plantearan las dudas que les gustaría ver resueltas por él. De modo que, durante una hora, a partir de las 16:00, los temas tratados fueron el sentimiento del swing, la precisión rítmica, la importancia de escuchar y comunicarse con los compañeros de grupo, la originalidad y la búsqueda de una voz propia, la improvisación, y una ejemplificación final con un tema de blues, todo ello manteniendo una interacción activa y sentido del humor.

“Gracias por dejarme compartir un poco de Cyrus Chestnut con ustedes”, dijo para despedirse, antes de bromear: “Por favor, vuelvan por la noche. Por favor…” Cuando faltaban diez minutos para las 19:00 horas, el Ocampo estaba casi lleno. Cyrus Chestnut volvió a salir con la cámara sujeta a la altura del pecho y, con un ademán bromista, pidió que los asistentes se juntaran en el centro para tomarles una foto.

“Buenas tardes, gracias por venir. Esperamos que disfruten del concierto —dijo Chestnut para presentar a su trio—. Nos gustaría decirles que la música que tocaremos esta noche es específicamente para ustedes.” Con los oriundos de la ciudad de Cleveland, Ohio, Neil Smith (batería) y Devin Starks (contrabajo), Cyrus Chestnut, de Baltimore, se sentó nuevamente en el piano para abrir su concierto con una interpretación del clásico No Problem, de Duke Jordan. A ella le siguieron versiones de Tonk, de Ray Bryant; Darn That Dream de Jimmy Van Heusen y Hello, is it me you’re looking for? de Lionel Richie. Enseguida pasaron a African Reflections, un grupo de piezas inspiradas por un viaje a África que tuvo oportunidad de tomar el verano pasado. “Fue un momento muy especial, me divertí mucho —expresó Chestnut, antes de iniciar— Era mi primera vez ahí, y aunque era mi primera vez, sentí como si ya hubiera estado ahí antes. Todo era familiar. La música, la comida, la cultura, todo se sintió muy familiar. Inspiró algunas composiciones. (…) Debo decir que esta es mi primera vez en México, y espero que no sea la última. Todo aquí es muy especial. El espíritu de la gente es muy cálido. Nos han hecho sentir en casa, muchas gracias por eso.” Luego del concierto de casi dos horas que incluyó un solo de piano como encore, Cyrus Chestnut terminó su primer concierto en México con el público despidiéndolo de pie.