Detrás de la Ciencia – Aztlán: el diamante oculto de Acapulco.

Por: Dr. Iván Martínez Duncker

Acuerdate de Acapulco, de aquella noche, María bonita, María del alma….

Como no cerrar los ojos y dejarse ir con la voz del flaco de oro, su envidiable cicatriz y La Doña de sus amores. Acapulco, por esto y muchas cosas más, es uno de los destinos turísticos favoritos de los mexicanos. El Presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952) así lo definió, sentando las bases para que Acapulco potenciara el desarrollo de México, un proceso inacabado. Así, en esos años, se consolidó la época de oro de Acapulco, encarnada por el Jet Set hollywoodense.

Elvis Presley se paseaba por sus calles en el film “Fun in Acapulco”, pero nunca estuvo ahí.  La hermosa Rita Hayworth sí disfrutó su cumpleaños 28 en el puerto y nada menos que en el yate de Errol Flynn, Liz Taylor ahí se casó (su tercer matrimonio de ocho) y John Wayne “El Duque” y Johnny Weissmüller (el primer Tarzán) eran dueños del Hotel Los Flamingos. Un preciado legado, lamentablemente opacado por la violencia y la insuperable desigualdad que persiste en sus playas hoteleras y los cerros de pobreza que se cubren detrás de ellas.

Uno no piensa en Acapulco como una ciudad tecnológica, pero en esta entrevista con Samuel Servín Villalda, esa percepción tendrá que cambiar y darnos la esperanza de un nuevo rumbo para su desarrollo y el de todo Guerrero; siempre de la mano de su más bella joya: el mar. Su proyecto empresarial con el mítico nombre de la isla de “Aztlán”, orígen de los aztecas, es ahora su motivación histórica para crear desde su empresa ICEIBA, un laboratorio científico marítimo de vanguardia. En este laboratorio, una planta flotante a 35 km de la costa, se investigarán y utilizarán las energías disponibles en el océano para impulsar el desarrollo regional.

Samuel, ¿cómo llegaste a ser empresario?  Estudié la carrera de arquitectura en la UAEM, sin concluirla. Me tocó vivir la crisis económica de 1994, apenas a la edad de 20 años, muy pronto me vi en la necesidad de ser autosuficiente. En aquél tiempo el mercado laboral estaba muy restringido para las personas sin experiencia laboral, de ahí que entonces tuve la iniciativa de crear Enternet junto a un grupo de socios, que tenían la misma edad que yo. Con Enternet tuve la oportunidad de aperturar una de las primeras empresas mexicanas proveedoras de acceso a Internet. No tardamos mucho tiempo en convertirnos en pioneros, para finales de la década de 2000, ya tenía clientes muy importantes, como Grupo Devlyn, Microsoft y Aeromexico, entre otros.

Mi vida transitó siempre entre la Ciudad de México, Cuernavaca y Acapulco, por lo que desde muy joven me sensibilicé de la brecha económica y social que existe en el Centro y el Sur de México. Así, mi sueño como empresario es aportar y deseo que la esencia de ICEIBA pueda transportarse a las mentes de los jóvenes del sur de México, porque son las generaciones que pueden tener la fuerza para transformar la realidad que menciono. El primer logro será sembrar el concepto de la capacidad que tiene Guerrero para producir energía limpia y renovable, y convertir a Acapulco en una ciudad de paz y crecimiento económico.

¿Qué ves en el mar de Acapulco?

México goza, como ninguna otra nación, de la capacidad de obtener energía por diferentes fuentes. En el Norte contamos con alto potencial para producir energía solar, en el Bajío contamos con la energía Geotérmica, en el sureste contamos con la energía eólica y en el sur tenemos un amplio litoral en el océano pacífico, en donde podemos encontrar energía en el océano a través de 4 fuentes disponibles que son Gradiente térmico (OTEC), Gradiente Salino, Oleaje y Maremotriz. Tan solo en el océano pacífico, México cuenta con el potencial para satisfacer la demanda eléctrica de todo el continente americano, desde Alaska, hasta la Patagonia. 

