Detrás de la Ciencia –  Fernando Arias: organización para el bienestar

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Dr. Iván Martínez Duncker

Estimados lectores, les comparto la entrevista con el Dr. Luis Fernando Arias Galicia, uno de los más destacados investigadores y catedráticos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, actualmente adscrito al Centro de Investigación Transdisciplinar en Psicología donde desarrolla la línea de investigación “Calidad de vida, comportamiento humano y efectividad organizacional”. Con una trayectoria académica de más de 40 años, una parte sustancial de su vida se ha enfocado a comprender distintos aspectos de la administración y el desarrollo de las organizaciones, particularmente desde la Psicología de las Organizaciones, una disciplina desde la que se pretende arrojar luz sobre las peculiaridades y características del comportamiento que las personas desarrollan en uno de los ámbitos sociales más característicos y representativos de la sociedad contemporánea: la organización.

¿Qué lo llevó a ser psicólogo y particularmente dedicarse a la investigación? Mi padre fue químico farmacéutico. Crecí un tanto entre balanzas, probetas, matraces, etc. Seguramente de ahí nació mi tendencia científica. Mi madre ejerció varios años como enfermera y tuve mayor contacto con el área de la salud. En la carrera debí ir a prácticas al manicomio, de donde salía muy deprimido al ver personas viviendo en condiciones infrahumanas. Decidí adoptar un enfoque preventivo: en vez de ayudar a las personas a salir de sus problemas, mejor hacer algo para evitar caer en ellos. Decidí trabajar con personas normales a fin de conservar e incrementar la salud mental y el bienestar. Mi inclinación fue dedicarme a la psicología del trabajo y a la educativa. En el bachillerato me convencí de adjudicar a la educación un papel primordial para la solución de los grandes problemas de la humanidad. Obtuve la Licenciatura en Psicología con calificación de extraordinario en la Universidad Nacional Autónoma de México, posteriormente obtuve el grado de Magíster en Administración de la Universidad de Berkeley en Estados Unidos. Finalmente, obtuve el Doctorado en Psicología Social y el Doctorado en Ciencias de la Administración, ambos en la UNAM, con mención honorífica y medalla de plata Gabino Barreda al mérito universitario.

Con el afán preventivo y para adquirir mayor experiencia inicié mis labores formales en la banca y la industria, mi último puesto fue como gerente de personal en una importante empresa internacional con más de 40 sucursales en México y filiales en casi cada nación del mundo. También trabajé en la industria de la construcción; estas incursiones fueron muy provechosas pues estuve en contacto directo con trabajadores y aprendí la cultura (costumbres, lenguajes, formas de trabajar, etc.) de diversas ocupaciones. Surgieron entonces más preguntas: ¿cuáles son las motivaciones, las aspiraciones y los puntos de vista de quienes laboran?  Así, mi inclinación fue la investigación.

¿Por qué estudiar a las organizaciones? Nacemos (hospitales, clínicas, poblados), vivimos (escuelas, fábricas, bancos, etc.) y morimos (funerarias, cementerios) en organizaciones. Además, también trabajamos en organizaciones. Pasamos gran parte de nuestra vida inmersos en organizaciones. Inclusive para divertirnos, recurrimos a organizaciones (cines, teatros, circos, etc.) y para satisfacer diversas necesidades (mercados, tiendas, restaurantes, taquerías, etc.). Las organizaciones están constituidas por personas y depende de su comportamiento no sólo el funcionamiento sino también el destino de cada organización. En México se requiere mucha efectividad, así como calidad; por tanto, impulsar éstas depende del comportamiento humano.

¿Qué opina de la calidad de vida laboral en México? ¿Qué retos enfrentamos? Desde décadas atrás, muchas organizaciones del sector privado y algunas del público se han ocupado en incrementar la calidad de vida de las personas. Inclusive en el ámbito internacional, así como en México, se han nombrado “gerentes de felicidad” (o alguna denominación semejante), encargados, precisamente, de incrementar la calidad de vida en el trabajo, así como en las familias. Un reto importante: todavía no hemos podido mostrar (en general, aunque existen muchas investigaciones en este sentido) la influencia positiva de la calidad de vida en término financieros; por tanto, en muchas organizaciones todavía no se toma en cuenta este rubro. Inclusive se están llevando a cabo proyectos para incluir en el producto interno bruto de los países, el estado interno de la felicidad y su aportación al PIB.

