Miles de repatriados nacidos en EU tienen registro fraudulento

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Por desconocimiento los registros civiles etiquetan al niño como si hubiera nacido en México, cuando una persona sólo puede nacer en un país; después cuesta trabajo rectificar los papeles para tramitar la doble nacionalidad, afirma directora del Imumi. Gerardo, de 7 años, y Rosa, de 30, son ejemplos de exclusión a causa de la duplicidad de identidad

La alteración de datos personales, la obtención de actas de nacimiento con distintas nacionalidades y el uso obligado de una identidad falsa es problema común entre hijos de padres mexicanos nacidos en Estados Unidos, pero ya residentes en México a causa de deportaciones, persecución o regreso voluntario.

Al menos 100 mil hijos en estas circunstancias tienen doble registro, de acuerdo con información del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), organización de la sociedad civil que se convirtió en la principal impulsora del programa “Soy México”, el cual ayuda a estas personas a regularizar su estatus binacional.

“Calculamos que más de cien mil tienen un registro fraudulento, porque tan sólo en uno de los censos del INEGI se le preguntó a los padres si sus hijos nacidos en Estados Unidos tenían acta de nacimiento mexicana, y 230 mil respondieron que sí. Unos hicieron el trámite correcto, pero otros tienen doble registro”, señaló Gretchen Kunher, directora del Imumi.

Y explicó: “Por falta de conocimiento de los registros civiles etiquetan al niño como si hubiera nacido en México, cuando una persona sólo puede nacer en un país, lo que deriva en fraudes y atenta contra la identidad del menor. La Embajada de Estados Unidos ha registrado muchos casos así: los papás acuden a tramitar el pasaporte, llevan el acta de nacimiento estadounidense, pero en los documentos escolares dice que el pequeño es mexicano, lo que representa una ilegalidad”.

 

Según Imumi, el número de niños mexico-estaounidenses en nuestro país podría incrementarse a corto plazo, “dadas las órdenes ejecutivas de Donald Trump tendientes a acelerar detenciones y deportaciones de los más de 5 millones de mexicanos indocumentados. Familias que llevan mucho tiempo allá tendrán que regresar”.

En sus investigaciones, el instituto ha detectado a chicos repatriados con problemas de lenguaje, adaptación escolar y rechazo en programas sociales.

“No hablan bien español y presentan dificultades de adaptación por el idioma, cuando entran a las escuelas se enfrentan a un sistema educativo diferente, les es ajena la historia de México y el perfil de los maestros no es idóneo para ayudarlos… Algunos profesores los rechazan porque los niños hablan inglés mejor que ellos, en vez de aprovecharlos en la enseñanza de otros alumnos”, dice Kunher.

“Se da un fenómeno de discriminación: son los pochos, a los que no se les entiende el español ni conocen la cultura mexicana”, describe Jorge Rojo, director del Registro Nacional de Población.

Según Renapo, el mayor número de casos se presenta en estados norteños como Nuevo León, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa y Chihuahua, aunque la incidencia también es alta en las entidades con más tradición migratoria como Michoacán, Jalisco, Zacatecas y Guanajuato.