Mucormicosis, el mortal “hongo negro”– Detrás de la Ciencia

143

Dr. Iván Martínez Duncker 

Recientemente, causó alarma la información sobre un incremento en la India de personas afectadas por una enfermedad llamada mucormicosis, sobre todo en pacientes que padecían o habían padecido de COVID19. Hoy abordaremos lo más importante que debemos saber acerca de este padecimiento.

¿Qué son las micosis? Se calcula que hay entre 2 y 4 millones de especies de hongos, formando el Reino de la Vida llamado Fungi. No todos los hongos se comen como las setas al ajillo (yummy) o se ingieren para hacer “viajes astrales”, algunos nos pueden infectar o enfermar (hongos patógenos) causando enfermedades conocidas como micosis.

Muchos hemos sufrido una micosis de tipo superficial como el “pie de atleta” o la “caspa” causadas por hongos llamados dermatofitos que les encanta comerse la queratina que se encuentra en la parte más externa de nuestra piel. Las micosis superficiales pueden resolverse rápidamente y no ponen en riesgo la vida, sin embargo, hay otras micosis llamadas cutáneas que infectan las capas más profundas de la piel y otras que afectan el tejido subcutáneo (tejido que se encuentra justo debajo de la piel) y que son más peligrosas porque se pueden diseminar al músculo o hueso adyacentes.

Por cierto, de las micosis subcutáneas, la esporotricosis causada por hongos del complejo Sporothrix schenckii es la más frecuente en México. No les contaré hoy sobre esta enfermedad, pero pronto entrevistaremos al Dr. Héctor Manuel Mora Montes, un científico experto de la Universidad de Guanajuato que la estudia y con quien hemos colaborado.

Ahora bien, hay otro grupo de micosis que se clasifican como profundas y que son infecciones que pueden afectar órganos como los pulmones, vísceras abdominales, huesos y sistema nervioso. Se podrán imaginar que estás micosis son las más graves, incluso mortales. Dentro de este grupo de micosis profundas encontramos a la mucormicosis.

¿Qué es la mucormicosis? Es una micosis causada por especies de hongos que pertenecen al orden de los mucorales. Es denominada “oportunista” porque ocurre principalmente en quienes padecen de un sistema inmune debilitado, ese sistema formado por las células que nos protegen de los bichos. Los principales factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecerla incluyen: infección por HIV; diabetes o alguna enfermedad que requiera tomar durante tiempos prolongados medicamentos que bajan las defensas (ej. Esteroides) como ocurre en pacientes con artritis reumatoide o con trasplante de algún órgano o de médula ósea; cáncer, particularmente hematológico (ej. Leucemia) o tener niveles elevados de hierro en la sangre, ya que este metal afecta la función de células del sistema inmune que se comen al hongo y también hace más susceptibles a los vasos sanguíneos a ser destruidos por la infección. La mucormicosis se puede presentar de cinco formas:

Rinocerebral: Es la más frecuente y ocurre por inhalar esporas del hongo que se encuentran en el medio ambiente. La infección se establece en los senos paranasales (cavidades en los huesos de la cara) y de ahí el hongo invade los vasos sanguíneos y puede diseminarse a la cavidad ocular, afectando a los ojos y posteriormente diseminándose al cerebro. Algo particular de este hongo es que destruye los vasos sanguíneos por lo que el tejido infectado muere y se necrosa, dando ese aspecto de color negro, de ahí el nombre de “hongo negro”. Esta forma es la que ocurre principalmente en diabéticos.

Pulmonar: ocurre por la inhalación de esporas también, pero que en este caso causan infección del tejido pulmonar provocando neumonía.

Gastrointestinal: ocurre principalmente en niños que ingieren las esporas a partir de comida contaminada, así el hongo infecta al tejido intestinal, causando daños severos que pueden provocar hemorragias y peritonitis.

Cutánea: es la más común en personas que tienen un sistema inmune funcional y es generalmente causada por lesiones traumáticas en la piel que introducen el hongo (inoculación).

Diseminada: es la menos frecuente y se presenta cuando el hongo se disemina a través de la sangre a otros órganos, incluyendo el cerebro, por lo que su presentación puede ser variada.

