Entrenador de fútbol asesina a su alumno; el caso que conmociona a Uruguay

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El caso del niño de 10 años Felipe Romero, encontrado muerto el sábado junto al entrenador de su club de fútbol tras ser secuestrado por éste, es estremecedor.

Felipe Romero fue abusado sexualmente de forma reiterada y asesinado de un disparo en la cabeza.

Así lo confirmó el médico forense de Maldonado (Uruguay), Sergio Mozzo, quien estuvo a cargo de la autopsia.

Romero fue secuestrado por Fernando Sierra, con el que tenía una relación casi paternal, el pasado jueves 20 de abril.

Tras estar desaparecidos durante dos días, los cadáveres de ambos fueron encontrados el sábado.

El último jueves, Sierra retiró al menor de la escuela donde asistía, en Maldonado, y por dos días no se supo nada de ellos.

Los cuerpos de ambos fueron hallados en Villa Serrana, una zona turística de sierras a unos 150 kilómetros de Montevideo, la capital uruguaya.

El niño presentaba una contusión en su cabeza producto del «orificio de la bala que deja un hematoma en el cuero cabelludo», añadió.

Sierra, a quien el niño llamaba papá, contaba con la confianza plena de la madre, Alexandra Pérez.

Sin embargo, todo cambió cuando la psicóloga de Felipe le recomendó a la madre que dejara de ver a Sierra a solas.

Felipe es también hijo del conocido exfutbolista local Luis Romero y conoció a Sierra en 2015, en el Club Defensor de Maldonado, donde era su entrenador de baby fútbol.

Según contó la madre al diario El País de Montevideo, Sierra había amenazado con matarse luego de que le informara que no podía seguir viendo a solas a su hijo.

El médico forense confirmó que el menor fue abusado sexualmente.

«Hubo una violación. Las marcas que se encontraron en el niño mostraban una erosión que posiblemente fueron del mismo día o del día anterior», describió Mozzo.

«También tenía signos de haber sido abusado en forma reiterada por las dimensiones de la parte genital, la pérdida de pliegues en el margen anal que indican que posiblemente haya un abuso de más tiempo», añadió.

Esta observación será confirmada con el resultado final de la autopsia que, según Mozzo, como mínimo demorará una semana.

Otro hallazgo en la escena del crimen fueron las pastillas tranquilizantes que se enviaron para ser analizadas.

«Encontramos en el bolsillo del adulto, dos blíster de un tranquilizante natural menor pero que en un niño puede tener un mayor efecto. Y en bolsillo de la camisa del pequeño, un blíster que le faltaban siete comprimidos», describió Mozzo.

«Suponemos que él se lo dio al niño, la autopsia lo confirmará», agregó.