«Descrédito de instituciones y gobernantes» la columna del Prof. Isaías Cano

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Por: Isaías Cano

Los términos “democracia” “estado de derecho”,  “legalidad”, “derechos ciudadanos”, “respeto a los derechos humanos”, “justicia social” y otros que a menudo se escuchan en boca de quienes ejercen funciones de gobierno, federal, estatales o municipales, estos términos para la ciudadanía significan palabras huecas, vanas, demagógicas, al comprobarse una y otra vez, en la vida cotidiana de la sociedad que esos conceptos nada tienen de significado real, de verse reflejados en hechos convertidos en goces, en beneficio, en disfrute de todos los sectores sociales.

Por ejemplo el tan cacareado “estado de derecho” tantas veces reiterado en pronunciamientos y discursos, por quien es presidente de la República, gobernadores, diputados, senadores; ¿quién puede asegurar o estar de acuerdo en que la sociedad mexicana vive dentro de un verdadero “estado de derecho” cuando para empezar no existe la división real de poderes ni en los estados ni a nivel federal dado que es notorio y reiterativo que la actuación de quienes integran el Poder Legislativo y Poder Judicial están sometidos al Poder Ejecutivo?.

Los “enjuagues”, negociaciones, acuerdos tras bambalinas entre estos actores políticos que terminan por acatar y obedecer  lo que se dispone desde los palacios de gobierno en entidades y desde Los Pinos, llegan a ser ver verdaderas “tranzas” políticas en las que intervienen por supuesto líderes parlamentarios, de partidos y negociadores a nombre de los titulares de los ejecutivos federal o estatales.

En referencia al término “democracia”, quién en su sano juicio avalaría que vivimos realmente dentro de un marco democrático, cuando a los ciudadanos se les borran de tajo sus derechos, como sería por ejemplo el que se refiere a la “revocación de mandato” y el de elegir, sin cohechos ni coacción a sus autoridades y tantos más; cuando se les imponen tales o cuales ordenamientos y mandatos sin consulta alguna, cuando se violenta y manipula el voto popular con los conocidos “fraudes”, y lo más palpable, cuando no se respetan nuestra Constitución Federal y de las entidades, ¿ eso es vivir en “democracia” y dentro de un “estado de derecho”?.

Cuando campea la corrupción, la impunidad, el conflicto de intereses, el nepotismo, el influyentismo, el compadrazgo y otras lacras dentro de los gobiernos.

Qué se puede decir de las instituciones cuando en éstas privan los peores vicios del sistema, la justicia por ejemplo, se vende al mejor postor, se encubre y protege a gobernantes corruptos y ladrones, se mete a la cárcel al que roba una gallina por hambre y se pasea libremente quien roba miles de millones de los erarios públicos. ¡¡Solo una sociedad participativa, consciente  e informada podría minar  un estado no de derecho, sino de venalidades que es el que se  campea en este país.