«Triunfo de Trump, ¿Será ‘el despertar’ del nacionalismo en México?» la columna de Gerardo Valencia

22

Por: Gerardo Valencia Reyes[1]

Después de 21 meses de campaña los ciudadanos de Estados Unidos de América han elegido a su presidente, ante todo pronóstico triunfo el candidato republicano Donald Trump. En medios impresos y electrónicos abundan respuestas y justificaciones al respecto, pero la verdad es que a la mayoría de los analistas de este ámbito les falló su inferencia en el posible resultado, estos daban por ganadora antes de las elecciones a la candidata opositora del partido demócrata: Hillary Clinton. Qué fue lo que no se consideró en los tantos modelos de predicción?, cuáles fueron las variables que influyeron en el resultado final?, qué factores determinaron el triunfo de Trump?…, muchas interrogantes y algunas posibles respuestas: Hillary, significaba más de lo mismo en la casa blanca, al investigación del FBI sobre los famosos correos electrónicos, el voto oculto, el abstencionismo, el descontento con el manejo de la economía que no significaba incremento en el ingreso de los trabajadores, el proteccionismo y populismo anunciado, que causo eco en la clase media menos favorecida, por el sistema actual, el despertar del sentido de superioridad de clase social sobre los inmigrantes, el nacionalismo que reaparece y  se correlaciona con el de otras partes del mundo (Inglaterra y Francia, principalmente) etc., y más que en lo sucesivo podremos enterarnos.

Siendo la economía número uno en el mercado mundial y una de las principales potencias militares, seguro que todo mandatario de los países en la urbe global debe considerar, o por lo menos sus principales socios comerciales, y estar atentos de las decisiones que tome Donald Trump. Según us census bureau, inegi, us international trade administration: China, Canadá, México, Japón, Alemania, Corea del Sur, Reino Unido, Francia, Taiwán, India, Italia, Brasil, Holanda, Bélgica y Suiza, son considerados los principales socios comerciales para Estados Unidos.

México es el tercer destino de las exportaciones de Estados Unidos (EU), en términos de población ocupada para este país implica empleos para 1.1 millones de personas, es decir estos son los empleos que dependen de las ventas que realiza la unión americana a nuestro país. Ese mismo lugar ocupamos como proveedor de EU, lo que le vendemos principalmente son: vehículos, maquinaria eléctrica, maquinaria, combustibles  minerales e instrumental médico, para el 2015 entre todos el valor que representaban era de alrededor de $212, 000 millones de dólares (CNN, 14-10-2016). Datos de Promexico indican, hasta el primer trimestre del 2015; que el origen principal de la inversión extranjera directa es EU, con $7,573 millones de dólares y que más del 80% de nuestras exportaciones totales las recibe ese país.

El párrafo anterior resume por una parte, la relación económica tan fuerte entre ambos países, la cual es indispensable conocer y profundizar en el estudio, antes de emitir juicios sobre lo que pasara ahora que Trump ocupara la presidencia de la nación económicamente más poderosa en el actual orden mundial.

Para México es un peligro en la medida en que se cumplan las promesas, de corte nacionalista, que en campaña manifestó, sin considerar la relación comercial que une a ambas naciones, como la revisión del Tratado de Libre comercio de América del Norte (TLCAN), la construcción del muro fronterizo, gravar las remesas de los connacionales, aumentar el costo del trámite de la visa, favorecer fiscalmente a las empresas que regresen a EU, gravar las exportaciones de bienes de consumo (35%) y deportaciones masivas, para que “Make America Great Again”.

Las reacciones en México después del 08 de noviembre, en lo que respectan a las autoridades fiscales y monetarias, es la de ajustar la política económica en este contexto para mantener los fundamentales macroeconómicos sólidos, es decir, medidas restrictivas en el presupuesto, tasa de interés y política cambiaria respectivamente.

