Regresan Bichir y Bonilla a Tlatelolco, epicentro de tragedias

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Demián Bichir y Héctor Bonilla están ligados a Tlatelolco. El nominado al Oscar (2012 por su actuación en Una vida mejor) vivió durante 1967 y 1968 en el edificio Colima, mientras el ganador del Ariel protagonizó Rojo amanecer, la visión de Jorge Fons de la matanza estudiantil de 1968.

Este 2016 eligieron una vez más este epicentro de tragedias de la realidad nacional, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, para presentar la película 7:19 La hora del temblor, el retrato del director Jorge Michel Grau del terremoto de 8.1 grados en escala de Richter, vivido en la capital del país en 1985.

“Teniendo la experiencia de Rojo amanecer me pareció que era un momento clave, vital para reunirnos, teniendo el mismo diseño de Tlatelolco, uno de los epicentros más duros, porque aquí sucedió el derrumbe del (edificio) Nuevo León. Afortunadamente él (Héctor) aceptó lo físicamente demandante de esta aventura”, aseguró Demian Bichir en conferencia de prensa.

Ese reto físico y psicológico fue vivido por ambos actores, quienes en 7:19 comprobaron lo dicho por María Rojo durante la filmación de Rojo amanecer: “todos los actores son atletas”. Bichir y Bonilla encarnaron en el largometraje a hombres cercanos, pero alejados por su condición socioeconómica, atrapados tras el derrumbe del edificio donde trabajaban, luego del terremoto.

“Entrabamos a las seis de la mañana. Demian llegaba hacer su rutina de ejercicio después de filmar, que era pesadito. Yo que soy un loco y duermo cuatro horas, hacía mi rutina antes de filmar, pero ésa era nuestra forma de enfrentar (la trama). Una toma dura 20 segundos, cuando no es un plano secuencia de Iñárritu, de dos horas y media.

“Pero de pronto una gotita que tenía que salir y me tenía hecho muégano cuatro horas. Para llegar a establecernos cada quien en su lugar, Demian acostado y yo hecho bola al lado de un escritorio roto, a pesar de que toda la tierra, vidrios y piedras eran cinematográficas (risas), fue muy pesado; pero disfrutamos del ambiente alrededor, de nuestros compañeros”, recordó Bonilla.

METÁFORA. Con tomas cerradas, el uso de una sola lámpara como luz artificial y el asfixiante diseño de producción de Álex García, el director Jorge Michel Grau, a través de sus personajes atrapados entre los escombros: un funcionario (Bichir) y un conserje (Bonilla), hizo una reflexión de los constantes terremotos, no necesariamente naturales, sufridos por la sociedad mexicana.

Bichir hizo eco de esa desigualdad social, búsqueda de justicia y situaciones provocadas por la corrupción en las autoridades en todos los niveles de gobierno. El histrión criticó la ineficiencia de la clase política, pero se dijo confiado en la capacidad de la gente para seguir demandando sus derechos y continuar solidaria.

“31 años son muchos y desde que me acuerdo hemos tenido una lista de asuntos pendientes que nuestro gobernantes no pueden cumplir. Lo mejor de México es su pueblo y su enorme solidaridad. Lo peor es la sordera constante de sus gobernantes, que no están a la altura de su pueblo. Ocurren situaciones en las que el pueblo exige se le escuche y lo siguen ignorando. Espero que no necesitemos otro terremoto para que se vuelva a poner atención en las cosas que son necesarias.

“Sigo pensando positivamente en que nuestro país va tener alguna vez estadistas a su nivel. Más allá de la corrupción e impunidad, el grave problema es el cinismo que la clase política ha alcanzado… culminando ahora con esta enorme vergüenza de invitar a Trump y no ser capaces de decirle: ‘antes de continuar nuestra charla, te invito a que ofrezcas una disculpa al pueblo mexicano’. Hemos perdido la oportunidad de recobrar la dignidad”, apuntó Bichir.

Bonilla alabó la capacidad de Jorge Michel Grau de realizar una comparación, alejada de la demagogia.

“Me llamó la atención la metáfora tan afortunada de ver al país como  el edificio derribado y la confrontación no de la demagogia, donde los pobres son los buenos y los ricos los malos, sino a nivel obrero patronal. No por el estatus económico, sino porque están atrapados.

“Jorge nos dejó participar. Esta película es la invitación al público para contagiarse de la claustrofobia de presenciar esta abrumadora sensación. Esa es la aventura”, finalizó Héctor Bonilla.

A la función especial de 7:19 La hora del temblor, la cual se estrena en 11 ciudades del centro de la República Mexicana en 200 pantallas el 23 de septiembre, acudieron el grupo de rescate Los Topos, así como los actores Claudia Álvarez, Rodrigo Abed, Francesca Guillén, Bruno Bichir y Maricruz Nájera.

Los productores confirmaron la presencia del filme en la Selección Oficial del Festival de Cine de Roma.