«Imposibilidad de gobernar» la columna del prof. Isaías Cano

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Por: Isaías Cano

Dentro de un sencillo análisis y visión que ofrece el estado de cosas que existe en la entidad morelense en los aspectos político, social, económico y de inseguridad, lo cual ha desatado el clima que se percibe a todas luces de inconformidad y desasosiego entre quienes habitamos en este terruño, cabría preguntarse en buena onda, como dicen los chavos, si el  gobierno Graquista, en el  poco más de un tercio que le queda de gestión,

¿Podría continuar sin mayores contratiempos, es decir, sin  confrontaciones con los sectores a los que ha agraviado y que hoy lo cuestionan, y contando con las condiciones de gobernabilidad y confianza que permitieran llevar la fiesta en paz hasta el 2018?. ¡Mucho y muchos nos tememos que no!

Las olas de las confrontacion están demasiado encrespadas, los ánimos exaltados y las torpezas gubernamentales a la orden del día.

Por lo que ya es tarde al parecer para conducir sin sobresaltos el barco de mando, cuyo timón se ha dirigido en forma equivocada, sin la visión que se presume, estando ahí está los resultados, ese barco está  a punto de naufragar, por más esfuerzos que hagan, tanto el aun gobernador, como “sus diputados”, los voceros  a sueldo, funcionarios y achichincles que lo defienden.

Por otro lado, déjense de atacar al rector Alejandro Vera o al Obispo Castro o a otros personajes, acusándolos de desestabilizadores. ¡Y cuidado con una agresión a algunos dirigentes del FAM!, ello incendiaria mayormente la pradera. No son ellos, está claro, los culpables del panorama hostil que enfrenta Graco Ramírez y que han dado motivo a la demanda de que éste deje el cargo. Son segmentos mayoritarios del pueblo morelense, en cuyo ánimo se fue dando, primero el desapego y después la condena  al gobierno perredista hasta llegar al hartazgo que hoy es innegable.