Detrás de la Ciencia – Dr. Iván Martínez Duncker Ramírez 12-Abril-2021

CANDIDATO, ¿SABES CON QUÉ SE COME LA CIENCIA?

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El pasado 7 de abril, en el marco del Día Mundial de la Salud, al Dr. Gabriel Navarrete Vázquez, Profesor-Investigador de la Facultad de Farmacia de la UAEM y quien ya ha participado en esta columna “Gabriel, creador de medicinas”, le fue otorgado de manos del Presidente Andrés Manuel López Obrador el Premio “Martín de la Cruz”, por sus destacables aportaciones científicas ¡Un abrazo orgulloso a este compañero universitario!

Este premio es uno de los doce Premios al Mérito otorgados por el Consejo de Salubridad General del Gobierno Federal y que reconoce a quienes se han distinguido en el campo de la investigación química y biológica aplicada al desarrollo de nuevas medicinas, particularmente a partir de vegetales. Recordemos que muchas medicinas son derivadas de la investigación de compuestos químicos obtenidos de las plantas, tal es el caso de la aspirina, desarrollada a partir de las propiedades del ácido salicílico del sauce blanco, pero bueno…de eso platicaremos en otra ocasión.

Hoy les escribo sobre la importancia vital de exigir a los candidatos el apoyar y movilizar a nuestras universidades públicas y centros de investigación para darnos acceso al derecho constitucional de gozar de los beneficios de la ciencia, la tecnología y la innovación, esto con miras a mejorar nuestra calidad de vida, la cual se ha ido deteriorando desde hace varios sexenios. Por ello y de cara a las próximas elecciones en Morelos quiero compartirles los siguientes puntos.

1.– Sufrimos una crisis social cada vez más grave. El reconocimiento mundial que alcanzó Morelos por su belleza no es más que una memoria lejana, desdibujada por la trágica realidad que hoy nos azota sin tregua. Por ello, nos debemos el renacer, valorando y trabajando con nuestras capacidades y talentos. Tal vez somos un estado pequeño en extensión, pero enorme en corazón, historia y trabajo arduo y honesto; nuestra maldición ha sido tener líderes corruptos y cargar aún con la tolerancia de los peones de hacienda. Basta ya de ser el traspatio de los políticos, su ficha de cambio. Si Zapata viviera nos recriminaría, su memoria no la hemos portado con dignidad. No podemos seguir así, ni por nosotros ni por nuestros hijos. Es momento de asumir una magna responsabilidad cívica ante las próximas elecciones, mediante el ejercicio crítico del voto, desde nuestra identidad, cultura y arraigo.

2.- Los tres poderes del Estado deben restaurar la voluntad política y el trabajo a favor del bienestar de la ciudadanía. No pueden ser los eficientes administradores de la pobreza, capataces que sirven a un sistema que beneficia a unos cuantos y que gestiona sus intereses personales. Urge que se constituyan como procuradores de la transformación social para la paz, la justicia y la dignidad. El servicio público no puede ser una mafia de corrupción. Nuestras múltiples dolencias sociales evidencian el crimen histórico de negar el acceso a una vida digna. Detrás de ello hay incompetencia, pero sobre todo perversos que desde la política y el cargo público se benefician del sufrimiento ajeno para acrecentar su riqueza y la de sus cómplices ¡Basta!

3.- Pero les digo algo, somos muy afortunados de contar con las capacidades humanas para reconstruir Morelos, desde la educación, el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico y ya no desde la ocurrencia y la complacencia. Contamos con casi 2000 científicos en Morelos y miles de estudiantes que forjan su proyecto de vida en nuestras universidades y centros de investigación, de los mejores del país. Comunidades académicas y juventudes talentosas con un alto compromiso social que nadie ha sabido movilizar adecuadamente. Hoy es momento de exigirlo.

