“Diputados confrontados con el pueblo” la columna del Prof. Isaías Cano

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Se supone que los diputados son quienes representan al pueblo, lo defienden y legislan para su beneficio, y son quienes, constituidos en órgano legislativo conforman un poder que  se opone y  echa abajo políticas antipopulares,  denuncia y no permite  abusos, ni injusticias, menos hechos de corrupción de parte de los poderes Ejecutivo y Judicial. Y cual va siendo la sorpresa de la población Morelense, cuando la mayoría de legisladores locales voltean la espalda a sus representados, legislando en contra de sus intereses, avalando hechos de corrupción y convirtiéndose en los hechos, en brazo político, incondicional al Ejecutivo. Esta es la fisonomía, para infortunio de la población de este estado, con la que se identifican hoy por hoy, si no todos, a la mayoría de  diputados  de la actual Legislatura.

No se recuerda otra representación parlamentaria  con tamaña irresponsabilidad, cinismo y desvergüenza, con buena dosis de indignidad y desdoro a la que debiera ser honrosa investidura. Tal degradación política ha llegado al grado de que  estos “representantes populares”, en la actual crisis social por la que atraviesa Morelos, de la que en buena medida ellos son culpables, no dan la cara al pueblo, viéndose obligados, ante el repudio popular ganado, de  reunirse para la toma de decisiones, fuera de la sede legislativa, la cual tienen tomada trabajadores y ciudadanos agraviados por la actuación denigrante de estos servidores públicos.

De su servilismo al gobernador no lo ocultan, sino que se enorgullecen. Compraron un pleito que no era suyo y lo defienden a capa y espada. Confundieron su papel. Perdieron de vista sus funciones constitucionales. Optaron por la palmadita en la espalda de su jefe político y prebendas, al reconocimiento y simpatía de la gente. En indefinición se halla el conflicto en Morelos, no así la suerte que les espera a los actuales diputados.