El mar es un laboratorio científico perse, todo el tiempo suceden en él miles de fenómenos que tienen que ver con la vida en todo el planeta. El mar no solo representa el origen de la vida, sino el futuro. Con Gradiente Térmico (OTEC), podemos producir energía, agua potable, insumos para la agricultura, pero también medicamentos. Recordemos que las aguas de las profundidades contienen almacenados los nutrientes que han sido depositados por millones de años. Además el agua fría de las profundidades del mar puede ser bombeada para establecer sistemas de enfriamiento, ya sea para enfriar habitaciones, hacer cámaras de refrigeración o Centros de Datos.

Acapulco ha sufrido por décadas, de una crisis económica. El sector turístico sufre los embates por los altos costos por electricidad y combustibles. El turismo no crece motivo de la violencia, y es la falta de desarrollo económico la causa raíz. Aprovechando OTEC, los hoteleros podrían acceder a insumos por menor costo. Si se produjeran localmente los principales insumos del sector turístico, la agricultura y la acuacultura, podríamos generar una economía circular, eso permitiría que en el futuro, la economía se reactivára.

¿Qué busca tu empresa ICEIBA?

ICEIBA es una empresa social, las empresas sociales se caracterizan por tener en su misión la resolución de problemas en la agenda pública, no como responsabilidad social, sino como objeto de negocio. Tiene como misión la de transformar la realidad en el sur del país, que sufre la marginación social, carece de obras de infraestructura y se mantiene en altos índices de pobreza. Nosotros creemos que son la Ciencia y la Tecnología los dos bastiones que pueden tener impacto para cambiar esa situación en el mediano y largo plazo.

El proyecto Aztlán de ICEIBA atraería una inversión histórica de 350 mdd, se generarían 5 mil empleos y podrían crearse por lo menos 500 nuevas empresas. “Aztlán” transformaría a Acapulco para siempre, porque será una obra social útil para mitigar los efectos del calentamiento global y la situación deficitaria en agua potable. Mediante la producción de energía renovable y alimentos, a la vez de preparar a profesionales para la cadena de valor de la energía del océano, potenciaría la economía mediante la creación de empresas y de empleos, cuidando a nuestro planeta, preservando nuestra cultura, beneficiando a Guerrero y a todos los mexicanos.

¿Consideras que este tipo de proyectos tienen resonancia en la 4T? Lamentablemente, no he visto resonancia en las áreas relacionadas con el tema, el proyecto de ICEIBATECH ha sido presentado a las autoridades federales, como SENER y CONACYT. Los programas y presupuestos para las energía renovables han sido cancelados y se han reducido los recursos para la innovación.

No obstante, la iniciativa privada puede marcar la diferencia, si bien es cierto que la educación es responsabilidad jurídica del gobierno, es más cierto que el desarrollo económico está en manos de los empresarios. No podemos quedarnos atados, debemos de pasar de espectadores a actores y catalizadores del cambio. El empresario, y sobre todo el emprendedor, debe asumir al gobierno como un participante, pero no puede esperar que sea el gobierno el que dé las soluciones, eso en cualquier democracia sería un ejercicio fallido.

¿Qué le dices a los jóvenes científicos? Que en el mundo estamos atravesando la cuarta revolución tecnológica, en la próxima década veremos los cambios tecnológicos que tendrán impacto en el resto del siglo. El mercado laboral demandará a profesionales y técnicos especialista en energía. No es concebible ninguna transformación tecnológica sin energía. Si no son los oriundos de México, quienes tengan la capacidad para extraer la energía disponible en nuestro territorio, entonces ¿Quién lo hará?

Estimados lectores,  veamos nuestras playas y mares no sólo como destinos turísticos, sino también como fuentes de grandes beneficios científicos y tecnológicos que prometen sustentar nuestro desarrollo y bienestar.

Sugerencias o comentarios: cienciamorelos@gmail.com / @dunckerUAEM

 

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