Sin embargo, lo que en las redes se promueve por la mayoría de la población de clase media y hacia abajo, y al parecer también harta del actual sistema económico neoliberal,  es el nacimiento de un nacionalismo mexicano, pero que rasgos nos llevan a pensar en ello: en el ámbito económico, en la medida en que se ha dado una propaganda intensa en consumir productos hechos en nuestro país por mexicanos, preocuparnos por lo que pasa dentro de nuestro mercado y apuntalar el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas nacionales, en general. Pero esto será en realidad, nacionalismo, veamos que se entiende por nacionalismo en sentido estricto, este es aquella  opción  política que: a) defiende expresamente o acepta de buen grado que las naciones son el sujeto decisivo de soberanía  política:  “derecho  a  decidir”,  “derecho de autodeterminación”; b) legitima, en consecuencia, el objetivo político de construcción y pervivencia de las naciones como entidades soberanas; c) y lo encarna en la afirmación y consolidación política de la nación considerada propia (Etxeberria, junio del 2009). Y una nación es un orden espontáneo y vivo de interacciones humanas, que está constituido por una determinada serie de comportamientos pautados de naturaleza lingüística, cultural, histórica, religiosa y, con mucha menos importancia, racial (Huerta de Soto, 1994).

En este orden de ideas surge también la interrogante sobre qué son las instituciones y su rol dentro de un estado nacional, la Escuela Austriaca explica el surgimiento evolutivo y espontáneo de las instituciones sociales (éticas, morales, económicas y lingüísticas) como resultado de un proceso descentralizado de interacciones humanas, liderado por aquellos hombres que en cada circunstancia histórica gozan de más perspicacia empresarial a la hora de descubrir los comportamientos más adecuados para conseguir sus particulares objetivos. Esta última es una visión muy economista, pero en esencia son fundamentales para el funcionamiento político, social y económico soberano del cualquier Estado.

Lo anterior motiva al debate en el terreno de la ciencia política, sin embargo en este documento no es el caso, y lo que si podemos interpretar es que las reacciones descritas ante el triunfo de Trump, sobre todo las da la sociedad en general, están lejos de arraigar una ofensiva nacionalista contra las medidas que tomara ese gobierno electo en los próximos meses, porque no existe una nación incluyente, con instituciones fuertes y una sociedad consiente de su participación ciudadana en la toma de decisiones de interés público. Estamos inmerso en la corrupción estructural, es un indicador constante y principal de la administración pública en sus tres niveles de gobierno (Municipal, estatal y Federal). El mercado y sus leyes de oferta y demanda hegemónicamente dominan las relaciones sociales de producción, enajenando a los individuos sobre su carácter humano, en la medida en que su relación con los demás es dominada por intereses materiales. Por más de 30 años el Estado le ha servido a los intereses privados nacionales y del exterior, por encima de la norma constitucional, en este sentido y alejándose cada vez más de la misma y reaccionando visceralmente, la sociedad se está volviendo anárquica, es decir nuestra nación tiene un Estado fallido.

Ante los hechos arriba descritos, entonces, surge la pregunta; es necesario inculcar en México el nacionalismo en sentido estricto, la respuesta inmediata sería, sí. Pero que emerja del reconocimiento de nuestra realidad concreta y ello implica enmendar los problemas antes señalados. ¿Cómo?, la solución no está en el terreno pragmático, más bien en lo complejo y de largo plazo (generacional), participando no con memes y superficialmente, es momento de involucrarte por tu colonia, municipio, estado y país, empezando por tu persona. Salir de tu zona de confort y arriesgarte por el bien común. Dejar de lado la indiferencia y el egoísmo, preocuparte más por el prójimo. Qué más debemos ver, sentir, escuchar, etc., para reaccionar. Es momento de elevar nuestro nivel de conciencia y procurar un cambio social verdadero, recuperando nuestra historia, fundamentar la explicación del momento y proyectar un futuro mejor, viviendo el aquí y ahora. Somos Seres humanos con capacidades infinitas, reconocerlo es vital y debemos esforzarlo por realizarlas, y que así sea.

 

[1] Licenciado en economía (Centro Sindical de Estudios Superiores-CSES), especialidad en política económica, consultor financiero y maestro en finanzas corporativas (Universidad internacional). Evaluador Independiente por parte de CONOCER EC0076 Y EC0217.

Mentor en análisis financiero por parte de la universidad La Salle de Andorra y formado en el modelo de competencias docente