Identifican patrones de explotación sexual infantil en Morelos

Las afectaciones presentadas por los niños víctimas de abuso sexual son comportamientos violentos y de agresión sexual en contra de hermanos o hermanas más pequeños.

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En un informe de la asociación civil Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) se asegura que niños de escuelas morelenses fueron víctimas de violencia sexual organizada en sus escuelas.

“Lo que vemos es que los patrones no sólo son llamativos por la cantidad de niños y la cantidad de agresores, sino que el tipo de violencia es muy inusual. Se trata de violencia con elementos ritualísticos y escenificaciones, así como la presencia de cámaras (de video) que pareciera tratarse más bien de la producción de material de explotación sexual (…) entre más pequeños son las víctimas de explotación sexual infantil, más extrema es la violencia”, dice Margarita Griesbach, directora general de la ODI en entrevista con Animal Político.

El informe se titula «Es un secreto. La explotación sexual infantil en las escuelas” coordinado por la ODI y acompañado por activistas y académicos, en donde señala que en al menos siete entidades del país (incluido Morelos) han operado grupos delictivos dedicados a la explotación sexual infantil organizada, en los que participan maestros, directivos, personal administrativo y de intendencia que han abusado de niños dentro y fuera de los planteles, y los han videograbado con fines de pornografía en línea.

En el documento, se expone lo referido por las víctimas en 18 escuelas en siete estados de la república mexicana, casos de identificados como posibles coincidencias en patrones, sucedidos entre 2008 y 2018, información obtenida a través de solicitudes de información a comisiones de derechos humanos estatales.

Se trata de dos casos en Morelos, seis en CDMX, cuatro en Jalisco, dos en Oaxaca, dos en el Estado de México, uno en San Luis Potosí y uno más en Baja California.

“En todos los casos se trata de agresiones en contra de niños y niñas de entre 3 y 7 años de edad. Trece de los casos refieren abuso que se comete en contra de grupos de víctimas. Algunos describen abuso frente al salón o la escuela entera. En un caso, por ejemplo, el maestro es denunciado por un vecino que desde la ventana de su edificio observa que se abusa de los niños y niñas en el patio de la escuela. Resulta por supuesto difícil de entender cómo un delito de esta naturaleza se comete de manera tan abierta dentro del contexto escolar”, se lee en el documento coordinado por la ODI.

Las afectaciones presentadas por todas las víctimas de abuso sexual en sus escuelas fueron extremas.

Algunos de ellos comenzaron a tener comportamientos violentos. En uno de los casos un menor amenazó a su madre con un cuchillo. Otros tuvieron comportamientos de agresión sexual en contra de hermanos o hermanas más pequeños y algunos más manifestaron episodios disociativos en los que permanecían incapaces de responder durante ciertos periodos.