México se va de Toronto 2015 con 22 medallas

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México se va de Toronto con una «insatisfacción constructiva», evaluó el jefe de misión Mario García de la Torre, frente un medallero donde el país quedó sexto, superado por Colombia, una potencia emergente en el deporte latinoamericano.

La cosecha de oros mexicana estuvo una medalla por debajo de las 23 logradas en Mar del Plata 1995, que fue su mejor actuación en unos Juegos Panamericanos fuera de casa. Esa edición es la que habían tomado como antecedente las autoridades deportivas mexicanas como meta a superar.

Sólo consiguieron el objetivo en cuanto a mayor número de preseas totales, al sumar 95 frente a las 80 de Mar del Plata, pero las doradas son las que definen las posiciones en el medallero. Y ahí México se quedó en deuda, en especial ante el avance de Colombia.

«Hay espacio para mejorar, siempre de manera constructiva», dijo García. «El análisis posterior a los Juegos va enfocado a estructuras, cuáles son las que pueden hacer que las platas que conseguimos se conviertan en oros».

De los deportes olímpicos, los clavados fueron los que más oros aportaron a México, con cinco. El raquetbol, que sólo está en el programa panamericanos, también hizo su parte con cuatro.

En el atletismo se lució Brenda Flores, con oro y récord panamericano en los 10 mil metros y plata en los 5 mil. Juan Luis Barrios fue campeón en los 5 mil metros y se llevó un bronce que le supo a poco en los 10 mil.

El voleibol playa regaló a México un sorprendente oro y el nado sincronizado dio su mejor actuación histórica en panamericanos con dos platas, mientras que el taekwondo mejoró en comparación con hace cuatro años y el baloncesto fue un fracaso.

Para el jefe de la misión mexicana hablar de rendimiento deporte por deporte, sin hacer una evaluación a fondo, «es un poco aventurado». «En el caso de las medallas de plata, hay que analizar bien si estamos cerca del atleta que ganó el oro», afirmó.

El director general de la Comisión Nacional del Deporte de México, Alfredo Castillo, dijo que «la meta era superar lo logrado en el número total de medallas en cualquier actuación de México en el extranjero» y que ese objetivo se consiguió.

«A veces (la diferencia) entre el oro y la plata es una amonestación, un punto de oro. Es un segundo, a veces una lesión», dijo. «Me preocuparía ver distancias insalvables».

Para México, Colombia sirve como modelo de lo que se debería hacer. En Guadalajara 2011, los sudamericanos dieron un salto que les permitió casi duplicar su número total de medallas y de metales dorados. Y ahora cumplieron la meta de superar sus 24 oros de hace cuatro años y terminaron con 27.

«Colombia se ha especializado en algunas modalidades deportivas que producen gran cantidad de medallas. Es un modelo a seguir», dijo García. «En golf se llevó los tres oros. Pensábamos que iba a estar más equilibrado».

Para Castillo, «Colombia tiene un sistema de planeación y le ha dado una importancia al deporte, como país». «En el caso colombiano su avance en los últimos diez años ha sido exponencial, han trabajado muy bien, han empleado las disciplinas en las que son competitivos», indicó.

Los Juegos Panamericanos de Toronto también dejaron a México la experiencia amarga del doping de la pesista Cinthya Domínguez, problemas logísticos que afectaron a los competidores de esgrima y situaciones extradeportivas que suscitaron debate.

La «rebelión» de la nadadora Fernanda González y de la arquera Aída Román, que usaron ropa con logotipos de sus propios patrocinadores en lugar de la marca oficial, causó molestia a los directivos.

«Son experiencias que dejan enseñanzas para el que comete la falta», dijo García, sobre la polémica de los uniformes, y «sin duda alguna son temas que para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro se tienen que evaluar. Nadie disfruta con una situación de este tipo».