Desde otro ángulo, la Ley Federal del Trabajo, en su artículo 2º, menciona la obligatoriedad de otorgar un trabajo digno o decente, respetando plenamente la dignidad humana del trabajador, evitando la discriminación, con un salario remunerador y otros aspectos trascendentes. La norma 035, obligatoria para todos los centros de trabajo, tiene como uno de sus objetivos “promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo”. Como es de reciente obligatoriedad, hace falta difundirla y llevarla a la práctica. Se mencionan los centros de trabajo, por tanto, abarca a todas las organizaciones de los sectores público, privado y social, desde microempresas hasta organizaciones “grandes”.

¿Qué es el síndrome de burnout? El burnout o agotamiento ocupacional surge cuando las personas se ven sometidas a estrés cotidianamente al grado en el cual no pueden superar el desgaste emocional. Se presentan diversos síntomas tales como ansiedad, problemas para dormir, trastornos digestivos, dolores de cabeza, disminución del apetito sexual, úlceras, infartos, entre otros. Pero tendemos a prestar atención a lo negativo y no a lo favorable.

En mis investigaciones he encontrado una mayor prevalencia de los satisfactores (con el trabajo en sí, los compañeros, el superior, las prestaciones, etc.) en contraste con el agotamiento ocupacional. En términos generales se ha encontrado mayor prevalencia de este síndrome en ocupaciones en las cuales hay trato directo y cotidiano con otras personas: enfermeras, médicos, vendedores, profesores, y así sucesivamente. Igualmente, en ocupaciones peligrosas: policías y bomberos. También en trabajos relativos a la seguridad de otras personas, vigilancia, controladores de tráfico aéreo. No obstante, insisto, la satisfacción es mayor a los estresores.

¿Qué les recomendaría a los jóvenes que están en formación como psicólogos y que aún no saben si continuar estudiando un posgrado o ingresar al mercado laboral? No veo un divorcio en estas opciones. Mi recomendación es, siempre, ingresar al campo laboral para adquirir experiencia y ampliar la visión del mundo. Yo mismo laboré durante todos mis estudios a partir del bachillerato, lo cual me enriqueció muy significativamente. Sin embargo, existe un peligro: una vez contando con ingresos económicos puede hacerse a un lado la preparación profesional. Desde luego no es fácil conjugar ambas esferas; sin embargo, no es imposible.

Agradecemos profundamente esta entrevista con el Dr. Arias Galicia que da luz sobre la importancia de comprender la aplicación de la psicología en nuestros entornos sociales, desde el núcleo familiar hasta nuestros espacios laborales. La psicología es una disciplina clave que permite a las organizaciones incrementar su eficiencia a partir de comprender la dimensión humana de sus trabajadores y con ello movilizar adecuadamente cada uno de sus talentos, cuidando la calidad de vida, la felicidad y el bienestar.

No todos los espacios laborales han integrado la psicología o a un psicólogo organizacional a sus sistemas, es importante contribuir al cambio de cultura organizacional que permita transformar los entornos en espacios saludables para todos, en donde la institución desarrolle las políticas y programas necesarios para tener entornos sanos y evite que los trabajadores tengan que ajustarse a una dinámica laboral disfuncional para poder permanecer en la institución. Así, lograremos un desarrollo integral en las organizaciones y con ello sociedades más justas, donde no se produce a costa de los trabajadores, sino a través de su propia satisfacción, contribución y desarrollo, logrando así un esquema de sinergia social de alto valor, entre los integrantes de una organización y la organización misma. El hacerlo es urgente, particularmente en el contexto de la pandemia que ha causado una profunda disrupción laboral y que nos apremia a cuidar la salud mental de todos los trabajadores. Empecemos a transformar nuestras organizaciones, ya es momento.

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