Técnico de EU reprueba a la afición en duelo ante México

El estratega criticó el mal comportamiento de la afición mexicana y reconoció a su equipo por la victoria.

Estados Unidos lo consiguió. Conquistó la primera edición de la Liga de Naciones de Concacaf, tras un partido complicado ante México (3-2), en el que Ethan Horvath se alzó como el héroe inesperado, al atajar el penal de Andrés Guardado, aquel que hubiera significado el alargue a la muerte súbita.

Por supuesto, el partido estuvo sumamente complicado. A pesar de que se vieron superados desde el primer minuto con un gol de Tecatito Corona, Estados Unidos presionó y el partido se convirtió en una toma y daca que se resolvió hasta la prórroga.

Gregg Berhalter, seleccionador de Estados Unidos, reconoce el frenesí que pasó en el partido, pero también destaca lo hecho por sus dirigidos, quienes mantuvieron la calma para llevar el resultado a su favor. “Fue un desorden absoluto todo lo que pasaba en el juego.

Ellos (sus jugadores) se mantuvieron concentrados, con la sangre fría en los últimos minutos. Tuvieron paciencia para definir el juego”, reconoció el estratega al término de la final.

¿“Fue difícil, pero los chicos tienen todo el crédito por lo que lograron. Tuvimos un equipo campeón de esta noche”. Y es que la base de este partido fue la generación joven de Estados Unidos, aquella que muchos prevén pueda tener un enorme desarrollo y que incluso ya tiene sus primeros destellos en Europa.

Christian Pulisic anotó el penal decisivo para EU; esta clase de partidos son los que forjarán el carácter a la selección, los que los ayudarán en su desarrollo como selección. “Muy importante.

Los jóvenes deben aprender a vencer. Este juego fue muy difícil, fue una cuestión de planificar el juego, ejecutar el plan, pero también de lucha. Para los jóvenes fue muy importante ganar este partido, se deben de acostumbrar a estos resultados”, reconoció Berhalter.

Sobre las polémicas en la cancha, entre las malas actuaciones de la afición y los espontáneos en la cancha, reconoció que fue “una falta de respeto, pero pudo haber sido peor”.

Asimismo, reconoció que “este juego está en sintonía con la herencia de la rivalidad entre México y Estados Unidos. Estos equipos y los que nos precedieron eran rivales, se ha convertido en un clásico. Esto forma parte del futbol”.