En «crisis» el trabajo de bolero por Covid-19

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Don Roberto Ávila tiene 25 años de experiencia lustrando zapatos, oriundo de Michoacán avecindado en la colonia la joya de Jiutepec, recorre todo el municipio en espera de clientes, y llevar a su hogar el sustento diario para él y su esposa Fernanda de 60 años de edad.

Con 70 años de edad su jornada de trabajo inicia a las 07:00 de la mañana y termina a las 17:00 horas según el día; de lunes a viernes ya que en este oficio no hay días festivos, hay clientes regulares de oficinas, negocios y adultos que llegan al zócalo y les gusta cuidar su calzado; con ellos derrocha el secreto para que luzcan brillantes y como nuevos, diario recibe a clientes con zapatos que requieren una “boleada”.

Llegan a diferentes estados de suciedad, por lo que se les limpia, se les da brillo, se les arregla y hasta se les pone agujetas nuevas ante una emergencia.

A pesar de ser un oficio con más de un siglo de historia y contribuciones sociales, económicas y culturales para la vida de los ciudadanos mexicanos, los boleros se encuentran en un momento de crisis.

Esto se debe a varias razones. En el 2020, por ejemplo, la pandemia y el confinamiento afectó directamente a muchos sectores. Los boleros no fueron la excepción.

(Ranchero) como le apodan sus amigos ya se aplicó la vacuna contra el COVID-19 y sigue cuidándose ya que la diabetes le fue diagnosticada desde hace 10 años y vive con medicamentos de por vida.

“Mi trabajo es honesto y prefiero brindar ese servicio que es un arte bien visto en la cultura mexicana; mi trabajo cuesta 30 pesos por par sean botas, tenis o zapatos dama o caballero y lo hago con pasión, aseveró en pocas palabras, es un trabajo que rinde culto al esplendor del calzado”.

Tradicionalmente mientras el bolero realiza su ritual el cliente se ocupa leyendo un periódico o revista. Bueno, esto era lo que ocurría antes; Ahora los jóvenes suelen consultar las noticias y sus redes sociales a través de su dispositivo móvil, mientras los boleros hacen rechinar de brillante sus zapatos.

Por otro lado, el oficio de bolero está el riesgo de olvidarse producto de importantes cambios económicos y culturales, entre ellos la importación de zapatos de imitación de piel de China, así como los hábitos de una nueva generación de profesionales que visten de manera cada vez más informal para ir a trabajar.