Ser de izquierda y no morir en el intento

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Por: Fco. Javier Bermúdez Alarcón

El 2008 constituyó el punto de quiebre de la izquierda en México, en esos tiempos a Carlos Monsiváis le preguntaron qué opinaba sobre la izquierda en México, y él respondió como siempre con esa agilidad mental que le caracterizaba a cual izquierda se refiere, a la cultural a la que yo pertenezco o a la partidista, si me preguntan sobre la izquierda cultural creo que desde hace más de 50 años hemos estado presente en las luchas sociales, apoyando el movimiento de ferrocarrileros, el movimiento de batas blancas, el movimiento del 68, los fraudes electorales de 1988 y el 2006, la insurgencia zapatista en Chiapas y de la izquierda partidista puedo decirles que está colonizando el precipicio, así definió en ese momento la situación de la izquierda en México este cronista, escritor, promotor cultural y luchador social que nos abandonó en el año 2010.

No pudo vivir Carlos Monsiváis para ver el triunfo avasallador de la izquierda en el 2018 pero si fue testigo de la gran división de la izquierda en ese momento, después vendría la salida de Andrés Manuel López Obrador y de Cuauhtémoc Cárdenas del PRD que había sido creado en 1989 para resolver un largo debate al interior de la izquierda sobre la lucha por la democracia y la igualdad social y que ayudó a ampliar el pensamiento democrático y la alternativa electoral.
Sin embargo, a partir del año 2000, la lucha por el poder se convirtió en el principal objetivo de la izquierda perredista, la cual dejó de pensar en reformas y apostó todo al fracaso del Partido Acción Nacional (PAN) como gobierno.

Entre ese año y 2012, el PRD avanzó en prerrogativas, espacios de poder y número de legisladores, pero retrocedió en calidad política, conceptual y programática. Se abandonó la formación de cuadros políticos y desapareció la autocrítica. Los operadores políticos sustituyeron a los militantes y las encuestas a los debates.
Pese a su crecimiento electoral y de su militancia, el PRD perdió identidad ideológica. Unos se reivindican de izquierda histórica, otros como socialdemócratas. Algunos se dicen progresistas y los socialistas prácticamente desaparecieron.

Más del 70% de los militantes y simpatizantes del PRD votaron por AMLO en la pasada elección presidencial, y seguro estoy que están felices y satisfechos por los resultados de la elección, pero realmente es este nuevo gobierno un gobierno de izquierda o progresista que satisfaga las altas expectativas no solo de la población en general sino de todos aquellos que han definido su ideología hace muchos años? por el bien de la izquierda de esa a la que perteneció Carlos Monsiváis que así sea de lo contrario puede ser un golpe mortal para todos aquellos que han acompañado la lucha por décadas.

El pragmatismo excelso y las negociaciones con otras fuerzas políticas representan una amenaza para el futuro, también la miopía política y la soberbia de los actores políticos que se creen dueños de la verdad absoluta y del control político del país, y me refiero a que
no existe una unidad de izquierdas como lo ha soñado Pedro Sánchez en España, condición necesaria para la sobrevivencia política del proyecto progresista impulsado por el actual presidente de la República.

Como siempre sucede tenemos actores políticos, militantes y simpatizantes de partidos progresistas excluidos del gobierno federal o en el caso de Morelos siendo un nuevo gobierno ausente de luchadores sociales y viejos políticos de izquierda, tenemos desconocidos y fuereños ocupando posiciones importantes y que tristemente surgieron de otras fuerzas políticas totalmente ajenas a la izquierda.

El futuro es incierto y los fantasmas de la confrontación interna, la división y las pugnas por candidaturas y espacios de poder ponen en riesgo las elecciones intermedias y la continuidad del proyecto de izquierda, si a esto se suma la exclusión de las bases progresistas y de sus actores políticos que se entramparon en el PRD y Movimiento Ciudadano como ejemplo por la mala conducción y la traición de las cúpulas que originaron la ruptura en el 2008 se agravará la situación y el panorama será distinto al 2018, en política hay que saber cuándo sumar y no restar desde el inicio.

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