El estancamiento de los fideicomisos en Morelos

Por: Paco Santillán

A finales de la Legislatura pasada se tomó la decisión de suspender todos los fideicomisos que operaron en Morelos durante la administración anterior. Después de fungir como Secretario del Trabajo, desde luego, me opuse a tal decisión porque sabía la importancia de dichos fideicomisos en la economía morelense. El FIDECOM, por ejemplo, era la base operativa de los programas del Servicio Nacional del Empleo y de otros muchos programas que fueron importantes en los esquemas de la economía local. Ante la negativa de mis compañeros, decidí abandonar la sesión y no atestiguar un grave error que cometían los diputados.

Afortunadamente, y gracias a la presión ejercida por los empresarios, los fideicomisos recuperaron su vida jurídica y comenzaron su operación nuevamente. Me comentan que volvieron a operar en mayo de este año.

Hace días escuché y leí las cuestiones relativas a la transparencia en el manejo de los recursos de estos fideicomisos. La investigación fue hecha por la asociación Morelos Rinde Cuentas y en ella acreditaba la falta de información sobre el uso de los recursos que daban vida a estos instrumentos. Paralelo al malestar que genera dicha opacidad, un dato me preocupó mucho: el hecho de que se ha gastado muy poco del dinero que, en teoría, financia al fideicomiso. El pretexto dado por el gobierno y, señalado por la asociación, fue que no tenían recursos para financiar proyectos.

Por definición, un fideicomiso es un contrato en virtud del cual se transmiten bienes, cantidades de dinero o recursos para que se administren o inviertan tales recursos en diferentes esquemas económicos en beneficio de alguien. Por definición, un fideicomiso no puede NO tener recursos… su naturaleza parte del hecho de que se constituye con ingresos garantizados para un determinado fin.

El FIDECOM, por ejemplo, se constituye del impuesto del 2% a la nómina que se paga en Morelos. Hasta donde sabemos, este impuesto no se ha dejado de cobrar a los empresarios en ningún momento. Las preguntas serían: ¿en qué se usó este recurso de octubre de 2018 a mayo de 2019? O bien, ahora que ya está operando nuevamente ¿por qué dicen que no hay recursos para financiar proyectos de este fideicomiso si debería estar dotado de recursos permanentemente ante el pago de impuestos? La respuesta, por supuesto, no la tendremos… pero las dudas siempre estarán ahí.

No hay razones para que este fideicomiso no opere… y tampoco hay razones para solo haber gastado 16 millones de un fondo que operaba, en el pasado, casi 250 millones de pesos. Simplemente los números no cuadran.

Esta es una razón más que se suma a la interminable lista de fallos de este gobierno. A lo largo de mis participaciones he tratado de sensibilizar sobre los enormes problemas económicos que tenemos y, desde mi hipótesis, esta es la base de muchos de los problemas que suceden en Morelos. Como todos los otros problemas, no serán atendidos… pero es necesario alzar la voz de la presión empresarial para exigir cuentas en este rubro.

Hace poco decían en la administración de Cuauhtémoc Blanco que la inseguridad es un asunto de pobreza… y ¡tienen razón! Lo inexplicable es que bajo estos esquemas de pobreza que vivimos, los pocos elementos de desarrollo económico que tenemos no se estén ejerciendo como debieran… o cuando menos, como esperamos los morelenses.

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