«Sentir a México» la columna de Yazmín Tapia

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Por: Yazmín Tapia

El momento que atraviesa nuestro país, parecería desalentador para pensar en un festejo que le conmemore. Sin embargo, pienso en todos los momentos que los seres humanos atravesamos en nuestra vida. Los altos y  bajos que nos llevan a sentirnos a ratos deseosos de compartir y celebrar y los que nos llevan a contactar con la tristeza o descontento de alguna situación particular que nos DUELE. A pesar de ello y  en la mayoría de los casos,  es cuando más nos unimos con los seres amados y no dejamos de sentir aprecio, afecto o gratitud aún en esos momentos que abruman nuestra existencia. Tratamos de opacar las dificultades y de exaltar aquello que nos une en el amor y en la fortuna de ESTAR y de sentirnos parte de una familia, de un grupo de amigos o de alguna institución que despierte algún sentimiento positivo en nosotros, poniendo de lado las sombras que en algún momento pudieran entorpecer nuestros momentos de dicha y sobre todo, cuando no dependen de nosotros.

Creo que SER mexicanos se parece a la pertenencia que nos ofrece un apellido o una familia,  en donde encontramos diferentes personalidades que a pesar de formar parte de la misma sangre o el mismo sistema, no coinciden con las inquietudes o deseos de todos los que la conforman. A  pesar de ello, podemos seguir honrando y agradeciendo a nuestros ancestros y a quiénes sin conocer en algún momento o medida, nos hicieron pertenecer y también podemos elegir, a quiénes no consideramos parte de nuestra familia por diferentes razones de valor personal.

Desde éste enfoque, pareciera más sencillo hacer valer lo que cada uno siente por el Sistema Nacional que le contiene y observar que nuestro país COMO TAL con todo lo que le conforma, no ha sido el responsable de generar los diversos sentimientos que nos mueven sin cesar. Desafortunadamente, su cuidado ha caído en manos de quiénes no lo consideran como un benefactor que ofrece posibilidades y bondades para ser aprovechadas y potenciadas , sino  como un proveedor de riquezas a quién hay que sorprenderle y lastimarle para conseguir obtener los beneficios de unos cuantos. Esos son los integrantes del Sistema, que intentan desvirtuar el afecto y responsabilizarlo de las desdichas de la inseguridad, corrupción y desigualdad que vivimos y que sin duda, movilizan sentimientos de desgano y apatía.

Hoy México está lastimado, y así como lo haríamos con nuestros más grandes afectos, necesita ser contenido, defendido y amado sin permitir que quiénes lo tienen secuestrado a través de la avaricia y el poder desmedido, logren convencernos de que es SU historia y SU nombre quién nos ha defraudado,  sino como en cualquier familia, son las “ovejas negras” quiénes NO han sabido portar con honra y orgullo lo que les fue dado.

No importa el día, la hora y el lugar. Si podemos separar los maltratos de quiénes han hecho tanto daño, de la esencia que lo conforma, podremos abrazar con acciones cotidianas, trascendentes y sentidas a nuestro México como un acto de gratitud y bienestar personal, aún y cuando esto, no garantice la desaparición de los agresores.