Morelos 2050

Por: Enrique de J. Rodríguez Escudero.

¿Cómo se imagina usted en 25 años? ¿qué aspectos de su vida y la de su familia considera que deben atenderse de manera más importante? ¿cómo piensa usted que los ingresos que recibe podrían mejorar las condiciones de vida de usted y de su familia?, ¿está usted preparado para responder ante alguna eventualidad, es decir, cuenta usted con un plan, algún seguro o quizás alguna estrategia financiera?

La era moderna, detonada ni mas ni menos que en el Renacimiento italiano, allá por el siglos XV, obligó a la humanidad a planear; ya no era posible que las ciudades y sus habitantes se expandieran de manera orgánica, atendiendo solamente a las necesidades inmediatas. El hombre moderno, derivado de los avances tecnológicos y a la certidumbre que aportaban los descubrimientos científicos,  estaba obligado por primera vez en la historia a llevar a cabo planeaciones estratégicas.

Así fue como, inspirados en las propuestas de Hipódamo de Mileto, las ciudades renacentistas apelaron a los maestros de la época para llevar a cabo los primeros proyectos para la “ciudad ideal”. De qué manera, aquellos asentamientos humanos podrían sobrevivir, crecer en orden y bajo ciertas condiciones de prosperidad y claro, optimizando el uso de los recursos naturales.

Ese planear la ciudad, se ha prolongado hasta nuestros días, contando cada vez, con un mayor número de disciplinas que, sumadas al urbanismo y la arquitectura, le han permitido a las naciones y a sus sociedades, establecer algunas directrices fundamentales que si bien no han resuelto el muy complejo de la ciudad actual, si han logrado acotar y desarrollar algunas teorías a las que eventualmente habría que echarles un vistazo.

Usted se imagina qué sería de París, sin el plan del Barón Haussmann de finales del s. XIX, o de Barcelona sin el famoso “Ensanche” planificado por Ildefonso Cerdá, también a finales del siglo diecinueve; sin ir mas lejos, hasta hace poco más de 25 años, Bilbao era una ciudad sucia, con una ría contaminadísima y sin mayores atractivos, sus siete calles fundacionales, eran un conjunto lamentable de bares de mala muerte y comercios muy locales sin más. Hoy, Bilbao es una de las ciudades más visitadas de Europa, sede del famoso museo Guggenheim, uno de los íconos de la arquitectura contemporánea, diseñado por el arquitecto Frank Gehry.

Nuestro país, tuvo también su época de gran planeación, mucho se critica el periodo virreinal, sin embargo, la planificación de ciudades como Oaxaca, Veracruz, Puebla y desde luego la hoy recién nombrada CdMx, fueron trazadas en base a una retícula perfecta, todas ordenadas en torno a un gran centro, que albergaba alrededor de su plaza, a los tres grandes poderes: el religioso, el político y el económico. Incluso, aquellas que por su topografía fueron muy complejas, lograron adaptarse, la majestuosa Zacatecas, Guanajuato y muy cerca de nosotros y de menor escala pero no por ello menos hermosa Taxco de Alarcón.

La Ciudad de México, que es hoy una la de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, tuvo luego sus grandes momentos de planeación, a partir de los años 50, el crecimiento de la ciudad se vio dirigido por arquitectos de la talla de José Villagrán García, Mario Pani, Luis Barragán y muchos otros que lograron convertirla en muy poco tiempo en una ciudad espléndida, de grandes y ordenas avenidas, con sus nuevas y muy bellas unidades habitacionales, Nonoalco Tlatelolco y al sur el  imponente conjunto urbano Miguel Alemán, ya haremos en otra ocasión el análisis de este último, porque merece mucho la pena.

No bien habían pasado 30 años, cuando al entonces Distrito Federal, preso de un crecimiento exponencial, hubo que hacerle una cirugía urbana mayor, vinieron entonces los ejes viales; nuevamente una retícula, inspirada en aquella de su fundación y que generó un nuevo sistema vial sin el que hoy, simplemente no se podría explicar el funcionamiento de la ciudad de México.

Y viene la pregunta incómoda ¿y Morelos?, ¿cómo la ha ido a Morelos en términos de planeación urbana?, la respuesta creo que la conocemos todos, mal, muy mal. No obstante haber sido el productor de azúcar más importante del mundo, nuestro Estado, ha adolecido históricamente de esa planeación urbana, indispensable para el crecimiento ordenado y el desarrollo social. No hay, estimado lector un solo municipio, de los 36 con que cuenta el Estado, según la reforma al artículo 111 de la Constitución, que manifieste de alguna manera que exista un plan de desarrollo urbano. La ciudad de Cuernavaca, que es además la capital, presenta ya graves conflictos urbanos que requieren atención urgente.

En Jojutla por ejemplo, hemos dejado ir la gran oportunidad que nos dejó la tragedia; después del sismo del 2017, y ante una posibilidad franca para el diseño de un plan de reordenamiento territorial, las prisas, los malos manejos y claramente la corrupción, han dejado nuevamente a ese municipio, sin la posibilidad de caminar en la dirección correcta. Obras de relumbrón que no benefician absolutamente a nadie, en términos de desarrollo urbano.

Sin la presencia de un gran plan estatal, que analice y desarrolle una estrategia que vincule las dimensiones políticas, económicas y sociales del territorio, será materialmente imposible que podamos pensar en un Estado que satisfaga las necesidades de su población en el corto, mediano y largo plazos, y lo que es peor, el camino hacia liberación del gran cáncer que representa la inseguridad en el Estado seguirá siendo una utopía.

Comentarios y sugerencias

erodriguez@360atlr.com.mx

 

 

 

 

 

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