Desafortunadamente, la actual administración del gobierno estatal no valoró, no entendió o simplemente despreció las capacidades científicas y tecnológicas que tenemos en Morelos para reducir la brecha que separa a nuestra población de los niveles de calidad de vida que merece. Ignorando los llamados a recapacitar, desapareció la Secretaría de Innovación, Ciencia, Tecnología. Una Secretaría que prometía representar nuestras más grandes capacidades en la mesa donde el gobernador toma decisiones junto con sus secretarios, ante la sociedad civil y distintas organizaciones. Fue un error colosal, reflejado hoy en una estrategia en contra de la pandemia que ha anulado la capacidades científicas y tecnológicas de Morelos para poder mitigar sus efectos dañinos. Así, se decide desde el poder como si no hubiera universidades, centros de investigación o científicos listos para servir, quitándonos la posibilidad de beneficiarnos como sociedad de acciones inteligentes e innovadoras en todos los ámbitos de nuestras vidas. Lamentablemente, se prefiere administrar el caos que resolverlo, se prefiere pedir instrucciones a la capital o al extranjero en vez de generar soluciones aquí. Miren, con decirles que, si hubiera una visión distinta, hoy en Morelos se podría estar produciendo la vacuna mexicana contra el COVID19, pero no, se piensa en chiquito.

Lo anterior no es privativo del Poder ejecutivo, la Comisión de Ciencia e Innovación Tecnológica del H. Congreso del Estado de Morelos es una de las comisiones que menos le interesa a un diputado ocupar, pues es de las que dispone de menos presupuesto ¿vergonzoso no? Qué les cuento de los mínimos apoyos que se dan a este rubro en el presupuesto de egresos estatal. El poder judicial no se queda atrás, donde hay oportunidades mayúsculas para aportar conocimientos científicos y desarrollos tecnológicos a favor de una justicia pronta y expedita y en contra de la impunidad.

 

Miren, los científicos son profesionales altamente capacitados para identificar, prevenir y resolver problemas en cada una de las aristas de nuestra realidad mediante la aplicación de la ciencia, sí, de la ciencia que hizo renacer a la humanidad de la obscuridad. Los tenemos aquí en Morelos, dispuestos a sacarnos de esta obscuridad, a trabajar para resolver nuestros problemas de agua, energía, salud, medio ambiente y reconstrucción social desde la paz, por solo mencionar algunos. Por ello, los próximos senadores, diputados, alcaldes y regidores deben informarnos y nosotros preguntarles sobre las estrategias que implementarán para que su quehacer político tenga como aliado a nuestros científicos, a nuestras universidades, a nuestros centros de investigación, a sus profesores y a sus jóvenes estudiantes. El que lo hagan nos dará una mayor certeza de que sus decisiones serán inteligentes, si no lo hacen es que son incompetentes al desconocer el más grande tesoro de nuestro estado y/o que vienen a robar.

4.- El Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos indica: “Toda persona tiene derecho a gozar de los beneficios del desarrollo de la ciencia y la innovación tecnológica. El Estado apoyará la investigación e innovación científica, humanística y tecnológica, y garantizará el acceso abierto a la información que derive de ella, para lo cual deberá proveer recursos y estímulos suficientes, conforme a las bases de coordinación, vinculación y participación que establezcan las leyes en la materia; además alentará el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura”.  Los gobernantes y autoridades que ignoran este mandato dañan profundamente a la ciudadanía y le roban de un mejor futuro.

Por ello, urge legislar a nivel federal, estatal y municipal para hacer accesible este derecho constitucional a todos los morelenses, particularmente a través de sus universidades públicas y centros de investigación. La ciencia morelense y la sociedad deben ir mano a mano para lograr el Morelos que merecemos, no hacerlo es absurdo y criminal.

5.- Las decisiones y programas de gobierno deben acompañarse de la participación ciudadana y diseñarse con el aval de las instituciones académicas de gran prestigio que hay en nuestro estado, en nuestro país y otras partes del mundo. Hacerlo coadyuvará a que no sean políticos y gobiernos de ocurrencias y simulaciones, sino gobiernos que toman decisiones bien pensadas y basadas en evidencias científicas, es decir lógicas e inteligentes que maximicen los beneficios y que se puedan llevar a nivel de una política pública transexenal. No podemos dar espacio a que “solucionen” con ocurrencias o contratando empresas a modo para que les den su moche del 10, 15 o creo que ya es del 20%.

