¿Por qué amamos a los minions?

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Son unos bichos amarillos que visten peto vaquero. Podríamos decir que son hasta feos y no saben hablar (emiten soniditos y poco más). Y, a pesar de todo, se han convertido en todo un fenómeno mundial. Sí, los famosos Minions, personajitos animados que aparecieron por primera vez en ‘Mi villano favorito’ y que estrenarán su propia película. Pero ¿qué tienen de especial? Algunos expertos nos ayudan a entender este fenómeno.

En el verano de 2010 se estrenaba la primera película que, con apenas 69 millones de dólares de presupuesto, conseguía en taquilla recaudar más de 543 millones.

La segunda se estrenaba tres años después y la recaudación superaba los 970 millones. A todo esto hay que sumar el dinero generado con las ventas de los DVDs y Blurays.

Con estas impresionantes cifras, normal que se animaran con una precuela y con otra tercera entrega, que verá la luz en 2017.En 2013, justo en el lanzamiento de la segunda película, Universal Pictures estimaba que la nueva colección de productos de los Minions les reportarían unos 70 millones de dólares anuales adicionales y 200 millones en total durante los siguientes tres años. No sabemos si han cumplido estas predicciones, pero a juzgar por la cantidad de productos que hay ahora a la venta, les están funcionando muy bien.

De hecho, han patentado todo lo patentable relacionado con estos personajes.Universal esperaba que Minium Rush, el videojuego, consiguiera 25 millones de descargas en dos años. Se quedaron cortos: fue descargado más de 500 millones de veces en año y medio. De hecho, su presencia en Universal Studios Orlando, el parque temático de la compañía, es más que patente. Tienen hasta tienda propia.

“Se han convertido en nuestro Mickey Mouse”, dice presumiendo Ron Meyer, vicepresidente de NBC Universal. Y, lo que es mejor para Universal: su éxito no muestra síntomas de agotamiento. En palabras de Meyer: “dentro de cinco años, la gente va a reconocer instantáneamente a los Minions. Son grandes en todos los sentidos”.

“El hecho de que no sean humanos hace que, efectivamente, puedan ser percibidos como esa “mascota” alegre y leal que a todo niño le gustaría tener, tiene un factor de deseabilidad. Además, está la “simpática torpeza” con la que se enfrentan a muchos retos y desafíos ante los que se encuentran. Estos episodios de torpeza ayudan al espectador a posicionarse de su lado, sentir empatía por ellos porque también se equivocan, no son infalibles”, comenta el psicólogo Alberto Soler.

¿Qué ocurre con otros personajes secundarios de películas infantiles que tienen estos rasgos pero no han llegado a triunfar? El primero, los propios rasgos de los personajes: “Hay tenido un tratamiento dentro de la trama y los guiones muy cuidado, dotándoles de unos rasgos que han mantenido hasta el estreno de su propia película. Ese mimo y cuidado a la hora definir su perfil desde el primer momento es lo que ha hecho que hayan tenido tanto éxito”.