Hillary Clinton se tambalea durante memorial del 11-S; le diagnostican neumonía

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La candidata demócrata Hillary Clinton tiene neumonía, un diagnóstico revelado después de que ayer un malestar provocado por deshidratación le obligara a abandonar antes de tiempo los actos conmemorativos del 15 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

El incidente se produjo en la Zona Cero de Manhattan, cuando Clinton pareció perder el equilibrio y se retiró de la ceremonia con ayuda, lo que hizo resurgir las dudas sobre su estado de salud y ofreció a Donald Trump un nuevo frente con el cual atacar a su contrincante a la Casa Blanca.

Un video difundido en redes sociales muestra a la candidata recargada en un pilar que divide una calle de una zona peatonal mientras espera su transporte.

Al llegar la camioneta, Clinton intenta caminar, pero se tambalea, por lo que es tomada de los brazos por dos personas. Al bajar de la banqueta, la candidata parece tropezar y arrastra su pie derecho. Enseguida es cubierta por su personal.

Durante la ceremonia, ella padeció un golpe de calor, y se retiró al departamento de su hija (Chelsea), y se está sintiendo mucho mejor”, indicó su equipo de campaña en un comunicado, antes de que la doctora Lisa Bardack examinara a la exsecretaria de Estado en su hogar en Chappaqua.

Clinton había estado sufriendo tos relacionada con alergias. El viernes, luego de una evaluación de control por su persistente tos, se le diagnosticó una neumonía”, dijo Bardack en un comunicado divulgado por el equipo de campaña.

Se le dieron antibióticos y se le recomendó descansar y modificar su agenda. Mientras estaba en el acto de esta mañana, ella se acaloró y deshidrató. La acabo de examinar y ahora ella está rehidratada y se recupera bien”, añadió.

Horas después, la exprimera dama salió de casa de su hija en aparente mejor estado, sonrió ante los medios y posó junto a una niña antes de abordar un automóvil.

Me siento muy bien, es un hermoso día en Nueva York”, declaró Clinton.

Su equipo de campaña anunció ayer por la noche que cancelaría sus actividades para hoy y mañana en California.

La semana pasada, la candidata sufrió un ataque de tos mientras pronunciaba un discurso en Cleveland y su voz se escuchó como un susurro varias veces.

La exprimera dama desestimó las “teorías conspirativas” que circulan en internet sobre su salud, diciendo que la tos fue por una alergia y mencionando un informe detallado de su médico que declara que está en buenas condiciones para ejercer como Presidenta.

Al cierre de esta edición, su contrincante, el candidato republicano Donald Trump, no había comentado el mareo de Hillary Clinton; en semanas pasadas, Trump puso en duda la “fortaleza mental y física” de su rival.

 

REPUBLICANOS DUDAN DEL ESTADO DE SALUD DE HILLARY

¿Está Hillary Clinton lo suficientemente sana como para ser Presidenta, o es la perspectiva de su candidatura tan formidable que lleva a sus adversarios a la desesperación?”, se preguntaba hace semanas el diario The Wa-shington Post.

La pregunta seguía sin respuesta precisa, pero el malestar que llevó a Clinton a dejar el acto conmemorativo del 11 de septiembre y la revelación de que tiene o tenía neumonía da fuerza a los intentos del republicano Donald Trump y sus aliados por inyectar el tema en la narrativa de la actual campaña electoral.

“Es una pregunta válida”, afirmó Donald Trump Jr., hijo del aspirante republicano. Para los republicanos, se basaba hasta ayer en una caída que Clinton sufrió en 2012, cuando se golpeó la cabeza y fue hospitalizada.

Para Clinton, sin embargo, no es más que “una teoría de la conspiración”.

Pero Carl Bernstein, un famoso reportero, consideró esta semana que la candidata “debe divulgar su historial médico y pasar una hora con la prensa hablando sobre su salud”.

El hecho, sin embargo, es que hasta ahora el historial médico de Clinton no es público, y quienes tratan de inyectar las dudas sólo han recurrido hasta ahora a sugerencias.

Las dudas “son serias” y “pueden ser descalificatorias para el puesto de Presidente”, afirmó una “encuesta informal” elaborada por la empresa Gravis Marketing, que entre otras cosas reveló que 49% de los entrevistados “no estaban al tanto de los bien documentados problemas de salud de Hillary”.

Pero Gravis Marketing es una empresa vinculada con medios derechistas y al Comité Nacional Republicano, y los términos de las preguntas parecían más bien dirigidas a sugerir respuestas.

Con todo, la consulta no está necesariamente fuera de lugar, al menos en los términos que la presentan los republicanos. A sus casi 69 años de edad, Clinton ha sido descrita como a veces distraída o cansada.

Ben Carson, un médico retirado que buscó la candidatura republicana, hizo notar que “en tanto que una persona envejece, se incrementa el número de condiciones médicas que debemos observar” y por tanto sería deseable que Clinton revelara su historial.

Pero los demócratas no dejan de señalar que Trump tiene 70 años y ven una postura “sexista” en la presunta preocupación.

El propio Trump demandó el martes que Clinton divulgue su historial médico y ofreció revelar el suyo.

Los demócratas, sin embargo, demandaron que más bien Trump debería publicar sus declaraciones de impuestos.

De acuerdo con Daisy Luther, en la página derechista Freedom Outpost, no sólo se trata de ataques de tos o extraños gestos faciales, sino “también habría que preguntarse acerca de sus extraños accesos de risa histérica”.

Reales o no, las afirmaciones son parte de un patrón iniciado en mayo con una declaración del estratega republicano Karl Rove, que declaró al diario New York Post que “Hillary puede tener daño cerebral”.

Rove aclaró luego a The Washington Post que Clinton sufrió “un episodio serio de salud” sobre el que “ella va a tener que ser muy franca”.