Historia de las epidemias en México

por José N. Iturriaga*

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México prehispánico: hambrunas y epidemias

Aunque diversas fuentes primarias hablan de grandes mortandades entre los indígenas del territorio que hoy es México, previas a la llegada de los españoles, en general son atribuidas a desastres naturales como sequías, heladas, plagas agrícolas e inundaciones. Sobre todo, la falta de lluvia durante varios años seguidos y sus consecuencias en la producción de alimentos originaba hambrunas que diezmaban a la población, y es obvio que los pueblos hambrientos y desnutridos tenían mayor proclividad a las enfermedades. Como sea, no abunda la información precisa que permita identificar la índole de las ocasionales epidemias. De manera genérica las denominaban cocoliztli, palabra náhuatl que puede traducirse como enfermedad o mal.

El misterioso ocaso de los mayas

La decadencia y finalmente extinción de la cultura maya clásica se debió en algunas ciudades, probablemente, a una combinación de desastres naturales y empobrecimiento de las tierras agrícolas con la consecuente escasez de alimentos y epidemias asociadas a la desnutrición, por su inherente debilitamiento del sistema inmunológico.
Lo que sí está documentado son epidemias de los siglos XV y XVI, antes de la Conquista, con base en el Chilam Balam y en la Relación de fray Diego de Landa (1524-1579). A este franciscano se debe culpar por uno de los más monstruosos atentados de todos los tiempos en contra la cultura del ser humano (la destrucción de miles de piezas arqueológicas y códices mayas, en 1562) y, de manera paradójica y pasmosa, también debe atribuírsele haber escrito, en 1566, el libro más importante que existe sobre antigua etnografía maya: la Relación de las cosas de Yucatán. Después llegaría a ser obispo de esa provincia. En su obra leemos acerca de una epidemia sucedida en 1480:
“Que quienes escaparon [de un devastador huracán] se animaron a edificar y cultivar la tierra y se multiplicaron mucho viniéndoles 16 años de salud y buenos temporales y que el último fue el más fértil de todos; y que queriendo comenzar a coger los frutos sobrevinieron por toda la tierra unas calenturas pestilenciales [en 1480] que duraban 24 horas, y después de cesadas se hinchaban los enfermos y reventaban llenos de gusanos, y que con esta pestilencia murió mucha gente y gran parte de los frutos quedó sin coger.”

Ahora Landa se refiere a otra epidemia, la de 1516:

“Que después de cesada la peste tuvieron otros 16 años buenos en los cuales se renovaron las pasiones y bandos, de manera que murieron en batallas ciento cincuenta mil hombres y que con esta matanza se sosegaron e hicieron la paz y descansaron por 20 años, después de los cuales [hacia 1516] les dio pestilencia de unos grandes granos que les pudría el cuerpo con gran hedor, de manera que se les caían los miembros a pedazos en cuatro o cinco días.”

*De su libro Historia de las epidemias en México, Grijalbo, 2020.

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