“Ver para creer, ¡¡Mexicanos, ya despierten!!” la columna del Prof. Isaías Cano

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Por: Isaías Cano Morales

Uno esperaría que la lección amarga que está dejando  un sexenio como el de Enrique Peña Nieto no se borrara de las mentes de los mexicanos, quienes hemos pagado alto el precio de nuestra falta de conciencia y apatía respecto de nuestras responsabilidades como ciudadanos.

Uno esperaría, que por fin  se levantara la cabeza y se reflexionara, porque en buena medida, los mexicanos somos culpables de que hayan llegado a la presidencia de la República tipos de la clase política de la calaña de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto para hablar de  tres presidentes últimos, a quienes se califica como los más ineptos y por supuesto corruptos, sin que escapen los pésimos gobiernos a cargo de De la Madrid, Zedillo y Salinas, a ellos se debe el que México haya llegado a la postración económica y social en que se encuentra.

Esa lección debe ser aprendida y no olvidada por los millones que votaron por ese político priista que nos endilgó Televisa para que en sus manos estuviera el destino de México durante seis años y ¡ya se ve a dónde nos ha llevado! al caos social y al derramamiento de sangre.

La reflexión viene a cuento, porque, apenas es de creer que, la esposa de  Felipe Calderón, el funesto presidente espurio producto de un fraude histórico, y quien lanzara a las calles al Ejército, violando la Constitución,  dizque para combatir al crimen organizado, agudizando  el baño de sangre que envuelve al país.

Pues nada menos que Margarita Zavala Gómez del Campo, la esposa de un alcohólico, así se llegó a calificar a Calderón, viene haciendo campaña para que su partido el PAN, la postule como candidata a la presidencia en el 2018. No es por su calidad de mujer por lo que se le cuestiona tal pretensión, sino por ser una política cuyo mérito no se le ve por ningún lado, salvo la de ser la esposa de Calderón, caso parecido al tristemente célebre de Marta Sahagún.

Imaginémonos: después de los panistas, Fox y Calderón y del priista Peña, que el país estuviera en las manos de un personaje oscuro, al cual no se le ve ni de lejos la talla de  estadista, ni trayectoria destacada, ni inteligencia sobresaliente ni mucho menos fama y perfil que el caso requiere. La advertencia va, porque el riesgo existe, ya que, en México hasta un burro puede ser presidente si es apoyado por Televisa y carretadas de dinero para la compra del voto. He ahí nuestra desgracia.