«Diputados obligados a esclarecer presuntos desfalcos» la columna del Prof. Isaías Cano

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Por: Isaías Cano Morales

Se ha extendido la noticia de un desfalco en las finanzas del Congreso del Estado, coincidiendo este hecho, que ahonda más la notoria descomposición, ética, moral y política del cuerpo legislativo, con la anunciada solicitud de licencia del diputado  Francisco Moreno Merino para separarse del cargo, lo que despierta natural sospecha, habida cuenta que es conocido el control financiero, político y administrativo que ejerce el ex delegado del IMSS al interior del Congreso.

La graciosa huida, obedece, según declaración del susodicho, a la invitación que le ha corrido el gobernador Graco Ramírez para incorporarse a su descompuesto e ineficaz equipo de gobierno.  ¿No será un maquinado motivo para desafanarse de responsabilidades, en cuanto a probables actos de corrupción financiera, de los cuales Moreno debe responder?

Paco Moreno tiene el derecho de abandonar las responsabilidades legislativas, si así lo decide, las que adquirió, no por haber ganado en las urnas, sino por componendas políticas, empero antes de irse, debe dar la cara, ante sus compañeros legisladores y ante la sociedad, ofreciendo cuentas claras del presupuesto del Congreso que manejaba a sus anchas, obviamente con la connivencia y complicidad de los líderes parlamentarios, Hortencia Figueroa, Jaime Álvarez Cisneros, Francisco Santillán, Alberto Mojica y otros más.

El líder estatal del Pan Juan Carlo Martínez Terrazas ha demandado “castigo a responsables del desfalco en el Congreso local”. Se habla de 50 millones de pesos. Su bancada, dice el dirigente azul, demandará investigación exhaustiva para esclarecer el presunto acto de corrupción. El PRI ha callado, obvio, su correligionario se halla en entredicho, Morena que debiera demandar cuentas claras, su rollo es otro.

El cinismo y desvergüenza: los diputados locales, no solo han sido exigentes con la rendición de cuentas, sino hasta acusadores de malversación de fondos de la  UAEM, señalando al rector Alejandro Vera de corrupto, y ahora véase, los acusadores de corrupción, se hallan en entredicho de nadar en esas aguas pestilentes que corren en esos caños. Hortensia Figueroa, la más enconada acusadora de Vera, ¿qué responderá ante el desaguisado, que demanda ser aclarado?. De entrada, hizo mancuerna con Paco Moreno y quizá se  vea obligada a defenderlo.

Ver para creer. Vienen a cuento los dichos: “el burro hablando de orejas” o, “en casa del herrero azadón de palo”, uno más, “el buen juez por su casa empieza”.