Miles despiden a Juan Gabriel en Bellas Artes

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Tal y como se esperaba, miles de mexicanos quisieron dar el último adiós a Juan Gabriel, a quien ocho días después de su muerte se le cumplió su voluntad de recibir un homenaje en el máximo recinto de la cultura nacional: el Palacio de Bellas Artes.

A las 16:44 horas la urna con la cenizas del intérprete fue depositada al centro del vestíbulo por su hijo Iván Aguilera, mientras el tenor Fernando de la Mora interpretaba el famoso “Amor eterno”, acompañado del mariachi Mi Tierra.

La emoción fue total, así los restos de Divo de Juárez llegaron por fin al recinto del Centro Histórico, el cual amó y logró presentarse en tres ocasiones: en 1992, 1997 y 2013.

Su primogénito, su mánager y cuñado Jesús Salas; el secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, y Cristina García Cepeda, directora del INBA, montaron la primera guardia de honor. Minutos más tarde tocó el turno al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, así como al de Chihuahua, César Duarte, y también estuvieron representantes de la Asociación de Compositores.

Al interior del Palacio de Mármol, la gente ya esperaba a su ídolo. Algunos ingresaron desde las 15:55 horas. Como es ya una tradición, desde el homenaje póstumo, en 1949, para recibir al jalisciense José Clemente Orozco. El público ofrecía sus respetos de manera ordenada, pero ágil, para lograr mayor afluencia.

La voz de Aída Cuevas, mientras entonaba “Te lo pido por favor” y “Te sigo amando”, acompañó a los dolidos asistentes, quienes lanzaban porras, derramaban lágrimas, todos querían decirle adiós a su cantante favorito, quien murió el 28 de agosto, a los 66 años de edad, víctima de un paro cardiaco fulminante.

El secretario de Cultura confirmó la presencia de las cenizas del Divo de Juárez en el Palacio hasta las 19:00 horas de hoy, cuando regresarán a Ciudad Juárez, para reposar eternamente en la chimenea central de la casa del cantante, en la avenida 16 de septiembre.

Los funerales de Juan Gabriel, de acuerdo al titular de la dependencia, superarían las cifras de asistentes deCantinflas: 300 mil personas, o Gabriel García Márquez con 250 mil, en apenas una tarde.

“Fue una figura única de la música en México, llegaba a todos. Sus canciones tenían un mensaje aplicable a situaciones, a un modo de ser. Sus frases cortas, sencillas, que platican y dialogan con quienes las escuchan, dan como respuesta las miles de personas allá afuera”, expresó Tovar y de Teresa, en conferencia de prensa.

“¡Juan Gabriel, aquí estamos!”, dijo una señora ante la urna. Otra pequeña, visiblemente conmovida, coreó estrofas de una canción del Divo de Juárez. Las muestras fueron agradecidas por Iván Aguilera y Jesús Salas.

Ese cariño fue bien visto por Marta Sahagún, el ex gobernador de Veracruz Miguel Alemán, el escritor Ignacio Solares, el poeta Saúl Juárez y el secretario de Cultura de CDMX, Eduardo Vázquez, entre otros, quienes despidieron al Divo de Juárez desde sillas dispuestas a los costados de la urna.

Al pasar de las horas, las guardias de honor se integraron por el intérprete de música banda Poncho Lizárraga, la hija de Lucha Villa, María Elena Leal; los actores Humberto Elizondo, Leticia Perdigón y Víctor García, así como los intérpretes Aída Cuevas, Pablo Montero y Martín Urieta.

Los musicales al interior del Palacio de Bellas Artes se complementaron con los números ofrecidos por el mariachi Gama Mil con “Pero qué necesidad”, el Coro del Teatro de Bellas Artes hizo lo propio con “Amor eterno” y Jas Devael entonó “Así fue”.

Devael fue el último en cantar dentro del máximo recinto de la cultura del país. A las afuera del recinto, las consignas también tuvieron su lugar: “¿Qué queremos?”, preguntaba un señor con un altavoz. “¡Qué lo lleven a Parácuaro (Michoacán)”. Poco a poco el ánimo cambió y luego recitaban: “Si no va, Parácuaro viene a Juan Gabriel”.

A las 22:00 horas, de manera espontánea, los artistas encargados de ofrecer la verbena a las puertas del Palacio de Bellas Artes, en las escalinatas, rodeando las cenizas le ofrecieron un aplauso generalizado.

Hasta el cierre de esta edición de acuerdo a Roberto Perea, director de Difusión del INBA, entraban 185 personas cada cinco minutos a despedirse de las cenizas de Juan Gabriel.