Trump dijo a Peña Nieto que enviaría tropas a México

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En una conversación telefónica, el presidente Donald Trump sí le dijo al mandatario mexicano Enrique Peña Nieto que podría mandar militares a enfrentar a los «bad hombres ahí» a menos que el ejército de México haga más para controlarlos, en declaraciones que según la Casa Blanca tuvieron un tono «coloquial».

Un funcionario de la Casa Blanca confirmó este jueves que las declaraciones, un extracto de la conversación obtenido por The Associated Press de una conversación de una hora,

«eran parte de una discusión sobre cómo Estados Unidos y México podrían colaborar para combatir a los cárteles de la droga y otros elementos delictivos y hacer la frontera más segura».

El funcionario, quien habló con la condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a dar información al respecto, dijo que «la conversación fue «agradable y constructiva».

Trump hizo el comentario durante una conversación telefónica de una hora que tuvo con Peña Nieto el 27 de enero.

«Tienen muchos bad hombres ahí», le dijo Trump a Peña Nieto, de acuerdo con el extracto recibido por la AP. «No están haciendo lo suficiente para detenerlos. Creo que su ejército está asustado. El nuestro no, así que podría enviarlo para que se haga cargo».

Una persona con acceso a la transcripción oficial de la llamada telefónica solo proporcionó ese extracto a la AP. La persona lo entregó con la condición de mantener el anonimato debido a que el gobierno no hizo públicos los detalles de la llamada.

El extracto de la transcripción no aclara a quién se refería Trump con «bad hombres» («hombres malos»), ni el tono o el contexto de la declaración. Tampoco contiene la respuesta de Peña Nieto. México negó que Trump hiciera dicha amenaza.

Eduardo Sánchez, portavoz de la oficina de presidencia de México, negó que el tono de la conversación fuera hostil o humillante y dijo que había sido respetuoso.

Es falso que el Presidente de EUA haya amenazado con enviar tropas a México.

«Es absolutamente falso que el presidente de los Estados Unidos haya amenazado con mandar tropas a México», dijo Sánchez el miércoles por la noche en una entrevista con Radio Fórmula.

El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, dijo a la AP que «las expresiones negativas a las cuales se hace referencia, no sucedieron durante dicha llamada telefónica. Al contrario, el tono fue constructivo».

La llamada entre ambos mandatarios se realizó con la intención de hacer las paces entre el nuevo presidente y su aliado, quienes tuvieron una serie de diferencias públicas por la insistencia de Trump en que México pague por el muro que Estados Unidos pretende construir en la frontera, algo que el país latinoamericano se niega rotundamente a aceptar.

El portal web Aristegui Noticias, de México, publicó el martes una descripción similar de la llamada telefónica, basada en el reporte de la periodista Dolia Estévez. El reporte dice que Trump humilló a Peña Nieto en una conversación muy ofensiva.

La cancillería de México refutó dicho reporte y dijo que estaba basado «en absolutas falsedades».

Los estadounidenses podrían reconocer la altisonancia característica de Trump en sus comentarios, pero las declaraciones quizá conlleven mayor peso en México.

El analista político y ex vocero presidencial Rubén Aguilar señaló que Peña Nieto parecía haber conseguido un impulso en su bajo nivel de aprobación luego de que los mexicanos lo cobijaron al desafiar públicamente a Trump en la disputa por el muro fronterizo.

Sin embargo, las declaraciones más recientes de Trump podrían socavarlo si Peña Nieto es percibido como «débil», señaló.

Trump ya ha utilizado la frase «bad hombres». Durante un debate entre candidatos presidenciales en octubre, prometió librar a Estados Unidos de «capos narcotraficantes» y de «gente mala».

«Tenemos algunos ‘bad hombres’ aquí y los vamos a sacar», dijo. La frase se extendió en las redes sociales y los adversarios de Trump dijeron que estaba denigrando a los inmigrantes.

Los comentarios de Trump son congruentes con la postura intransigente del nuevo gobierno en materia de política exterior en general y con el deseo del presidente de romper viejas normas en todo el mundo.

A pesar de las divergencias, ambos mandatarios reiteraron su deseo de mantener el diálogo para lograr acuerdos entre México y EUA.