Los últimos corridistas del sur en el Borda

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La tarde del miércoles 29 de julio, en el marco de las actividades de Noche de Museos, los corridistas morelenses Jesús Peredo y Francisco Ocampo ofrecieron un concierto dentro de las instalaciones del Centro Cultural Jardín Borda.

“Señores: aunque no tengo aquel honor de conocerlos, ante sus plantas yo me presento como el más inútil servidor”. Así fue como se presentaron ante el público estos músicos, retomando parte de la tradición estructural de las reuniones de corridistas. Algunas de las melodías que se presentaron aquella tarde fueron composiciones de Ángel Márquez, Refugio Montes, Agustín Parral, entre las que se tocaron “Gratos recuerdos” y”Viva Cuba libre”.

El corrido suriano es una fusión de estilos, lo mismo que de  danzas, valses, polkas, pasos dobles, mazurkas y toda la música de salón que data desde el siglo XVIII, y todo ello lo convierte en un elemento fundamental de la cultura tradicional de los pueblos de Morelos. En él se encuentra una importante expresión de la cosmovisión de los pueblos surianos (el sur del Distrito Federal, la zona norte de Guerrero, el sur de Puebla, una amplia región del Estado de México y por supuesto Morelos).  Esta vertiente del corrido es mejor definida por Jesús Peredo como la canción campesina más erudita, y sólo basta con leer la letra de sus canciones para comprender por qué:

Dioses del Olimpo, númenes excelsos, / prestadme vuestra elocuencia / para que mis rimas en melifluos metros / obtengan digna indulgencia. / Salve poeta, dios Apolo, / salve Minerva argentina; / salve ninfas del Parnaso, / salve inspiración divina. / Prestadme el pensil de la casta aurora / de vuestros pechos de oro, / para que los signos de mi pobre lira / tengan belleza y decoro. / Ojalá y que las tres musas / me dieran su inspiración, / sus acentos argentinos / y la ciencia de Platón. / Entonces pudiera con el corazón / presentar este ofertorio / ante los altares de la ilustración / y de este insigne auditorio. / Pero si no soy Virgilio ni Homero, / ni me inspira el dulce Orfeo, / público indulgente perdona la infame / de mis cantos a Maceo. / A tres de febrero del noventa y cinco / la perla de las Antillas, / ¡Viva Cuba Libre! gritó soberano.

La tradición cultural de los corridistas es antigua, pero desgraciadamente sus intérpretes, con el paso de los años, se han ido perdiendo. En todo el estado de Morelos tan sólo existen nueve corridistas. Es por eso que Jesús y Francisco hacen un llamado a la sociedad morelense con presentaciones como la que ofrecieron esta Noche de Museos y trabajos audiovisuales como “Aquí se encajó mi canto” y “Corridos, sones y pasiones”,  con el fin de difundir y evitar la extinción del tradicional corrido del sur.