Gobierno abandona a deportistas

En una mañana lluviosa y cielo encapotado, un joven con informe de seleccionado nacional detenía a los apurados transeúntes que cruzaban la calle de Gutenberg rumbo a Jardín Juárez, “donde está el kiosko”, para decirles unas palabras y extenderles un bote, algunos le echaban el cambio que traían encima, otros, le regalaban una ligera sonrisa, el gobierno estatal y las autoridades deportivas ni siquiera lo han mirado; es Fernando Manzo Villaneda.

El oriundo de la colonia La Lagunilla de Cuernavaca ni se percata de la lluvia, él sigue parando a transeúntes y autos para pedirles “coopera”, busca algo de “morralla” que le permita pagar todo, o una parte de los 15 mil pesos de su viaje de regreso de Sarajevo capital de Bosnia, pequeño país europeo en el que se celebrará del 19 al 27 de octubre el Campeonato Mundial de Kickboxing, al que el capitalino clasificó.

“Me animé a salir a ‘botear’ porque varios de mis amigos deportistas me dijeron que es la única forma para conseguir el recurso”, comparte el joven al resguardo de una sombrilla morada que con creces lo protege de la ligera pero persistente lluvia que en nada detiene su ánimo “quise aprovechar las últimas horas que me quedan aquí; hoy salgo para el abanderamiento y mañana sale el vuelo”, dice el combatiente de Cuernavaca, que en menos de 48 horas se plantará en un ring para su primer certamen internacional.

Su llamado al gobernador Cuauhtémoc Blanco y las autoridades deportivas de Morelos (que recién inauguraron la alberca semi olímpica en el Centenario y dijeron que ya hacen por el deporte), es la misma desde que “el mundo es mundo”, más apoyo, que no los dejen en la indefensión o bajo una lluvia ligera pero persistente, a unas horas de cruzar al viejo continente, con billete de ida, pero no de vuelta.

¿Y si no juntas lo del boleto?, se le pregunta, “yo confío en aprovechar las horas que me quedan, en los amigos, si les sobra un dinero, y si no, ponerme a ‘botear’ allá”, asegura el campeón nacional de su especialidad, a quien lo le falta ánimo para ir a pelar hasta los Balcanes, pero sí “lana” para regresar; “mi familia está preocupada, todavía no querían dejarme ir, pero aquí estamos”.

Manzo Villaneda agradece la entrevista, y retoma su “chamba”, en una lluvia suave que moja las calles, ahuyenta a los transeúntes, pero no sus ganas de juntar algo de su viaje de regreso, porque la ida y las ganas de triunfar, ahí están, junto a él en la calle, “boteando”.

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