6.- Los partidos políticos y sus candidatos deben explicar en sus plataformas ¿cómo se respaldarán en las capacidades de nuestras universidades públicas y centros de investigación? ¿cómo las movilizarán para resolver las necesidades del pueblo y darle acceso a una vida digna?

7.- No entreguemos indignamente nuestro voto, ni por una estructura, una despensa, una camiseta y gorra o por una linda cara. No merecemos esto gerentes de la desgracia que nos dejarán igual o peor, no merecemos migajas mientras roban a manos llenas, no merecemos autoridades ignorantes ni gabinetes sin gente preparada que solo sirven a sus intereses. Por favor, infórmense y exijan a cada candidato que sus decisiones de gobierno estén respaldadas por profesionales ciudadanos y representantes de nuestras instituciones educativas y científicas. Pregúntenles si conocen a nuestras universidades y centros de investigación, pregúntenles qué carajos van a trabajar con ellos y con sus estudiantes para que salgamos del hoyo. El poder se ejerce para el pueblo y junto con el pueblo y los morelenses deben exigir tener a sus científicos más preparados y honestos, asesorando a sus gobiernos para que no hagan tonterías. No, los científicos no lo sabemos todo, pero sí sabemos lo suficiente para coadyuvar a que una decisión sea mejor que una ocurrencia porque de ocurrencias ya estamos hartos.

8.- Nuestras universidades públicas y centros de investigación también son responsables ante la sociedad de hacer propuestas públicas ante los candidatos desde el trabajo colegiado de sus académicos y de sus organizaciones estudiantiles. Las instituciones deben colocar todas sus capacidades para beneficio de la sociedad morelense, pero con el obligado requerimiento de que quienes ejerzan el poder político sepan articularlo, hay que poner el tema en la mesa. No hay estructura ciudadana más potente que nuestras universidades públicas, los universitarios somos ciudadanos y la universidad es del pueblo y para el pueblo. Hay por supuesto, errores estructurales en nuestras instituciones que impiden resolver, en tiempo y forma, las problemáticas que se les presentan desde la ciudadanía y particularmente desde su iniciativa privada. Por ello, también es tiempo de rectificar y de formular la sostenibilidad económica de nuestras universidades a partir de una vinculación eficiente gobierno-ciudadanía-iniciativa privada-universidad. La vinculación es el vehículo para la prosperidad social, esto no se ha entendido ni se ha ejecutado adecuadamente.

9.- El servicio social que desarrollan miles de jóvenes a lo largo de nuestro estado debe ser replanteado como parte de una estrategia estatal innovadora para movilizar el conocimiento a favor de la prosperidad social y económica. La extraordinaria fuerza de nuestra juventud hoy se desperdicia, peor aún, no somos capaces de que esa fuerza genere prosperidad y les brinde la oportunidad de empleo para que Morelos sea su hogar. Así, nuestra juventud se va o se hunde junto con nosotros. Por ejemplo, el arroz morelense, ícono agrícola de nuestro estado, lo vamos perdiendo, año con año, hectárea por hectárea y sus cultivadores envejecen mientras sus herederos prefieren irse. Esto ocurre por una falta de competitividad, resultado de una carencia de estrategias inteligentes elaboradas desde el pensamiento científico y el desarrollo tecnológico, lo cual, frente a quienes sí lo hacen, nos ha dejado completamente vulnerables. Así, miles de ejemplos en todos los subsectores económicos.

10.- Atendamos con seso y dignidad los retos que enfrentamos, levantemos la mirada y digamos basta a quienes nos lastiman, pero sobre todo creamos, sin duda alguna, en nuestra capacidad conjunta para hacer con nuestras mentes y manos una mejor realidad para todos. Morelos es Zapatista, por historia y por amor propio encendamos en lo árido de esta indigna realidad la llamarada del cambio. Hoy nuestra arma es el voto, usémoslo, pero como el rifle, si no lo sabes usar o no tienes puntería, lo más seguro es que te maten. Fuera los rateros y los ineptos ¡Viva Zapata! ¡Viva Morelos!

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