Eligen por mayoría a Arely Gómez como la titular de la PGR

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El Senado aprobó por mayoría —106 votos a favor, cinco en contra y tres abstenciones— la designación de Arely Gómez como procuradora general de la República, con la aclaración de que la negociación del titular de la Fiscalía General de la República se dará más adelante, cuando se concluyan las reformas legales y se busque el perfil más adecuado para este cargo transexenal.

De inmediato, la nueva procuradora rindió protesta ante el pleno, luego de que en tribuna las bancadas de PRI, PAN, PRD, PVEM y Nueva Alianza avalaron su designación y trayectoria, a excepción del Partido del Trabajo que, en voz de su coordinador, Manuel Bartlett, objetó su vinculación con Televisa.

Tras rendir protesta, la senadora con licencia tardó más de diez minutos en abandonar el pleno, toda vez que subió a la tribuna para despedirse de los integrantes de la mesa presidida en ese momento por el priista Arturo Zamora. Sonriente se tomó la foto con Roberto Gil, Angélica de la Peña, Luis Sánchez, Lilia Merodio y José Rosas Aispuro.

Cuando bajó, el perredista Humberto Mayans la despidió con un efusivo abrazo y sus ex compañeros de legislatura Mariana Gómez, Francisco Cabeza de Vaca, Hilda Flores, Patricio Martínez y otros más se le acercaron para desearle parabienes y hasta hacerle peticiones.

«Te manda esto Emilio», le dijo el priista Héctor Yunes, dándole un sobre amarillo.

En tribuna, el panista presidente de la Comisión de Justicia, Roberto Gil, alabó el perfil de la legisladora con licencia, al resaltar que los integrantes de ésta concluyeron proponer al pleno la ratificación de Gómez conscientes de su trayectoria, experiencia, capacidad de trabaio y responsabilidad en el servicio público.

Pero además, por «su honestidad y su compromiso de desempeñar la función que hoy le encomendamos con diligencia ejemplar, sentido de bien y todo el empeño que corresponde a una patriota».

No obstante, recordó que la PGR se encuentra en estado de transición para convertirse en la Fiscalía General de la República, por lo que no hay razón constitucional o legal para asumir que la actual procuradora habrá de convertirse en forma automática en fiscal de la nación.