Rinocerebral Pulmonar Cutánea Gastrointestinal
Dolor de cabeza Falta de aire Úlceras o nódulos en la piel enrojecidos Dolor abdominal
Hinchazón de un lado de la cara Dolor de pecho Las úlceras pueden convertirse en tejido necrótico de color negro Nausea y vómito con sangre
Visión borrosa Tos con sangre   Sangre en las heces
Lesiones de color negro en el puente nasal o paladar Fiebre   Fiebre
Descarga nasal sangrienta      
Fiebre      

 

¿Qué tiene que ver la mucormicosis con el COVID19? El incremento de casos de mucormicosis en la India que están ocurriendo en pacientes con COVID19 o que han padecido de esta enfermedad se ha explicado por la suma de varios factores. La mayor parte son diabéticos. Al igual que México (11%), una parte significativa de la población de la India (12%) está afectada por diabetes y además es muy frecuente que no estén recibiendo tratamiento adecuado. La diabetes es una enfermedad que, como consecuencia de una desregulación de los niveles de insulina y el incremento de los niveles de glucosa en sangre, causa afectación a la función de las células del sistema inmune, por lo que un diabético no controlado tiene más propensión a sufrir de infecciones oportunistas, incluyendo aquellas causadas por hongos. Adicionalmente, los diabéticos tienen una mayor probabilidad de sufrir COVID19 grave por lo que frecuentemente son sujetos a tratamientos con medicamentos llamados esteroides, los cuales tienen la función de reducir la respuesta inmune que está sobreactivada en estos pacientes, sin embargo, los esteroides, sobre todo si son mal manejados, elevan aún más la glucosa y bajan demasiado las defensas, lo que en su conjunto favorece que el hongo infecte los tejidos y se disemine sin contención. Desafortunadamente, el abuso en la administración de esteroides durante la pandemia es parte de lo que muy posiblemente está generado este fenómeno en la India, junto con otros factores asociados a la higiene que favorecen el contacto de las personas con esporas de los hongos.

Por lo anterior, es importante que aquellos que sufren actualmente de COVID19 o ya lo hayan resuelto, estén atentos al riesgo de desarrollar una enfermedad infecciosa que se aprovecha de su sistema inmune debilitado, particularmente aquellos que estén o hayan recibido dosis de esteroides por mucho tiempo y/o padezcan diabetes. Ante cualquier duda, es importante acudir de forma inmediata al médico para recibir tratamiento lo antes posible. Aunque en México solo se ha reportado recientemente un caso sospechoso de mucormicosis, debemos estar atentos.

¿Cómo se diagnostica? Tomando muestras del tejido afectado y observando la presencia del hongo utilizando un microscopio o realizando cultivos. Por otra parte, la extensión de la infección en el cuerpo debe ser determinada utilizando resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada. Esto ayudará a determinar los mejores tratamientos para detener eficazmente la diseminación del hongo.

¿Cómo se trata? La mucormicosis tiene una alta mortalidad, entre el 30 y 50% de los pacientes muere. Es clave diagnosticar y dar tratamiento lo antes posible. El tratamiento inicia por corregir cualquier condición que debilite al sistema inmune; en el caso de los diabéticos es muy importante normalizar los niveles de glucosa. Adicionalmente, se deben administrar antifúngicos, es decir, medicinas que matan a los hongos. Entre los antifúngicos más utilizados para micosis graves está la Anfotericina B. Por otra parte, es crucial retirar el tejido muerto de los sitios de infección porque de ello se alimenta el hongo, así que es necesario realizar cirugías para retirarlo, lo cual puede dejar lesiones y discapacidad permanentes.

¿Qué es la anfotericina B? Es un antibiótico y antifúngico aislado en 1966 en el Instituto Squibb a partir de la bacteria Streptomyces nodosus que fue obtenida del río Orinoco en Venezuela. Su mecanismo de acción es destruir la pared celular del hongo. Es un medicamento de manejo complicado, ya que los tratamientos pueden durar varias semanas y acarrear una importante toxicidad para el hígado y los riñones por lo que hay que vigilar la función de estos órganos al recibir el tratamiento y detenerlo en caso de que ocurra deterioro. A pesar de ello, sigue siendo uno de los tratamientos más eficaces para las micosis más severas. A diferencia de lo que ocurre con las infecciones por bacterias contra las que disponemos de un vasto arsenal de antibióticos, el arsenal contra los hongos es mucho más limitado.

Estimados lectores, las micosis son enfermedades que pueden ser mortales sobre todo si nuestro sistema inmune no está al 100%. Así que es necesario cuidarnos en caso de que tengamos una enfermedad que afecte a nuestro sistema inmune. Por otra parte, urge que incrementemos la investigación sobre las micosis para entender como los hongos pueden evadir nuestro sistema inmune y desarrollar más medicinas que nos permitan destruirlos. Nos leemos la próxima semana.