Propaganda electoral, basura para el medio ambiente

Los políticos se niegan a la modernidad y a realizar propaganda de manera más efectiva

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Las campañas populares para elegir un candidato a elección se convierten cada tres y seis años como basureros en las calles y colonias en México, debido a que en la mayoría de estas elecciones los trípticos y folletos se convierten en basura electoral.

Mientras el marketing digital ha permitido que los partidos políticos realicen campañas por medio de redes sociales, sin contaminar el medio ambiente; los recorridos a pie por los promotores políticos derrochan publicidad impresa, trípticos, pendones, bolsas y panfletos que han terminado como basura en las esquinas de calles y terrenos baldíos de diversas colonias de la entidad.

Toneladas de esa propaganda tardará muchos años en degradarse, invasiva para una exposición de una campaña electoral (que es de corta duración) es bastante la generación de basura que sale a raíz de estos materiales compuestos en su mayoría de plástico (polímero) con celulosa (papel), se le llama papel ahulado que tarda 150 años aproximadamente en descomponerse, todo lo contrario a los materiales degradables, biodegradables y oxodegradables que tardan alrededor de un año en deshacerse, pero son hasta 3 o 4 veces más caros.

Para dimensionar el tamaño de esta contaminación, basta recordar los datos más recientes: en las últimas tres jornadas electorales celebradas en la CDMX –dos elecciones presidenciales en 2012 y 2018, respectivamente, y una intermedia en 2015– se retiraron 132 toneladas de basura electoral, en su mayoría pendones de plástico, lonas y carteles de papel, que no se sabe bien dónde y cómo terminaron.

Durante los recorridos que se han realizado en campaña electoral se puede observar que cuelgan pendones y lonas en postes, árboles, semáforos, fachadas de negocios, microperforados en vehículos, puentes peatonales, así como miles de bardas y publicidad que se entrega de mano en mano; material que una vez concluida la contienda electoral se convierte en desecho.

No toda la publicidad es contaminación, una opción viable es la publicidad por medio de redes sociales y electrónicas, sin embargo, el mensaje es salvar el medio ambiente evitando la contaminación visual del paisaje urbano.